jueves, 28 de abril de 2011

JACKES RIGAUT


Nació este escritor en 1899, suicidándose en 1929.
Lo primero que me ha llamado la atención al leer cosas de este surrealista francés es saber que, además de no tolerar el dolor, tampoco soportaba la ausencia de placer. Era otro de los que pensaba: “o todo o nada”. Para él la vida no era otra cosa que una preparación para el acto del suicidio.
Drie la Rochelle le convirtió en personaje de dos de sus novelas. Tenía que ser un personaje extraño, la verdad, porque entre otras cosas, tenía la manía de acercarse a la gente y sin que se dieran cuenta, arrancarle los botones. Tenía una colección enorme, sobre todo de botones dorados de policía.
En su obra Agencia Central del Suicidio, podemos leer:
"Intento responder de mis veinticuatro horas, de mis setenta arrugas, de mis treinta años, de mis presagios, de mis amores y de mis deudas, de mis soledades y de mis contactos, del más y del menos. No hay más solución que plantear el problema y detenerse. Quien dice: "No hay respuesta", se condena. Los que no hayan respondido que abandonen el juego: la partida continúa con los que siguen buscando."
Dormía siempre con un revólver debajo de la almohada en la clínica de desintoxicación donde se encontraba. El 5 de noviembre se levantó de la cama, se arregló como para asistir a una cita, se acomodó en su cama entre almohadones y se pegó un tiro en el corazón.
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