martes, 12 de abril de 2016

LA LLUVIA DE FUEGO. LEOPOLDO LUGONES.





    Hace ya seis años que hablé de este escritor argentino y de su suicidio –ahí está en la entrada de este mismo diario en la fecha del 4 de marzo de 2010-. Hasta ahora no había leído realmente nada suyo, como no fuera alguna cosa en internet o en las citas de otros. Un hallazgo en un Vip donde ponen los libros “venidos a menos” ha hecho que haya tenido la oportunidad de poder leerlo. Primera impresión: Leopoldo Lugones es un inmenso escritor. Y no solo un inmenso escritor; también un sabio, de una cultura tremenda. Como dije en aquella entrada; un precursor de Borges al que éste pidió, aunque fuera solo en una prosa de ficción, un gramo de aprobación, o al menos de consideración. Borges se imagina en la puerta de su despacho. Imagina que le entrega un libro suyo, de Borges, para que le otorgue su bendición. Es solo un ensueño: “…usted, Lugones, se mató al principios del treinta y ocho”. Mi vanidad y mi nostalgia han armado una escena imposible”.
  En este pequeño volumen (3 euros; da vergüenza hasta decirlo) está la colección, la selección de los cuentos mejores. Al menos eso dice la contraportada: “Estas páginas se cuentan entre las más logradas de la literatura hispana”.
  También menciona, comparándolo, a Allan Poe. Y sí, me ha recordado mucho al gran escritor estadounidense.
  El primer cuento se titula La lluvia de fuego y narra un día cotidiano en el que comienzan a llover, primero mansamente y luego con fuerza, partículas incandescentes de cobre. A partir de ahí el mundo se derrumba como una estatua de barro. Apenas nos cuenta el paisaje, es todo como en una pesadilla nuclear, y así una imagen poderosa nos hace ver todo: “Era un tropel de leones, las fieras sobrevivientes del desierto, que acudían a la ciudad como a un oasis, furiosos de sed, enloquecidos 
 de cataclismo”.
  En el Milagro de San Wilfrido, se cuenta la historia de unos cruzados en el año 1099 en torno a la toma de Jerusalén.
  En El Escuerzo, se cuenta la fantástica epopeya de un pequeño sapo que muere víctima de unas pedradas y de una vieja supersticiosa que le advierte, al que la mata, que solo quemándola podrá salvarle de una muerte segura.
  En el Origen del Diluvio asistimos a las primeras sacudidas de la historia de nuestro planeta. El nacimiento de las primeras criaturas y monstruos.
  Yzur, es de los que más me ha gustado. Un hombre que compra un mono y empeña su vida en hacerle hablar, “los monos fueron hombres que por una u otra razón dejaron de hablar”. Final épico, triste y asombroso.

  Una buena medicina para no descartar nunca más cualquier libro de este autor que caiga en mis manos.
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