domingo, 4 de octubre de 2009

GERTRUDE BELL


Hace años, vi un libro con muy buena pinta en un montón revuelto de saldos. Todos costaban quinientas pesetas; tres euros de hoy. El libro en cuestión era la biografía escrita por Janet Wallach de Gertrude Bell, editado en tapa dura por ediciones B, 650 páginas y con buenas críticas. El caso es que no se vendería bien y acabó en ese cementerio indigno que son los cajones de saldo de los grandes almacenes. Por supuesto lo compré; algo me sonaba ese personaje importante de haberlo visto comentado en algún libro sobre la primera guerra europea o en algo que leí de T.E. Lawrence.
Gertrude Bell estaba condenada a ser una mujer de su época. La constreñida y remilgada época victoriana en una familia de la alta burguesía. Pronto se rebeló a su destino y estudió en la Universidad de Oxford.
Al estallar la I Guerra Mundial trabajó para el Servicio Secreto Británico y pronto fue enviada a misiones en Oriente Próximo. Llegó a ser la persona más influyente del Imperio. Colaboró con el Coronel Lawrence en la causa árabe. Al acabar la Guerra llegó a ser consejera del Rey Faisal. Fijaos en este párrafo sacado de una de sus conferencias:
(No dudo por un momento que la autoridad final debe estar en manos de los sunitas, pese a su inferioridad numérica, ya que de lo contrario tendremos un estado teocrático, que es el mismo infierno)
¿Habría leído Bush a esta mujer? Imposible.
Escribió muchos libros contando su experiencia en el desierto y las estratagemas políticas que vivió.
Con los años fue perdiendo influencia y amistades. Fue nombrada directora del museo de IraK, pero pronto se aburriría y empezó a entrar en estados de depresión. Una noche; el 11 de julio de 1926, después de avisar a su secretaria que la despertara a las seis de la mañana, se metió en la cama y se atiborró de pastillas para dormir; nunca más despertó. Tenía 57 años.

1 comentario:

Nohemí Castro dijo...

Antes de la cuarentena, había comenzado un taller literario sobre la escritura del YO, en este caso aprenderíamos sobre los diarios, sus tipos y demás.

Luego de ver a Nicole Kidman encarnar a esta extraordinaria mujer, me puse a investigar y me tope con este instructivo articulo.

Ciertamente esta mujer termino como terminan las mujeres que nacen fuera de época, que lastima que ella también terminara en suicidio.