lunes, 28 de noviembre de 2016

28NOV2016. JOAN FONTCUBERTA




  Acabo de escuchar en la Juan March una charla con Joan Fontcuberta. Fotógrafo,  ensayista y más cosas. No sabía quién era hasta ahora. Un montón de cosas interesantísimas. Y una anécdota tan sabrosa que no he podido resistir contarla aquí. Contaba que su padre estuvo a punto a ser llamado a filas en la llamada quinta del biberón; y se salvó, dice, por los pelos. Después de terminada la guerra lo enviaron al servicio militar en Melilla. 4 años. Allí se aburrían mucho. Un día, hablando unos reclutas con otros, se les ocurrió una idea: hacerse en un estudio de la ciudad una fotografía-retrato y enviarlas con una carta, todas iguales, a distintas muchachas, amistades de unos y otros, de la geografía patria con la intención de conocerse y quién sabe: Logroño, Bilbao, Barcelona, etc. Una de esas cartas llegó, claro está, a la que hoy es su madre, quien dijo: Oye, pues qué mozo tan guapo. Fontuberta reflexiona que él existe, y no en sentido simbólico sino en el literal, porque aquella foto de su padre no estaba desenfocada. Una imagen puede cambiar la realidad, vaya que sí. Tú y yo, dice, estamos aquí hablando porque aquella fotografía estaba bien y le gustó, sin conocerse, a la que después fue mi madre. Facebook de la prehistoria.

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