sábado, 12 de noviembre de 2016

12 de noviembre de 2016.





Genius, película donde se cuenta la relación de Thomas Wolfe con Max Perkins, su editor y amigo. La escena que más me ha conmovido sucede en el antiguo apartamento del escritor. Se lamenta de que su trabajo, su obra, sea una frivolidad dentro de la gran depresión que supuso el crack del 29.  Para qué la literatura dentro de la necesidad, del hambre de los demás. Ya ha triunfado con su novela, su gran novela americana “El Ángel que nos mira”. Salen a la terraza y contemplan la ciudad: “Venía aquí cada atardecer y contemplaba la ciudad y soñaba con lo que podría ser mi vida, hasta que salían las estrellas, las estrellas en el cielo, las luces de los edificios, todas esas luces brillando, todo el poder de la vida…”, Perkins le corta: “No eres frívolo, Tom. Creo que en la época del hombre de las cavernas, nuestros antepasados se reunían en torno a una hoguera, y los lobos aullaban afuera, más allá de la oscuridad, y dentro una persona iba a comenzar a hablar, y él contaría una historia, para que no estuvieran tan asustados”. No hay mejor manera de insuflar confianza en un oficio tan necesario. Estamos tan metidos en la ficción, series, películas, libros; porque lo necesitamos.
Compro esta mañana el País y el Jot Down después de un delicioso paseo en bicicleta ¡Cómo alimenta el sol del otoño! Por delante, una placentera tarde de lectura.  En el Jot Down, “Una fiesta secreta”, de Muñoz Molina, en torno al trabajo de escribir, la obsesión y el trance de escribir.
  En la contraportada del periódico, Savater: “Para saber lo que Dios piensa del dinero no hay más que fijarse en a quién se lo da”, frase de Maurice Baring, amigo de Chesterton. Ergo…, pienso que Dios quiere a Trump y me odia a mí.
  Nuevo programa de libros en la TDT a cargo de Mercedes Milá. La gente, anónima o no, irá a su programa para convencerla de leer un libro o desistir a que lea el que tiene preparado. “Convénzeme” se llama.
  En el artículo obituario  de Gerardo Vera sobre Francisco Nieva se cuentan las múltiples facetas del dramaturgo. No sabía que era tan buen dibujante también. Y escritor, y escenógrafo. “Un hombre con mucha cabeza”, como subtitula el artículo.
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