jueves, 7 de noviembre de 2013

JOSEP PLA. CINCO HISTORIAS DEL MAR.


    Como dice el título, el hilo conductor de estas narraciones es el mar. El mar y la pesca es un tema que suele tocar el ampurdanés en sus escritos. Las historias sin embargo están separadas en el tiempo. En la primera, Bodegón con Peces, Pla apenas es un muchacho de veinte pocos años. En algún lugar he leído algo y lo he deducido pero… ¿no podría poner el editor cuándo fueron escritas las cosas? En cualquier caso siendo tan joven este hombre parecería haber nacido ya con el adjetivo colgando. “Yo creo que es una buena cosa, siempre que sea posible, prescindir de los peces serviles y aduladores que se dedican a imitar a la clase fina. Es un mal asunto sustituir los calamares por la pota y el lenguado por el gallo… A veces esto es difícil, porque la bolsa no da para más. Los pobres hemos de tener mucha paciencia y a menudo no hay más remedio que utilizar las falsificaciones de la naturaleza. A veces da la impresión de que la naturaleza y el capitalismo han firmado un pacto de amistad de duración eterna”. El relato es un repaso por toda clase de suculentos pescados y su manera de cocinarlos. Se habla de cómo se pescan –deliciosa su explicación de la forma y orígenes de los anzuelos-, cómo se cocinan y cómo se comen. Él, siempre con el pescado encima de un trozo de pan. Dan ganas, viendo las imágenes, de ponerse. “A los salmonetes la barba les sirve para comer. A algunas personas respetables, la barba les sirve para lo mismo”.
  La segunda historia es Un viaje frustrado. En ella Pla emprende un viaje en una pequeña embarcación por su costa, la Costa Brava, con Hermós, un paisano grandote, simpático y algo brutote, querido por todos, cincuentón, mayor que él. El objetivo es ir a ver a los amigos, comer, hablar, beber, fumar y dormir. En esta narración se puede contemplar lo que podría ser la felicidad: “El sol brilla en la escama del pescado y en las gotas de aceite de los alimentos; pone un centelleo en la carnosidad del pimiento y en la botella de vino. La mañana es gloriosa. El sol aprieta. El deslumbramiento del cielo, de un azul intenso, parece un lecho de delicias. El viento amaina lentamente”.
  La tercera se llama Derrelictos, Historias de barcos hundidos. Reportajes estupendos donde se nos cuentan las catástrofes que ocurrieron a diferentes barcos que acabaron sus travesías en las inmediaciones del Cabo de Creus. Y los intentos algunas veces de reflotarlos. La curiosa historia del Fedón, un barco cargado de alubias, vagando por toda la costa catalana en busca de un comprador que nunca encontró, quizá buscando en el naufragio una indemnización del seguro.
  En la cuarta historia, Uno de Begur, se narra el caso de un músico vagabundo, muy malo, que aparecía de vez en cuando por su pueblo. Como dice Pla, en aquella época tampoco importaba tanto porque los payeses no tenían muchas pretensiones. “Tenía la repetición y la insistencia tan fácil que antes solían cansarse los jóvenes de levantar la pierna que él de rasguear el arco sobre las cuerdas desgastadas”. Luego cuenta las cosas que le contaba el músico: historias fantásticas sobre la guerra y los submarinos, y de cómo torpedearon un barco, casi por deporte, cuya bodega estaba atestada de caballos. Pobres animales.
  Cierra el libro la historia El naufragio del Cala Gatiota. Es un reportaje periodístico en toda regla sobre un naufragio del que no se supo nada. Desapareció para siempre en el fondo del mar. Se entrevista para hacer dicho artículo  con el notario Dalí, padre del pintor, quien le reclama para reactivar el caso después de tres meses para que las compañías de seguro resolvieran a favor de las desamparadas familias. Entretanto hablan de muchas otras cosas. “El padre del pintor Dalí hizo una pausa y siguió: -usted también ha conocido a mi cuñado, el librero Domenec, de la Rambla de Barcelona. La librería Domenec. La librería era buena, ¿no cree? -¡claro que lo creo! Era la mejor de Barcelona incluso cuando yo estudiaba. Había la autenticidad de los libros, los libros que se venden poco y que a la larga son los únicos que se venden siempre. Los libros que hay que tener y conservar”.
  Josep Pla. Siempre una delicia de lectura.
 

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