Pla es uno de mis escritores preferidos. Es curioso que un tipo de la generación de mi abuelo, del Ampurdán, que es decir de la Cataluña profunda, haya podido conectar con mi sensibilidad lectora, tenga ésta el mérito que tenga. Por eso es uno de los autores de los que más libros tengo: 13. El primero y fundamental su Cuaderno Gris. Así que cuando el otro día lo vi como novedad en unos grandes almacenes de libros nuevos no lo dudé y lo compré. Es además una visión de primera mano y de un observador por antonomasia como él, esta vez sí, el de la boina, el genuino.
Este libro es fruto de su corresponsalía en el diario Destino. En el año 57 apenas lleva nueve años existiendo el estado de Israel, en contra de muchos países muchos de los cuales era vecinos árabes. Israel es un milagro humano. Convirtió el desierto que encontró en un país agrícola e industrial de primer orden.
La esencia del libro por tanto es ésta, consignada en la página 23: “¿Cómo es posible que puedan vivir ya dos millones de hombres y mujeres en un espacio de la tierra que durante dos mil años –u más- ha sido un desierto? Esto es lo que trataremos de explicar, si podemos”. Ya lo creo que puede.
“Palestina fue romana, hasta que fue invadida por los árabes en 636; por las Cruzadas en 1099; por los tártaros en 1244 y por los turcos en 1516. Pero todos estos sucesivos dominios se disolvieron en el tiempo… Esta persistencia de la memoria histórica en diáspora es uno de los fenómenos más extraordinarios del proceso de la vida humana”. “El judío de la diáspora es un ser humano que se ha añorado durante dieciocho siglos”. Y empezó por el hijo de Vespasiano, Tito, que entró a sangre y fuego destruyendo el templo de Salomón en el año 70.
El otro día se hablaba de la destrucción de las lenguas y del hecho que cada vez más se hablen menos lenguas. El hebreo ha llevado un camino inverso. El hebreo fue una necesidad práctica ante el hecho de que vinieran colonos desde todas las partes del mundo. Es un idioma difícil y entonces arcaico que hubo de incorporar nuevos conceptos e ideas surgidas en un mundo nuevo. Llegaron de Hispanoamérica, de Rusia, de Polonia, de países del Este que debieron construir una nación y para ello es imprescindible un idioma común. “En el momento del Estado israelí, la situación lingüística era la siguiente: el hebreo parecía muerto. Los judíos esparcidos por todo el mundo hablaban naturalmente la lengua de su país de residencia”.
Hace poco comimos unos amigos juntos y uno de ellos se había criado cerca de Bilbao. Salió el tema y le pregunté si sabía vasco. “No, en aquella época estaba prohibido hablarlo en la escuela y mi familia tampoco lo hablaba”. En Israel el hebreo se convirtió en el instrumento de las escuelas. “...la experiencia enseña que las personas que hablan lenguas de alcance limitado son las únicas que hablan lenguas extranjeras”.
Tenemos pues ya dos pilares que explican el milagro judío. Otro es la religión: “Los judíos practicantes sostienen que el judío si no es religioso deja de ser judío”. Tengo un primo hermano que no lo es pero lo parece. Vive en Londres desde hace más de una década y se ha vuelto judío practicante. Era ya una muy buena persona pero sospecho que lo es ahora aún más.
“el estado desastroso de Palestina bajo dominación turca, fue favorable a los judíos. Debido precisamente al abandono y a la desidia en que vivía el país, el Fondo Nacional, filial de la Agencia Judía, pudo ponerse a comprar tierras a precios buenos. Si no hubiera sido por esto, ¿se hubiera podido empezar siquiera la colonización de Israel?”. El principio de esas fórmulas, de ese éxito fue esta: “a cada uno según su capacidad; a cada uno según sus necesidades”.
“Para Israel esta parte del país (se refiere a la frontera con la franja de Gaza) fue siempre peligrosa, porque a través de sus soledades se infiltraron, por ella, muchos terroristas de la zona de Gaza. Estas infiltraciones –me dice el doctor Gungenheim- son imposibles de prevenir en los espacios despoblados y solitarios. En estos espacios se puede robar, matar, saquear impunemente. Es facilísimo colocar minas en el suelo de los caminos y de las carreteras primitivas. Las incursiones en tierras colonizadas son ya mucho más fáciles de prevenir por la misma densidad humana que las habita. En el pavimento de una carretera asfaltada es imposible colocar una mina. El hoyo se descubre a simple vista”. De aquellos polvos, polvos de odio, estos lodos.
Las muertes que como la economía crecen: “Los papeles de la ONU demuestran, en efecto, que por cada dos muertos que se producen del lado israelí en la frontera los fedayines tienen seis muertos”. En la reciente guerra producto del mayor atentado terrorista de su historia el número ha aumentado en proporción más de lo deseable.
Y qué verdad tan incómoda: “Los árabes de Israel son los únicos que existen en el mundo que gozan de auténticas libertades políticas”.
En alguna parte leí que no hay nada más infalible para derrotar un ejército que darle cincuenta años de paz. En Israel siempre habrá tensión. Una situación que “hubiera sido capaz de romper los nervios al elefante más conspicuo”. Porque de ello depende su supervivencia como pueblo, como nación, como estructura humana. Es una cuestión de vida o muerte. Y han demostrado que poseen sobre todo una cualidad: la inteligencia.
Después de setenta años, desde que se escribieron estos reportajes hasta ahora, el problema subsiste. “El primer ministro de Irak, Pachá al-Said, deán apocalíptico, declaró al principio de la guerra árabe-israelí: Arrasaremos el país con nuestros fusiles y destruiremos todos los lugares donde los judíos busquen refugio. Los árabes deben mantener a sus mujeres y a sus hijos al abrigo mientras dure el combate”. Y ahí seguimos.
En cuanto a su éxito económico una pincelada: “La planificación obedece a la utilidad. Y esto es un aspecto curioso de la economía de Isrel: la convicción de que las instituciones socialistas solo pueden ser eficaces y útiles si son dirigidas, con el criterio de la economía individual”. Allá son listos.


