viernes, 13 de mayo de 2011

forty nine


11may11

Por motivos que no vienen al caso he tenido que estar esperando cerca del Retiro. Había muchos niños por el parque, mucha gente practicando con patines, corredores, ciclistas. Da gusto pasear por el paseo de carruajes. Tenía tiempo y nada que leer y hacía calor. Estaba cerca de la Casa Árabe, en la calle Alcalá, y he decidido entrar. Es un edificio neomudejar, con su preciosa torre, que siempre me había llamado la atención desde que era adolescente y pasaba por allí en autobús.

Dentro he visto una exposición de carteles comerciales de principios del siglo XX. No soy tan mayor pero me recordaba mucho a mi niñez: el colacao, el té, la leche condensada, el café... con el exotismo oriental como estética común. Carteles llenos de colorido y sensualidad. En aquella época, en España, en Europa, en Occidente, se gustaba de representar ese mundo como muy lejano y con el misterio lo los cuentos de las Mil y una noches. Ahora está ahí, a la vuelta de una patera. También había una serie de documentales en las que se muestra cómo ha tratado Hollywood la imagen del mundo árabe convirtiéndola normalmente en un gran estereotipo. Luego he entrado en la librería y al rato llevaba un montón de libros de los que he elegido solo dos: uno de Ismail Kadaré: El General del Ejército Muerto y un libro de viajes del gran John Dos Pasos: Orient Express.

12 de mayo. Hoy cumplo años. Me quedan equis años. No sé cuántos más pero hoy es el primero del resto. Lo celebraré con un daiquiri en mi sitio favorito. Sólo hay una pega: viendo lo visto me acerco peligrosamente a la edad fatídica.

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