jueves, 25 de septiembre de 2014

25SEP2014. BOYHOOD.



  Acabo de llegar a casa después de ver en el cine BoyHood.  Casi tres horas en las que, en esencia, apenas pasa nada; o más bien pasa de todo, la vida.  En la sala oscura ves pasar el tiempo de verdad en la existencia de todos los protagonistas. Cómo les van cambiando los rostros, los cuerpos y la manera en que se enfrentan al mundo. Avanzada la película uno de los personajes dice, envuelta en el llanto, la frase clave que encierra todo: “Yo pensaba que había algo más…”.  Y es que en la vida pasa todo y no pasa nada. Naces, creces, estudias, tienes hijos, se van y “¡¡…lo próximo es mi funeral!!”.  Y luego está la música, las canciones, que van enmarcando cada etapa de nuestra vida.
  Me ha parecido una película preciosa, una fracción de vida verdadera arrancada para exponerla en una sala de cine mientras los espectadores (en esta ocasión, 5) asisten a la vez al recuerdo de su propia infancia y juventud. Menos mal, uno vuelve a reconciliarse con el cine.

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