lunes, 2 de diciembre de 2013

Vachel Lindsay. 1879-1931.




  He escuchado en internet el recitado de sus propios poemas. Rimas, sonidos, boom, boom… Era un juglar moderno y aparentemente inocente que vendía sus poesías por un poco de pan (Rhymes To Be Traded for Bread). Una especie de Gloria Fuertes que al final no pudo más y se quitó de en medio ingiriendo una botella de desinfectante. Y es que entonces, ser poeta, enfermo y pobre en el país de la depresión, pudo más que él. Vachel nació en Springfield, estudió medicina durante tres años. Se dio cuenta que no era su vocación y lo intentó con el arte del dibujo y de la pintura, pero lo que le gustaba era crear poemas que iba recitando por los pueblos a cambio de poco más que la manutención. Pero eso, con familia, debe acarrear más de una frustración y más de una humillación.  
  Fue, como se dice más abajo, amante de Sara Teasdale. Adoraba a Whitman y a Abraham Lincoln, a su país y al cine pero no le valió de nada.     
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