martes, 30 de diciembre de 2014

JAVIER CERCAS. EL IMPOSTOR.




  Ésta podría ser la historia del cualquier político, de cualquier delincuente, de cualquier financiero español del momento. Un hombre que, bien dotado para la palabra y la seducción, se crea un pasado para que los demás lo quieran y lo admiren y así sacar un beneficio. Se inventa un pasado sobre su inexistente deportación a un campo de concentración nazi.  Un historiador desconfía y lo descubre. Hay muchas razones de por qué puede ocurrir una cosa así en España. El desinterés puede ser una de ellas.
  Javier Cercas se propone realizar una novela en la que no quepa ni una brizna de ficción para desenmascarar una mentira. Aúna documentos, testimonios y una infinidad de horas de entrevista con Enric Marco, que es como se llama el que fuera presidente de la asociación española de los supervivientes; El Impostor. Por supuesto hace referencias a Capote y a su “A sangre fría”, a “El adversario” de Carrere, al Quijote de Cervantes; para comparar y exponer a su personaje a los personajes de los otros y lo hace no para salvarle o redimirle si no para explicarlo; que no es lo mismo que justificarlo. Creo que salen ambos airosos del intento. Es una muy buena novela. Y sospecho que con más ventas que la última plagada de ficción “Las leyes de la frontera”.
“Como el pájaro de un verso de T.S. Eliot, Nietzsche observó que los seres humanos no podemos soportar demasiada realidad y que a menudo la verdad es mala para la vida”
 “Marco reinventó su vida en un momento en que el país entero estaba reinventándose. Es lo que ocurrió durante la transición de la dictadura a la democracia en España. Muerto Franco, casi todo el mundo empezó a construirse un pasado para encajar en el presente y prepararse un futuro”.
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