domingo, 1 de enero de 2017

01/ene/2017.




  Las calles en este primer día del año están aletargadas, como arrastradas de exceso y de fiesta. Para vencer la modorra y sacudir la fatiga salgo a correr a las ocho de la noche. No se ve un alma y las farolas dan una luz mortecina y triste en la perspectiva solitaria de las calles. Solo a lo lejos se oyen unos petardos y algunos ladridos de perros asustados. Restos de botellas y latas. La ropa, gorro, guantes, bufanda deportiva, se llenan de escarcha por el frío intenso. Escucho un disco de flamenco, Josemi Carmona, que me ayuda a llevar el ritmo de las zancadas. Correr es un ejercicio de concentración, de metrónomo. Ya se acaban las celebraciones y mañana empieza la rutina. En la rutina también se puede ser feliz. Dentro de ella se pueden vivir emociones a través de los libros, las películas, las series, la relación con los demás. Viva la rutina que ojalá reine felizmente en este dos mil diecisiete que recién comienza a caminar.
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