miércoles, 30 de marzo de 2022

RICHARD DAWKINS. UNA CURIOSIDAD INSACIABLE.


  Terminé la lectura de la mini autobiografía de Richard Dawkins, Una Curiosidad Insaciable. Me interesó cuando apareció hace unos años y quise leerla cuando la vi el otro día en la librería de la Plaza del 2 de mayo. Dos o tres veces lo tuve en la mano y otras tantas lo dejé en su estantería. Qué error llevármelo. Abarca desde la historia de sus antepasados, sus padres en África, su niñez –qué aburrido cómo lo cuenta- su juventud, qué aburrido, sus estudios, sus avances y hasta la publicación de El Gen egoísta. Un tostón todo. Le ha faltado encanto e interés. Y ahora, dice al final, amenaza con publicar la continuación. No la he visto en español; mejor.

  De Richard Dawkins he leído sus dos libros más leídos: Precisamente El gen egoísta, que un colega sugirió titularlo El gen inmortal, y El espejismo de Dios. Me gustaron pero sin echar cohetes. Me atraía más como azote de párrocos en sus diatribas contra todas las religiones y en especial contra la católica. Es mejor no discutir con él: su mezcla de erudición y convencimiento son implacables. Aún recuerdo con cuán regocijo escuché el impagable diálogo en torno a la mesa de camilla y chimenea con Hitchens, Dennet y Harris. Los cuatro jinetes del Apocalipsis.

  Como dice el autor del libro que leo ahora, Aquilino Duque, “Si Dios crea de la nada, el hombre, hecho a su imagen, lo intenta por lo menos, aunque casi siempre confunde la nada con naderías. De naderías están hechas la mayoría de las confesiones, pero es que hay naderías que sólo lo son en apariencia. A ese miedo a la nadería hay que atribuir el recelo del escritor ante el género memorialístico, sobre todo cuando las naderías encubren esas reservas mentales que devalúan o invalidan el sacramento de la penitencia”.

  Las memorias de Dawkins son eso: naderías. Sí comienzan a ser más interesantes cuando llega la redacción de los inicios de su primer libro y las devociones hacia Darwin de quien dice que es el máximo en lo científico, el primer hombre en ser consciente del lugar del hombre en el mundo. Olvidable.


 

domingo, 27 de marzo de 2022

EL DERECHO A DISENTIR. MAURICIO WIESENTHAL.


   Wiesenthal, Barcelona 1943, raja contra la modernidad. Reparte de lo lindo contra los populismos tanto de derechas como de izquierdas, ajusta cuentas con su tiempo. Me parece una mezcla de Chateaubriand, Papini y Néstor Luján. Habla de los apetitos, del buen comer y beber, tan bien como Pla. Qué hambre de delicatesen y de vinos buenos le entran a uno leyéndole. Le gustan los buenos hoteles, los spas, las cafeterías famosas, las ciudades. “recrear una filosofía peripatética (la sabiduría es siempre una medicina) en los centros termales”. Ha estado en todos los sitios y ha hablado con todo el mundo. Como con casi todos, estoy de acuerdo en unas cosas y no tanto en otras. Dice Wiesenthal y estoy de acuerdo: “El pensamiento social exige una Constitución, y ésta es precisamente la gran enemiga de los populismos que quieren abolirla. Sólo los populistas detestan tanto la Constitución como los absolutistas”.

  Azota sin piedad a los políticos que han aprovechado las diferentes crisis que han sacudido nuestra sociedad: “Lo único que importa a la mayoría de los políticos es hacer con los demás todo lo que se puede hacer con un ser humano mientras aguante, pague impuestos y vote”.

  Cuenta también las visitas de antaño a las librerías polvorientas donde se podían encontrar joyas que ni los mismos vendedores sabían apreciar. Se las compraban de saldo a viudas que tampoco. Así compró una vez una edición de Los libros de mi vida de Henry Miller del 57 con una carta manuscrita a su traductor español. Enseguida he ido a ver una edición que compré hace más de treinta años en una librería que frecuentaba en mi barrio. Justo la compré hace treinta años y la he puesto en la montaña de los pendientes porque tengo un gran recuerdo de su lectura. He visto que tiene un capítulo sobre leer en el retrete. ¿Hay algo de lo que no sepa profundamente este hombre? Sabe mucho, también, de alpinismo, otra de mis aficiones lectoras.

  No recuerdo bien qué me llevó a comprar este libro en El Rastro. Sí es seguro que la portada me llamó la atención: una cámara de fotos antigua encima de una maleta, que evoca a viaje, a movimiento. “La literatura es un intento de embellecer la quietud”.

  “Erasmo y Montaigne amaban la lectura, no tanto por el afán de memorizar conocimientos eruditos, sino por las reflexiones que los libros despertaban en su alma”.

  “Tengo la clara conciencia de que nosotros, los europeos, al combatir la oscuridad de la Edad Media –en nuestra valiente defensa de la Ilustración- cometimos el error de socavar también los valores del humanismo, eliminando la fe”.  

  Cosas que definen Europa según Wiesenthal: Cafeterías donde se puede leer presa escrita, los caminos de peregrinación, las tiendas de antigüedades, incluyendo librerías, los mercados de los barrios populares, los hoteles con historia y los balnearios.

  “Los filisteos del progresismo tal vez no valoren este pequeño matiz: la tolerancia sólo es posible donde existe la ley. Y al abolir las normas, al menoscabar las leyes y sus mecanismos coercitivos, se acaba con la tolerancia”.

  “Una patria es algo bastante más serio que una nación, infinitamente más digno y humano que un Estado. Pero el europeo, que desde el siglo XIX está empeñado en pervertir su lenguaje, parece haber olvidado estos matices”.

  “Desde Cicerón hasta nuestros días, no he conocido jamás a un nacionalista que no guarde en la recámara de su memoria una reivindicación de fronteras”.  

  Una forma de ver las cosas con las que estoy de acuerdo. Decía Félix Ovejero en el número de enero de la Revista de Occidente: “no hay verdad sin punto de vista, que somos nosotros quienes seleccionamos el plano relevante, sobre el que levantamos conjeturas”.

lunes, 21 de marzo de 2022

LA DIVISION AZUL. RUSIA 1941-1944. JORGE M. REVERTE.


  Cuánto tiempo buscando este libro y lo encuentro, barato, en el wallapop. Curioso. Le di a buscar sin muchas esperanzas y entonces descubro a un tipo chileno que tiene un montón de libros de temática militar, trabajando por unos años en Madrid. También le compré Gallipoli, del gran cronista Moorehead. Y estuvimos conversando más de una hora en una deliciosa tarde de invierno templado en la plaza de la Ópera.

  El libro del recientemente desaparecido historiador del que había leído sus relatos de las batallas de la Guerra Civil, La Batalla del Ebro, La Batalla de Madrid, está muy documentado y es ameno pero adolece de un tono algo irónico y sarcástico. Todos los historiadores tienen su ideología pero bajo mi punto de vista se debe notar lo menos posible.  

  En 1941 miles de españoles se alistaron en esta unidad militar para combatir y defender lo que defendía Hitler. Entonces se percibía como una causa noble e imprescindible. Luego Franco ante el hundimiento supo despegarse para salvar los muebles, muebles que estaban ya de por sí rotos y viejos. 47.000 soldados pasaron por los campos helados donde ahora se combate contra otro monstruo de la historia: Putin. Quién sabe.

  Fueron a luchar bajo la consigna de que Rusia era culpable. Veremos a ver bajo qué lemas tendremos o no que volver a luchar.

  Tremenda historia leída en el libro, entre los niños de la guerra que marchan a Rusia van dos críos: Andrés, de quince años, y su hermano menor Miguel. Año 37. Salen de Bilbao sin fecha de regreso. Queda su familia. A los pocos años estalla la guerra mundial. Andrés se apunta de miliciano ruso y es lanzado como paracaidista detrás de las tropas alemanas, las españolas entre ellas. Cuando van cayendo les espera la muerte. Los van fusilando apenas tocan el suelo pues los estaban esperando. A todos menos a Andrés. Tiene pinta de crío y un teniente coronel español le adivina lo de ser paisano. Le perdona la vida y lo toma bajo su protección. Se lo lleva a España, pasa la frontera en Irún y llega a San Sebastián, a su casa. Su familia no lo reconoce. Está demacrado y escuálido. Y aquí viene lo bueno: muchos años después viene su hermano Miguel; se juntarán los hermanos y le hará un regalo: la comunicación oficial de su muerte en acción de guerra. Para una peli o una novela.

  Otra de las historias increíbles fue la de la los hermanos García Noblejas. Digna de una película como la de Spilberg y su soldado Ryan. “Primero cayó su padre, Salvador, asesinado en Paracuellos en noviembre de 1936. Luego, tres de sus hermanos, Jesús, Salvador y José, luchando en la guerra. Le ha tocado el turno a Javier, que apenas ha tenido tiempo de luchar. Un proyectil de artillería soviética ha reventado la isba donde se encontraba refugiado. De la saga sólo queda con vida el quinto hermano, Ramón, que también está en la División”.

  Historias ya sabidas y vueltas a leer con fruición como el  suicidio en Riga de Ángel Ganivet en el río Daugava: “se arrojó al agua desde el transbordador que unía las dos orillas cuando se dirigía a ocupar su puesto. Le rescataron algunos compañeros de viaje. Pero él insistió, se volvió a tirar al agua y consiguió su propósito”.

  Dato curioso: “Las enfermeras estaban comandadas por Mercedes Milá, una voluntaria barcelonesa de carácter fuerte”.

 

  Recuerdo la lectura de hace unos años de Los cuadernos de Rusia de Dionisio Ridruejo, muchas historias humanas de sufrimiento, desapariciones y muerte. Ayer aparecían dos soldados ucranianos en una trinchera en un documental de hace unos pocos años. Bisoños, aburridos, en apretados búnkeres. Decían que se aburrían mucho, que deseaban entrar en acción. Quizá sea ese el motivo de todos los males: como decía Pascal, no saber estar tranquilamente en tu habitación.

miércoles, 9 de marzo de 2022

MEMORIAS ERÓTICAS. FRANCISCO UMBRAL


  Terminado el tomón de Felipe II y como dije, para curarme de la gusanera de El Escorial me pongo enseguida con las Memorias eróticas de Umbral. En un par de días las liquido. Se habla más de cualquier cosa que de erotismo. Poco más se puede hablar de sexo. Está dicho todo. Que si el culo así, o asá, el color del sexo, la postura…, gimnasia. Con sus amantes habla de historia, de filosofía, de política. “El problema del feminismo lo resuelvo yo en dos días aconsejando que las mujeres se pongan encima” (ojo, obra umbraliana de 1992). “La única manera de pasar por culto es no preguntar cuando se ignora algo”. “La angustia es el vértigo de la libertad”. Ésta última de Kierkegaard, que es de quien hablan entre polvo y polvo con María del Té.

 El libro tiene diecisiete capítulos que son diecisiete amantes repetidas veces amadas. Y dice que no mete más porque no le da el espacio. Este libro fue un encargo en el que se cuentan cosas verdaderas y veraces pero pasadas por el filtro de la literatura que es el mejor filtro. Lo erótico es aburrido si no se cuenta bien.

  Me gusta Umbral porque es exagerado que es como tiene que ser la literatura. Y poner dos adjetivos enfrentados porque da mucho juego. Dicen que este tipo de libros se leen con una mano. Éste no. Este se coge como un libro de historia. Habrá que consultarlo cuando queramos saber de su época. Y lo explica él mismo hacia el final: “Pese a que por este libro pueda parecer otra cosa, no ha sido uno muy dado al cosmopolitismo sexual (lo que pasa es que aquí, en función de la amenidad y huyendo de la natural monotonía del tema, he recreado algunos de los recuerdos más insólitos de mi vida amorosa). Lo que más le interesa a uno del polvo, a estas alturas de la competición, es la conversación extranjera”.

 

lunes, 7 de marzo de 2022

FELIPE II Y SU TIEMPO. MANUEL FERNÁNDEZ ÁLVAREZ.

              

  La vida de Carlos I y su hijo Felipe II abarca prácticamente el siglo XVI, un siglo de grandes transformaciones en el mundo, 1500-1598, la época Filipina, como la llama el autor comienza en 1527. Es la época de la Armada Invencible, la de las guerras con el turco, en los Países Bajos, las Alpujarras, las Indias; avances en la ciencia y en las letras, Santa Teresa de Jesús, Fray Luis de León, San Juan de la Cruz, de Tiziano, de Hernán Cortés, nombres que perviven a través de los siglos. Del Escorial, huella imborrable, de Madrid, “Quizá fuera sobre todo eso: el aire de libertad que se respira en la urbe”.

  De las dificultades tan grandes en el vivir y el analfabetismo: “…Cuando es tiempo de la siega, se recogen aquí, las fiestas, muchos segadores, y siempre hay algunos que saben leer, el cual coge uno destos libros en las manos y rodeámonos dél más de treinta y estámosle escuchando con tanto gusto, que nos quita mil canas”. El Quijote.

  Tiempo de guerras infinitas, ahora que comenzamos en Europa otra guerra que creíamos desterrada para siempre.

  El libro tiene cerca de mil páginas. Puedo decir que es uno de los que menos me ha gustado del autor, del que ya voy teniendo un bagaje más que aceptable. Creo que debería haberse tomado la realización como el que hizo con su abuela, Juana La Loca o con su padre el Emperador. Más concentrado, más humano si se quiere. Quiere abarcar demasiadas cosas, demasiados ámbitos, en algunos capítulos finales da la sensación de que ha metido capítulos ya hechos de antemano, donde se vuelven a tratar temas ya tratados. Como la descripción de sus mujeres, conflictos armados, personajes cercanos.

  Me entero de cosas que ya tenía olvidadas como la detención, encierro y muerte a los veintitrés años, de su hijo Don Carlos, lleno de frustración y mal carácter y que le costó nada menos que ser apartado de la sucesión y que supuso un alivio para el padre si nos atenemos solo al tema político. Como se dice siempre: la niñez marca a toda la vida: su madre murió a los pocos días de haberlo parido y su padre estuvo ausente durante varios años haciendo las guerras por el mundo.

  No pasa nada, seguiré leyendo a este autor que tan querido se ha hecho. Tengo pendiente su libro sobre las brujas que tan de moda se han puesto ahora, sobre las mujeres, sobre las rameras que siempre han estado ahí, y sobre las monjas.  

martes, 1 de marzo de 2022

La Guerra. Pio Baroja

 

Lo pensé ayer cuando leí la noticia para sacar una conclusión triste: las medallas no dependen del mérito de quien las recibe sino del color político de quien las otorga. Otra mala noticia, de rebote, para quienes ya las lucen. Mi querido Trapiello ha twiteado: “Una sociedad idiotizada. Eso es todo. Bueno, también es verdad que no leen, ni a Don Pío ni a nadie”. A propósito de que le han negado a Pio Baroja la medalla de oro en su ciudad natal: San Sebastián.

  Comencé un dietario con la plaga apocalíptica y transcurre, dos años después, por el inicio de una guerra que puede convertirse, ahora sí, en una destrucción masiva, en la destrucción definitiva. Imagino a las cucarachas prosperando en el planeta bajo el ligero vibrar de las radiaciones.