martes, 23 de diciembre de 2014

ANTONIO MUÑOZ MOLINA. COMO LA SOMBRA QUE SE VA.


  Ya son muchas las novelas contemporáneas que tienen a personajes reales como protagonistas para poder decir que hay una tendencia clara. Podría mencionar a Echenoz y su Zátopek, y a Carrere con Jean Claude-Romand, el asesino de su familia, que he leído hace poco; a Javier Cercas con su Enric Marco que leo estos días y éste de Muñoz Molina que habla de él mismo y de James Earl Ray, el asesino de Martin Luther King.  Aunque no podemos olvidar a Truman Capote y su A sangre fría (1966) que tiene ya sus añitos. Muñoz Molina hace un recorrido pormenorizado por la vida del asesino. Desde su infancia, sus tribulaciones de juventud hasta llegar a Lisboa, la ciudad protagonista que también lo es para el autor; una ciudad clave en su biografía. Ya dije no hace mucho que juntando trozos de cuatro o cinco de sus libros, los estudiosos de su vida y obra podrán tener bastante material para hacer su biografía.
  También está de moda, o siempre lo ha estado, hablar de la suplantación, de la mentira como forma de vida. El asesino quiere tener otra vida, ser otra persona. Cuando nos cuenta la vida que tuvo al lado de unos padres irresponsables e indeseables no trata de justificar, pero sí nos ayuda a entender cómo algunas personas pueden llegar a eso. Todos nos inventamos una manera de esta en el mundo, un disimular ante uno mismo y los demás. ¿Acaso no hacía eso Don Quijote? ¿Acaso no hacía eso Enric Marco, el que decía haber estado en campos de concentración que no había pisado?
  Muñoz Molina nos cuenta a su vez una experiencia importante en su vida: cómo se fraguó la escritura del libro que había de cambiar su vida, El invierno en Lisboa; y qué tuvo que hacer para conseguirlo. Y también nos habla de su itinerario en la actualidad siguiendo los pasos de aquel asesino; su relación con sus hijos, con Elvira, su segunda mujer, a la cual van dirigidas varias confesiones.
  También se puede señalar (son partes que he subrayado) los pequeños ensayos que existen dentro de la novela sobre la bebida “Descubrí que la conciencia limpia de bebida, en vez de atrofiarse por falta de estímulos químicos, segrega euforias transparentes que se nutren de sí mismas”, sobre el tabaco, sobre la creación literaria. Y una frase que me ha llamado la atención hacia el final: “He suprimido sin ninguna dificultad y con gran alivio el devaneo por las redes sociales. Ejerzo mi derecho a una soledad antigua…”. El blog le quitaba mucho tiempo.
  Una novela que ha supuesto para mí la consagración de Muñoz Molina como un clásico contemporáneo; un autor de calidad y que a la vez es muy gratificante de leer.

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