viernes, 7 de febrero de 2014

RETRATO DEL ARTISTA EN 1956. JAIME GIL DE BIEDMA

He comprado las obras completas del poeta solo para leer este diario. Y menos mal que las obras completas caben en un solo volumen de papel biblia, con delicioso aroma a iglesia. Todo lo que escribió en vida, que no fue mucho, cabe en un solo tomo. Todo un mundo concentrado en valiosas píldoras. La editorial Galaxia Gutemberg de Círculo tiene unas cuantas colecciones de obras completas y todas son muy atractivas de tener. Pero desgraciadamente es imposible. Solo tengo un tomo con algunas novelas de Pío Baroja y ésta.
  El Retrato del artista en 1956 lo escribió ese año pero no se publicó hasta mucho después. Había material sensible, sobre todo en la primera parte: Las Islas del Circe: su viaje de negocios a las Islas Filipinas. Él era de familia burguesa, acomodada, y después de suspender unas oposiciones a la carrera diplomática llegó, como hemos dicho, a Manila para hacerse cargo, como secretario general, de la Compañía de Tabacos de Filipinas. Allí cuenta escenas escabrosas con muchachos de piel oscura y ojos resplandecientes.
  Jaime no tenía el aspecto que pueda suponérsele a un homosexual. Tenía la voz grave y un punto beodo, se quedó calvo muy pronto aunque siempre fue coqueto; decía que le decían que tenía la línea del cráneo adecuada. Se dejaba barba a menudo y fumaba y bebía, como todos sus compañeros de letras, con abundancia y delectación.
  Manila le sorprendió muy agradablemente. Y cuenta escenas nocturnas que bien pudieran contarse después de un sueño intenso y placentero. Pero también descubrió la miseria más profunda. Hay una en la que cuenta que llega a una habitación que es como una caja de zapatos. Allí duerme el hermano del muchacho, envuelto en una pelliza apestosa. Se acuestan y se acarician y luego a él le entran ganas de orinar y no sabe dónde. E imagina que pronto llegará a su hotel o a Barcelona y se podrá duchar y tendrá su cama y sus libros y el orden y la limpieza y sabrá que hay gente que nace, vive y muere sin conocer nada de eso. Y le afecta.
  La segunda parte se llama De regreso a Itaca y cuenta su experiencia como enfermo de tuberculosis, en Nava, un pequeño pueblo serrano de la provincia de Segovia, como contrapeso a su estancia tropical de las islas. Ahí pasará muchos meses enfrascado en la lectura, la escritura, la música y la conversación con los amigos que van a visitarlo. 
  El resto del libro lo componen sus poesías, claro, y su obra ensayística de crítica literaria. No he nacido para apreciar la poesía. Me pierdo enseguida en los significados ocultos debido seguramente a mi naturaleza perezosa. Y con sus escritos sobre poesía me ocurre lo mismo. No tengo el don para apreciarlos así que camino en diagonal y como por ascuas por encima de todos ellos deteniéndome de vez en cuando por algunas brasas sublimes. Él confesó una vez que su mejor poema era No volveré a ser joven; quizá el más famoso también.
Que la vida iba en serio
uno lo empieza a comprender más tarde ­
como todos los jóvenes, yo vine
a llevarme la vida por delante.

Dejar huella quería
y marcharme entre aplausos ­
envejecer, morir, eran tan sólo
las dimensiones del teatro.

Pero ha pasado el tiempo
y la verdad desagradable asoma:
envejecer, morir,
es el único argumento de la obra.
   ¿No es el menos recóndito? ¿No es el más claro y conciso y brutal? Quizá por este solo poema merezca pasar como uno de los grandes de todos los tiempos.
  Y algunos apuntes:
  1.- Tenían unos intereses comunes que les llevaban a huir de las soporíferas clases de la facultad. Entonces se iban al bar de Juanito y organizaban una tertulia literaria en la que intercambiaban escritos y lecturas. Carme Riera. Da vértigo pensar que habrá ahora mismo estudiantes que se vayan al bar de zutanito huyendo del aburrimiento de la facultad donde estudien a los del 50.
2.- Su hermana Marta hablando de él: No es que leyera el Quijote con siete años, que lo leía, lo que más sorprendía es que se riera leyéndolo; verdaderas carcajadas.
3.- En la crisis me di cuenta que mi vida no había valido para nada. Que la poesía había sido una gran equivocación.
 

2 comentarios:

Anónimo dijo...

7 de febrero de 2014
RETRATO DEL ARTISTA EN 1956. JAIME GIL DE BIEDMA

He comprado las obras completas del poeta solo para leer este diario. Y menos mal que las obras completas caben en un solo volumen de papel biblia, con delicioso aroma a iglesia. Todo lo que escribió en vida, que no fue mucho, cabe en un solo tomo. Todo un mundo concentrado en valiosas píldoras. La editorial Galaxia Gutemberg de Círculo tiene unas cuantas colecciones de obras completas y todas son muy atractivas de tener. Pero desgraciadamente es imposible. Solo tengo un tomo con algunas novelas de Pío Baroja y ésta.
El Retrato del artista en 1956,




EtieNesssFRIDA!!

Anónimo dijo...

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Domingo, invierno

Un hombre viejo con su perro viejo bajo la lluvia: como dos hermanos.
Juan Avellana, 10 febrero 2014 | 12:20 a.m. | Este post | Tweet | Comentarios (0) | almargen
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