sábado, 30 de marzo de 2024

JAVIER CERCAS. EL MONARCA DE LAS SOMBRAS.


 

    Otro libro encontrado en la mesa gigante del El Campillo del Mundo Nuevo, el Rastro. He leído cinco libros de Javier Cercas y todos me han encantado. Por supuesto el primero, el archifamoso Soldados de Salamina.

  Y casualmente acabo de ver una película que es paralela a esta novela. Cuántos miles de historias están oscuras, están en las sombras. La película es El maestro que prometió el mar. Toda la película en plena congoja. Cuántas injusticias en esos años de terror.

  El monarca de las sombras reconstruye la vida de un tío abuelo del propio Cercas, Manuel Mena, hermano de su madre, que murió en la batalla del Ebro en el año 38, siendo alférez provisional. Era del mismo pueblo donde nació Cercas: Ibahernando, provincia de Cáceres, cerca de Trujillo.

  La historia de su familiar andaba de boca en boca de los familiares directos, aunque siempre hablado en sordina, con dolor. Y Cercas se sintió en la necesidad de sacarlo de sus sombras y convertir su vida en una especie de Aquiles, alguien literario, digno de prestarle la memoria. Pero qué difícil hacer historia de nuestra historia. “Escribas lo que escribas, unos te acusarán de idealizar a los republicanos por no denunciar sus crímenes, y otros te acusarán de revisionista o de maquillar el franquismo por presentar a los franquistas como personas normales y corrientes y no como monstruos. Eso es así, la verdad no le interesa a nadie”.

  Quizá es porque la verdad no existe o está repartida como un jarrón roto contra el suelo.

  “Una novela es buena si le sale de las tripas al escritor; nada más: el resto son mandangas”. Hay trampas en los libros de Cercas, pequeñas o grandes mentiras que a mí me gustan en cualquier caso. En la página 238 dice el narrador, el que cuenta la historia o ¿el escritor Cercas? Que “no soy un literato y no estoy autorizado a fantasear”… cómo que no. Si reconstruyes están interpretando una partitura que estaba ahí. Él responde por mí: “Sea como sea, no puedo ir más allá: a lo sumo puedo aventurar alguna tímida conjetura, alguna hipótesis razonable. Nada más. El resto es leyenda”.

  Siempre me ha gustado esa forma de narrar de mezclar, o más bien, intentar reconstruir una realidad con las técnicas de la ficción. Así el mismo Cercas, o Javier Moro o Lorenzo Silva, para mí maestros los tres en el arte de hacer novelas “reales”. Al menos hay que intentarlo: “No es verdad que el futuro modifique el pasado, pero sí es verdad que modifica el sentido y la percepción del pasado. Por eso el recuerdo que conservan de la II República muchos ancianos de Ibahernando es un recuerdo emponzoñado de enfrentamiento, división y violencia”.

  En la película mencionada, a un maestro catalán de un pueblo de la provincia de Burgos, Bañuelos de Buerba, se lo llevan preso falangistas y lo ejecutan, o al menos eso se deduce de documentos y excavaciones. En realidad no se ha recuperado nunca el cuerpo del maestro Antonio Benaiges.

  “El 19 de noviembre del año 33 ganan las derechas. La izquierda cometió el error de echarse a la calle con el fin de recuperar allí el espacio perdido en el Parlamento y de detener por la fuerza a la derecha, olvidando que carecía de fuerza suficiente para hacerlo. La revolución de octubre del 34, con la posterior y salvaje represión militar, fue el primer gran testimonio sangriento del fracaso gradual de una democracia que se estaba quedando sin demócratas; un fracaso que las elecciones de febrero del 36 no fueron capaces de frenar”. Párrafo para enmarcar… “sólo era posible terminar con el desbarajuste terminando con la República”.

  ¿Se podría repetir la historia? Pues depende como todo del dinero, del progreso, del reparto de la riqueza, de que no llegue la miseria a demasiados: “los que pasan hambre llevan razón al odiar a los que pueden comer y los que pueden comer llevan razón al tener miedo de los que pasan hambre”.

  Vidas aprovechadas y vidas tiradas. Vidas completadas y vidas truncadas. Siempre es así. Un personaje le dice a otro: ¿Sabe qué es lo peor que le puede pasar a una persona? Llegar a mayor y darse cuenta de que no sabe nada. A mí me pasó a los treinta y cinco años, y desde entonces no he hecho otra cosa que estudiar. Sigo sin saber nada, pero por lo menos disimulo mejor”.

 Me gusta Javier Cercas y seguiré leyendo sus libros escriba de lo que escriba.  “Iba a descubrir que un mismo hombre es capaz de lo mejor y de lo peor”.

jueves, 28 de marzo de 2024

CRUZAR EL DANUBIO. IGNACIO CARRION

   Qué mejor libro que éste después de leer los primeros cuatro libros de sus diarios, casi su vida entera, si prescindimos del último, el de su muerte.

  Con esta novela Carrión ganó el premio Nadal del año 1995. Y en él se cuentan los episodios de un periodista que viaja en sus cosas de corresponsal y tiene movidas con las mujeres de su vida: su mujer, su amante, su madre, en un revoltijo dañino casi a partes iguales.

  Está bien y me alegro haber leído sus diarios antes porque en esta novela se reflejan casi todos sus traumas, sus miedos, sus angustias y preocupaciones. La relación enfermiza con su madre, sus trabajos periodísticos, sus viajes, sus entrevistas a personajes importantes, su estancia en Viena para ver a un psiquiatra que le tratara.

  El libro lo vi en El Rastro en esos puestos en los que hay miles de libros amontonados y que por lo que vale un café te llevas uno de esta guisa. Dos euros. Tres si te llevas dos.

  Quién me iba a decir que aquel día de hace un año o dos aquel voluminoso libro de más de mil páginas de tapa dura y a un euro,  me iba a llevar a leer casi sus obras completas.

  En sus diarios conviven perfectamente ensamblados hechos históricos y detalles íntimos, quizá demasiado: “Al poco rato de estar juntos en la misma habitación llega el momento de tener que usar el retrete. Y antes o después también llega el momento crítico de los pedos”.

  Un párrafo casi calcado en sus diarios. En el de La hierba crece despacio: “Por qué era tan cochino su marido y se la metía por detrás. Por qué se empeñaba en metérsela siempre por detrás el santo marido de comunión diaria”.  

  Sobre las crónicas de guerra y las mentiras: “Rara vez se cometieron las mismas matanzas. Los periodistas mienten en las guerras como tratan de hacerlo en la paz. En las guerras son engañados sistemáticamente por los portavoces del bando desde el que informan”.

  Los libros de Ignacio son tristes. Ahora puedo relacionar una infancia infeliz con una vida infeliz. Su madre le atormentaba de niño con sus neuras. A un niño hay que darle estabilidad, tranquilidad, seguridad. “La madre de Juan aseguraba que nunca tenía nada que celebrar. Repetía que en la vida no valía la pena celebrar más que no haber nacido y eso era imposible”.

  Desmontando mitos. Lawrence Durrel… he recordado que en una de sus novelas se alegra de haber envejecido y haber derrotado el deseo insano e incontrolable del sexo. Quizá tuviera remordimientos. “La hija de Lawrence Durrel se colgó de una viga después de dejar una nota en la que exigía que en el supuesto de que su padre el famoso escritor del Cuarteto de Alejandría quisiera ser enterrado a su lado nunca fuera enterrado cerca de ella que había sido forzada al incesto a los 18 años”.

lunes, 25 de marzo de 2024

DIARIOS 2011-2015. IGNACIO CARRION


 


  En la Cuesta de Moyano pregunto por el precio de un libro y me dice que están al precio de los libros nuevos. Es decir, cero descuentos. Entonces veo este cuarto volumen de los diarios de Ignacio Carrión que tantas ganas tenía de leer. El precio: diez euros porque estaba rebajado. ¿Entonces? ¿En qué quedamos? Aclarada la cuestión (no me quería hacer descuento en el carísimo de Savater, 20 euros por un libro finísimo) lo compré con gran contento por mi parte. Carrión fue reportero, periodista de ABC, El País, dio clases de periodismo, etc. Murió de cáncer en 2016. Era de izquierdas pero una especie de Jiménez Losantos de izquierdas. Le daba en plan mandoble a todo lo que se movía. La mañana que lo compré, mientras me tomaba un delicioso café con leche junto con una mini ensaimada, esto sobre Muñoz Molina: “Necesita llenar una página con una prosa reiterativa y recargada. Se trata de que lo que escribe suene bien. Es decir, se trata de quedarse en la superficie. Pero esto es solo un ejemplo de la banalidad efectista de Muñoz Molina que hace lo imposible por ocultar su banalidad y efectismo siendo doblemente banal y efectista. Parece estar diciéndonos: lector, aguanta un poco y si no cabeceas leyéndome, espero que al final habré conseguido mi propósito; entontecerte. Para eso me pagan”.

  Hay muchas cosas con las que no estoy de acuerdo. Leer que echa pestes de los diarios de Uriarte que a mí, de cabo a rabo, me encantaron. Tampoco que Juan Carlos I adorara a Franco. El emérito lo aguantaba y lo sufría, como todo el mundo.

  “Una buena colección de idiotas en El País de hoy. Vargas Llosa, Marías, Cercas… y tal vez –además del inevitable Cruz- algún otro”.

  “El País no es un periódico independiente. Depende de la Banca y del poder político”.

  No estoy de acuerdo como he dicho, pero por lo que sea, su estilo, su valentía, su crudeza, sus anécdotas y observaciones, me fascina leerlo. Sólo me queda comprar y leer el último, el año en que se despedía de la vida: 2016.

  Una cosa curiosa: mientras me tomaba el café y removía el azúcar una observación: “Viendo como remueve la cucharilla del café el azúcar en la taza, podría descubrir el carácter de las  personas”. Yo la muevo parsimonioso. Al igual que como. Siempre acabo el último, por eso parece que como más que los demás. Sin embargo mi hermano moviendo el café lo convierte en torbellino.

  Editorial Renacimiento, 475 páginas que se leen como el agua. Curiosamente nada más a cavar este volumen comienzo su Cruzar el Danubio, premio Nadal, y descubro que muchas de las cosas reales de su vida le sirvieron para engranar su novela, incluso hasta las histerias de su madre, cuando gritaba al vecindario que su cochino marido se la metía por detrás.

  Me encantan también sus referencias literarias. Me anoto éste que ya he leído en otros autores: El elogio de la sombra (Tanizaki), que elogia Salman Rusdie en sus memorias”.

  A veces mantengo con él un diálogo en forma de anotaciones de acuerdo o desacuerdo. Como cuando dice que el PP practica el cinismo y la mentira. Así, anoto al margen: “Si tú supieras como lo ha superado el Psoe en el 2023 y 2024...”.  

  Habla muy bien de Podemos y de Pablo Iglesias al leer un artículo “difamatorio de Caercas”. Y quiero informarle a pie de página que su querido Pablo ha abierto una taberna en Lavapiés.

  A Ignacio Carrión le gusta contarlo todo. Como si él y los demás conocidos estuvieran muertos. Un apunte sobre lo que cobra un autor de ventas mediocres: “La liquidación que ayer reibí de R. Cordelia: 317 ejemplares de Molestia I y 270 de Molestia II. O sea 1156 euros de derechos de autor. Un resultado modesto. Años 14”. Y qué pretendía. Vamos quedando pocos.

  “El primer síntoma de vejez es que uno empieza a parecerse a su padre”. En esas estamos.

  Sólo me queda por leer el último tomo que me lo reservo para la Feria de Madrid de mayo y junio. Creo haberlo visto en alguna ocasión. Hasta entonces pues.

jueves, 21 de marzo de 2024

LOS GRANDES CEMENTERIOS BAJO LA LUNA. GEORGES BERNANOS.

 

  Después de preguntar en varias librerías (en La casa de libro y en Fnac tienen poco más de lo que pueda tener Carrefour) salí del Rastro y me dirigí a la Cuesta de Moyano. Antes pasé por una que no conocía y pregunté. Tenía y lo conocía. Lo compré y tanta fue la alegría que le compré el de Labatut, Maniac. Cuarenta y tantos. La librería es Sin Tarima.

  En cuanto acabé con el anterior éste se saltó todas las esperas y lo he leído de un tirón. De este libro se habló en la Cultureta. Se lo pueden apuntar.

  Lo primero que quiero decir que Los grandes cementerios es una gran bronca al pueblo español. Nos pone a parir y con razón. Él era parisino, católico y monárquico y aun así vio que el comportamiento de unos y otros era demencial, monstruoso. Tuvo una buena educación en Francia: “Doy gracias al buen Dios por haberme dado buenos maestros a la edad que todavía se ama a los maestros”.

  Le pilló la guerra en Mallorca y las pasó canutas. Su hijo era teniente fascista.

 Esto decía de lo que es el Terror: “Terror es todo régimen en que la vida o la muerte de los ciudadanos, huérfanos de la protección de la ley, están a merced de la policía estatal. Para mí, un régimen de Terror es un régimen de sospechosos”.

 Me llevé el libro a pasear con Lys, la perra de mi hija (Qué mal suena). Estuve un buen rato leyendo sus páginas. Siempre que la saco a pasear enfilo a la Cuña Verde, un parque urbano situado a unos quinientos metros de donde vive. Desde allí, en lo alto, se ve todo Madrid, el skyline. Palacio real, Las cinco Torres, la Telefónica, la Casa de Campo, etc. Y al fondo la sierra de Madrid todavía con nieve. Está todo ¡tan verde! Dicen que Velázquez iba allí a pintar el fondo de sus cuadros. Cuando volvía nos hemos encontrado con una chica acompañada de una Border Collie. Han jugado un rato y nos hemos preguntado las cuestiones de rigor: qué edad tiene, de qué raza, si es juguetona, si ha tenido el celo, etc. Luego me ha demostrado que la tiene enseñada pues su perra le hacía caso cuando le indicaba saltar o subir una rampa. La mía pasaba, atareada con sus palos. Me fijé otra vez en sus ojos y vi que los tenía enrojecidos. Le he preguntado si era por la alergia. Y me ha contestado que no, que estaba pasando una mala época en su vida. No he sabido qué decirle. He sentido que le hubiera dado un abrazo. Debía ser algo mayor que mi hija mayor, treinta y tantos, y vencer ese impulso, un impulso de padre protector, se puede interpretar mal en estos tiempos. Estas rachas hay que pasarlas y es bueno llorar, le he dicho. Hay que llorar. Me ha dado las gracias por el consejo y le he deseado suerte. Cuando volvía a casa me he acordado de la frase de Camus: la gente nace, se muere, y no es feliz. En mitad de la reflexión mi perra se ha agachado y ha soltado una ñorda tan gorda que apenas me cabía en la bolsa. Luego le he cacheado el lomo diciendo: muyyy bien!

  “La ira de los imbéciles llena el mundo”. Ay! Si el supiera! Su libro fue un alegato contra el fascismo que se implantaba ya en Europa pero sin advertir el comunismo que también sacaba los codos.

  “El imbécil es sedentario, pero siempre ha leído con gusto los relatos de los exploradores”. En ese aspecto, y sólo en ese, me declaro un imbécil.

  “Si Jesucristo viviera en nuestros días tendría que hacerse una posición, como todo el mundo, y bastaría con que dirigiera una modesta fábvrica para que comprendiera que la sociedad moderna, al exaltar la dignidad del dinero y subrayar la infamia de la pobreza, cumple su función con el miserable”.

  “Lo que me asombra no es el desorden, sino el orden”. Cgarles Maurras.

  “El proletario se ve a sí mismo como un cordero amenazado por el lobo. Mas para un pobre diablo el cordero se convierte en un tiburón hambriento presto a tragarse un pececito. Las fauces sanguinolentas que se abren en el horizonte los pondrán de acuerdo cuando los devoren a los dos juntos”.

  “Yo viví en España el periodo prerrevolucionario. Lo viví con un puñado de jóvenes falangistas, honrados y valientes. Aunque no estaba del todo conforme con su programa, notaba que a ellos y a su jefe les embargaba un violento sentimiento de justicia social”. “Ciento treinta y cinco asesinatos políticos entre marzo y julio de 1936”.

  “Para practicar libremente mi fe con arreglo al espíritu evangélico –me disculparán- no solo es preciso que me permitan practicarla, sino que no me obliguen. No se puede amar a Dios bajo amenaza”.

  Resultado: me esperaba más historia y menos ensayo zapatillesco. Pero nunca viene mal la reprimenda de un pensador.