lunes, 28 de noviembre de 2016

28NOV2016. JOAN FONTCUBERTA




  Acabo de escuchar en la Juan March una charla con Joan Fontcuberta. Fotógrafo,  ensayista y más cosas. No sabía quién era hasta ahora. Un montón de cosas interesantísimas. Y una anécdota tan sabrosa que no he podido resistir contarla aquí. Contaba que su padre estuvo a punto a ser llamado a filas en la llamada quinta del biberón; y se salvó, dice, por los pelos. Después de terminada la guerra lo enviaron al servicio militar en Melilla. 4 años. Allí se aburrían mucho. Un día, hablando unos reclutas con otros, se les ocurrió una idea: hacerse en un estudio de la ciudad una fotografía-retrato y enviarlas con una carta, todas iguales, a distintas muchachas, amistades de unos y otros, de la geografía patria con la intención de conocerse y quién sabe: Logroño, Bilbao, Barcelona, etc. Una de esas cartas llegó, claro está, a la que hoy es su madre, quien dijo: Oye, pues qué mozo tan guapo. Fontuberta reflexiona que él existe, y no en sentido simbólico sino en el literal, porque aquella foto de su padre no estaba desenfocada. Una imagen puede cambiar la realidad, vaya que sí. Tú y yo, dice, estamos aquí hablando porque aquella fotografía estaba bien y le gustó, sin conocerse, a la que después fue mi madre. Facebook de la prehistoria.

lunes, 21 de noviembre de 2016

BERNAL DIAZ DEL CASTILLO. HISTORIA VERDADERA DE LA CONQUISTA DE LA NUEVA ESPAÑA.



  




  Casi dos años he tardado en leer este libro monumental sobre el descubrimiento de Méjico, mil quinientas páginas. Bien es verdad que lo he leído a intervalos, algunas páginas cada noche, o algún atracón de un  fin de semana lluvioso. Cuesta uno acostumbrarse a su lenguaje del siglo XVI pero luego te sumerges en su maestría, su particular forma de contar las cosas. Todos estos hechos, estas corónicas, como las llama él, las asombrosas  e históricas campañas de Hernán Cortés, fueron narradas por el autor treinta años después de de producirse los hechos (1568), con un Bernal octogenario, cargado de hijos y necesitado de reconocimiento y dinero.
  La historia, como se dice, siempre la cuentan los vencedores, y además, otras veces, los más interesados en encumbrar los méritos de los más poderosos, los reyes, los generales, los dicatores. Bernal quería que también figuraran los méritos de los más humildes, los más esforzados y sacrificados, los soldados. Para ello Bernal muestra una inteligencia y una memoria descomunal, digna de un Funes el Memorioso de Borges en el que recuerda absolutamente todo: nombres, lugares, batallas, muertos y heridos, mujeres y niños, barcos, viajes…, todo.
  El autor confiesa en infinidad de ocasiones que sus crónicas son verdaderas y para empezar ahí está el título. Y lo hizo en contraposición de las de López de Gómara, al que acusaba de ser poco dispuesto a contar las proezas de los que se encontraban abajo en el escalafón.
  Si este libro fuera un cuadro impresionista y tuviera que elegir tres o cuatro imágenes grabadas en mis ojos contaría éstas: La muerte de Moctezuma y el posterior levantamiento de sus seguidores (y detractores), a pesar que ofreció a sus hijas, doncellas bellas y jóvenes, a Cortés y sus capitanes. Su obsesión por la costumbre indígena de practicar la sodomía. La capacidad para salir victorioso de batallas desequilibradas; cómo muchos españoles murieron ahogados en un río hundidos por la cantidad de oro que portaban. Los sacrificios humanos a los dioses (la humanidad nunca ha dejado de ser idiota) y el arrojo de Cortés para viajar a ver al rey y buscar sus favores en una España llena de intrigas, enemigos, envidias y encima salir airoso, cosa que casi nunca se consigue en este país cainita. Bernal fue también uno de los que se enfrentó a Bartolomé de las Casas, que todo hay que decirlo. ¿Leyenda negra? ¿Leyenda blanca? Historia.

sábado, 12 de noviembre de 2016

12 de noviembre de 2016.





Genius, película donde se cuenta la relación de Thomas Wolfe con Max Perkins, su editor y amigo. La escena que más me ha conmovido sucede en el antiguo apartamento del escritor. Se lamenta de que su trabajo, su obra, sea una frivolidad dentro de la gran depresión que supuso el crack del 29.  Para qué la literatura dentro de la necesidad, del hambre de los demás. Ya ha triunfado con su novela, su gran novela americana “El Ángel que nos mira”. Salen a la terraza y contemplan la ciudad: “Venía aquí cada atardecer y contemplaba la ciudad y soñaba con lo que podría ser mi vida, hasta que salían las estrellas, las estrellas en el cielo, las luces de los edificios, todas esas luces brillando, todo el poder de la vida…”, Perkins le corta: “No eres frívolo, Tom. Creo que en la época del hombre de las cavernas, nuestros antepasados se reunían en torno a una hoguera, y los lobos aullaban afuera, más allá de la oscuridad, y dentro una persona iba a comenzar a hablar, y él contaría una historia, para que no estuvieran tan asustados”. No hay mejor manera de insuflar confianza en un oficio tan necesario. Estamos tan metidos en la ficción, series, películas, libros; porque lo necesitamos.
Compro esta mañana el País y el Jot Down después de un delicioso paseo en bicicleta ¡Cómo alimenta el sol del otoño! Por delante, una placentera tarde de lectura.  En el Jot Down, “Una fiesta secreta”, de Muñoz Molina, en torno al trabajo de escribir, la obsesión y el trance de escribir.
  En la contraportada del periódico, Savater: “Para saber lo que Dios piensa del dinero no hay más que fijarse en a quién se lo da”, frase de Maurice Baring, amigo de Chesterton. Ergo…, pienso que Dios quiere a Trump y me odia a mí.
  Nuevo programa de libros en la TDT a cargo de Mercedes Milá. La gente, anónima o no, irá a su programa para convencerla de leer un libro o desistir a que lea el que tiene preparado. “Convénzeme” se llama.
  En el artículo obituario  de Gerardo Vera sobre Francisco Nieva se cuentan las múltiples facetas del dramaturgo. No sabía que era tan buen dibujante también. Y escritor, y escenógrafo. “Un hombre con mucha cabeza”, como subtitula el artículo.

viernes, 11 de noviembre de 2016

JAVIER REVERTE. EL HOMBRE DE LAS DOS PATRIAS. TRAS LAS HUELLAS DE ALBERT CAMUS.




  Posiblemente de Javier Reverte sea del que tenga más libros. Lo habré dicho ya seguramente hablando de los anteriores. Los cuento y me salen once, que no está mal. Cuando un escritor tiene éxito, y este hombre lo tiene desde hace muchos años, le deben llegar encargos para satisfacer a la industria, para satisfacer a editores, a su cuenta corriente. Deteriorada si atendemos a los problemas que hace poco ha tenido con Hacienda, y que tendrá todavía. Este libro, delicioso como todos los suyos, se podría haber encajado en un largo artículo de una revista como Jot Down, poco más o menos. Pero lo han envuelto en las ya típicas tapas de la editorial B (Papel), que intenta imitar a las agendas que llevan los reporteros y nos la han colado por veinte eurazos. Y yo digo: si sirve para lanzar arriba la industria del libro y de paso ayudar a un escritor que me gusta, bien gastados sean, aunque haya dado cuenta de él en dos sentadas; literalmente.  
  La estructura es tan simple como el resto de sus libros, casi todos los leídos, de viajes. Habla de sus peripecias y lo va alternando con la descripción del espacio físico, con la historia, con las anécdotas que sabe contar como pocos.
  Aquí nos habla de las vivencias de uno de los escritores más importantes del siglo XX: Albert Camus. Y echa mano de sus Carnets y de la novela autobiográfica, El Primer Hombre, aparte de otras obras. Quien las haya leído como es el caso le sonarán todas las citas. No importa, siempre es emocionante volver a leer, por ejemplo, la relación de Camus con su profesor Bernard.
  Una cosa que no sabía es que a Camus no se le quiere mucho en Argel, su tierra de nacimiento. La excusa que ponen es que para él, dicen ellos, los argelinos eran “los árabes”, y claro, no les gusta. Ahora parece que se remedia la cosa porque están comenzando diversos actos para reivindicar su figura.
  También se explica las trifulcas famosas de Camus y Sartre. Ésta por escrito y debido a diferencias en cuanto a valorar el comunismo: “Camus respondió con una carta dirigida directamente a Sartre, que la propia revista publicó, en la que insistía en su idea de que, en nombre de un proyecto de libertad y justicia, no se pueden justificar ni utilizar la represión y una política de campos de concentración. Y Sartre, ofendido, le contestó a su vez con otra carta en la que, entre otras cosas, decía: “Usted condena al proletariado europeo porque no condena a los soviets; y también condena a los gobiernos de Europa porque admitirán a España en la Unesco. Solo veo una solución para usted: irse a vivir a las Galápagos””.
Y es que, la finura moral de Camus se refleja muy bien en esta frase, criticando el terrorismo de las fuerzas del FLN: “En estos momentos están poniendo bombas en los tranvías de Argel. Mi madre puede estar en uno de esos tranvías. Si eso es justicia, prefiero a mi madre”.
  Otra joyita de Reverte para el gaznate. Quizá demasiado diminuta. No importa; seguiré comprando sus libros.

miércoles, 9 de noviembre de 2016

PATRIA. FERNANDO ARAMBURU.




  Gran novela, de las que se convertirán en importantes. Cuando los historiadores buceen en los documentos, en las hemerotecas, les faltará “lo humano” para saber qué pasó. Con esta novela se sabrá un poco mejor qué clase de locura colectiva ocurrió en el norte del país contaminando a su vez de dolor a todo el resto.
  Es un juego dramático, de encaje de piezas, un puzle difícil y variado en el que al lector le es dada la capacidad para ir reconstruyendo un espacio lleno de matices, de pedazos de vidas, influidas por una lacra que ha golpeado a este país durante décadas: el terrorismo. Un buen escritor, pienso yo, tiene que tener la valentía, la capacidad, la técnica; en definitiva, el poder de convencimiento, de poder meterse en el cerebro de sus personajes, sacados de la realidad o no, y darles su voz, sus razones; como dice el autor “llenarlos de humanidad”. Un descubrimiento para mí este escritor. Ya tengo en favoritos para comprar “Viaje con Clara por Alemania”, que estuve a punto de comprar cuando salió y que ofrecían en Círculo, y “Años lentos” del que he leído por aquí buenas críticas.

  "Le parecía que, hasta la fecha, a las víctimas del terrorismo se les había prestado poca atención por parte de los escritores vascos".
  “Asimismo escribí en contra del crimen perpetrado con excusa política, en nombre de una patria donde un puñado de gente armada, con el vergonzoso apoyo de un sector de la sociedad, decide quién pertenece a dicha patria y quién debe abandonarla o desaparecer. Escribí sin odio contra el lenguaje del odio y contra la desmemoria y el olvido tramado por quienes tratan de inventarse una historia al servicio de su proyecto y sus convicciones totalitarias”. Parte de una conferencia que da un escritor dentro de la novela. Muy significativo.

  Al final un millar de muertos, una sociedad rota, viudas huérfanos, jóvenes pudriéndose en la cárcel… para nada. “Abrigaba la firme convicción de haber sido víctima de una estafa”, reflexionaba el personaje que encarna la figura del presidiario. Él se da cuenta de que su “sacrificio” no ha servido de nada. Ve en la televisión que la gente, con sus ikurriñas, sus bocadillos, sus hijos y amigos, asisten a un partido de futbol. “Y causas de causas que llevaron a nuevas causas y a la situación actual, la de un hombre sin más paisaje que las cuatro paredes de su celda, abrumado bajo el peso de lo que hizo en nombre de unos principios que otros idearon y él, obediente, ingenuo, asumió”.

  Con las últimas páginas de este libro, Patria, se me escapan algunas lagrimillas. Son pocas las novelas de las que pueda decir eso.