miércoles, 22 de abril de 2026

VIDA EN CLARO. JOSÉ MORENO VILLA.


 

En la colección de historias y de vidas que se cuentan en el libro Las Armas y Las letras de Trapiello dice de Moreno Villa que “Pese al exilio, conoció los últimos años de su vida, al casarse, una vaga y serena felicidad. El desencanto que tras la guerra le produjeron cosas y personas jamás pasó al umbral de dos de sus libros más elegantes, ambos memoralísticos, y alguno de sus poemas más hermosos sobre el destierro”. Lo de la “serena felicidad” viene porque según cuenta él mismo en el libro, se casó con la viuda joven de un amigo en México.

  Pasó más de veinte años de interinidad en la Residencia de Estudiantes. Trabajando. Coincidió con Lorca, Dalí, Buñuel, Ortega… Le venía bien a su carácter, tímido, reservado, de diarios trámites y rutinas. “Era difícil de explicar todo lo que tenía de maravilloso aquel refugio para un carácter como el mío, ansioso de tarea y harto de esas complicaciones materiales que entorpecen tanto en las casas: luchar con la servidumbre, pagar rentas, contribuciones, luz, teléfonos, buscar lavanderas, plomeros que arreglan los baños, albañiles que quiten las goteras, oír constantemente que sube el precio de los alimentos y qué sé yo cuántas cosas más”.

  A poco no lo asesinan en el Madrid de la guerra por no tener la documentación adecuada. “Los asesinos y fanáticos en un periodo revolucionario son más terribles que los aviones y los bombardeos.  Los rayos, los terremotos y derrumbamientos no me hacen temblar tanto como una sirvienta o sirviente obtuso, bruto y lleno de vagas nociones primitivas”.

  Habla también de un encuentro con Baroja en París. 1937. “Hablamos poco, pero me dijo algo muy significativo: “Moreno, ¡qué mal hemos quedado los del 98! ¿verdad?”. Yo me contenté con abrir ligeramente los brazos, cerrar los párpados y mover la cabeza afirmativamente. Lo veía tan apocado que no quise decirle: “Acuérdese de cómo juzgaba usted a los de la Institución, cuando ocupaban puestos de gobierno. Nadie valía, para usted, y, sin embargo, actuar es mucho más difícil que sostener con la conducta lo que se sostuvo con la pluma”.

 

Sobre Lorca: “Tan vivo era este poder suyo que bastaba nombrarle para sentirse invadido de alegría musical: ¡Federico sale de Granada, mañana lo tenemos aquí!”. “Tener alma musical es ser un Don Juan del mundo, un conquistador involuntario”.

  En cuanto al arte moderno: “Lo que para Ortega fue Deshumanización, para mí fue Liberación de lo más oprimido del hombre”.

  “Benjamín Palencia se preocupaba mucho de las tierras. Se salía por los alrededores de Madrid a buscarlas como quien busca minas de oro y me las enseñaba con un entusiasmo rebosante”.

 

  “En Málaga estaban en pugna mortal las dos grandes organizaciones obreras y cada día caía un obrero de uno de los bandos. La cosa no era, pues, tan simple como se decía; no era la lucha del pueblo contra tales o cuales poderes tradicionales, sino del pueblo con el pueblo además. Es decir, que la clase baja estaba tan dividida como la burguesa, y como la militar y como la eclesiástica. Estábamos pues, en guerra civil”.

  Primero la inquietud y luego el viaje hacia Valencia donde coincidió con Machado y con su madre.  Allí se hospedan en la casa de unos marqueses y se produjo este diálogo:

  -¿De quién era esta casa?

-De unos marqueses.

-¿Eran madrileños?

-No, de Bilbao.

-Venían aquí por temporadas nada más ¿verdad?

-Sí.

-Y ahora ¿dónde están?

-Tranquilos.

-¿Pues…?

-Los matemos.

 Con ese “matemos” se puede explicar muy bien de qué estaba hecho el odio de la guerra.

 “Recuerdo aquel discurso de Indalecio Prieto asegurando que la victoria sería del Gobierno porque éste tenía el dinero. Más tarde pudo aprender que no le valía de nada, porque nadie quería venderle armas al poder legítimo”.

 

  Y qué poco sabemos de lo que seríamos, de lo que llegaríamos a hacer o no hacer de estar metido en la película de una época nefasta. “Un joven que se había pasado la vida en frivolidades se revelaba como gran militar, enérgico, sufridor y lleno de iniciativas. Otro, que al principio parecía que iba a tragarse el mundo y se agitaba como gran organizador, caía en el desprecio de las gentes y vagaba derrotado”.

  Mucho más tarde coincide en México con la que fue su amante americana. “La vi muy partidaria del comunismo: cosa que no me extrañó. Porque en los Estados Unidos pensaban así, por moda, muchos que tenían grandes cuentas corrientes en los bancos”.

  Interesantes las memorias de otro exiliado valioso.

domingo, 19 de abril de 2026

REGINO MATEO. BACH, LA MÚSICA INFINITA.

   Después de terminar la lectura de Enterrado en vida, la deliciosa novela de Ernoch Arnold Bennet, comienzo un librito del que oí hablar en La Cultureta, otro programa cultural de Onda Cero, La Cultureta. Se trata de una biografía de Johan Sebastian Bach, de Regino Mateo. Habla de su vida y también de su obra. Creí que después de décadas escuchando a Bach casi a diario me quedaba poco por escuchar. Craso error. Da un repaso a su obra por épocas y también, al final del libro, sobre su adaptación por la música de Jazz. Siempre he pensado que si Bach escuchara hoy sus piezas interpretadas por, por ejemplo, Jacques Loussier, alucinaría.

  El librito se lee en dos ratos pero es suculento. A uno le queda un buen sabor de boca y unas cuantas listas de música para ser escuchadas. Y contiene anécdotas muy didácticas.

  “Sus melodías, sus contrapuntos, su atrevimiento armónico, su técnica, su carácter. Es que es el final de toda una historia y el principio de otra. Es que nunca se agota, Es que… lo es todo”. No puedo estar más de acuerdo. Desde que era adolescente y escuché en un tocadiscos de mi tía Los Conciertos de Brandemburgo, no he parado de escucharlo ni de descubrir cosas nuevas. Es en música una biblioteca de Babel. “Es música que calma, música que sana, música que salva”.

  Habla de diferentes pianistas, teclistas “Pero Gould es quien hace que me emocione tantas veces hasta las lágrimas”.

  A su muerte se contó que tenía 52 libros, entre ellos a Martin Lutero y del historiador romano Flavio Josefo. No murió ni pobre ni rico, señal de que hizo bien las cuentas.

  Historias parelelas contemporáneas en torno a la figura de Bach como la pianista polaca Wanda Landowska que estudia de forma obsesiva las Variaciones Goldberg hasta decidirse a tocarlas en público en 1933.

  Librito genial como su modelo.

jueves, 16 de abril de 2026

ENOCH. A. BENNET. ENTERRADO EN VIDA.


  Hace unas pocas semanas fuimos al Rastro y vi este libro en la entrada de la librería Juanito, en Vara del Rey, muy cerquita de la plaza de Cascorro. Los libros los vigilaba un hombretón que le puso el precio de tres euros. Pertenecía el libro a esa colección de elegidos por Borges que salió en los quioscos de España, Argentina y demás países de habla hispana, allá por los ochenta. La dejé a medias, la colección, y a través de los años la voy medio completando. Eran ochenta en origen y debo tener más o menos la mitad.

  La novela no empieza bien. Para decir que es verano, que es de noche y que es en Londres, dedica este párrafo:

“El ángulo especial que el eje terrestre forma con el plano de la elíptica, ese ángulo regidor, en gran parte de nuestra geografía y también de nuestra historia, había hecho que, en el momento en que empieza este relato, se hubiera dado en Londres aquel fenómeno denominado verano. Por entonces, nuestro planeta, en sus continuas vueltas por el espacio, tenía su cara civilizada de espaldas al sol, lo que implicaba que fuera de noche en Selwood Terrace, una calle de South Kensington”.

  Mal empezamos, me dije. Pero el autor ha sido capaz de cogerme de los pelos (es un decir) y ponerme en modo sorpresa.

  El protagonista, Priam Farll, es un pintor que de pronto coge una fama desmedida siendo a la vez tremendamente tímido. Triunfa con el envío del cuadro en el que aparece un vulgar vigilante a la exposición de la Royal Academy. Vive solo acompañado de una especie de criado. Éste muere de enfriamiento; un médico confunde a ambos a la hora de hacer el documento de fallecimiento, y éste, Priam, lo deja pasar, más que nada por timidez. También le venía bien. Quería volver a ser libre. Este hecho hace que la fama y valor del artista, supuestamente fallecido, suba como la espuma. Tanto que se hacen las gestiones para ser enterrado en la Abadía de Westminster. A la vez, el criado había mandado una solicitud a una agencia matrimonial haciéndose pasar por su “amo”. Y ya la tenemos montada. La verdad es que está muy bien.

  Borges lo comparaba con Flaubert, ahí es nada. De hecho Bennet pasó muchos años en París en los primeros años del siglo XX.

  Terminada la lectura puedo decir que es uno de los mejores volúmenes de la biblioteca favorita de Borges. Todo un descubrimiento. Tiene esa exactitud de reloj suizo a la hora de encajar detalles y personajes que van haciendo una composición bastante clara (cosa que nunca agradezco bastante) en el lector.

  He visto que al español están traducidas varias de sus novelas. No serán fáciles de hallar pero con internet todo es posible. Amor sagrado y profano, Gran Hotel Babylon y Cuentos de viejas. Si alguna vez veo alguna por ahí, la compraré.

 


 

lunes, 13 de abril de 2026

ROBERT GRAVES. RICHARD PERCEVAL GRAVES.

   Siempre me ha interesado este escritor británico. Quizá al quedar tan deslumbrado al leer su novela Yo, Claudio, o al leer sus relatos, o El Conde Belisario y sobre todo Adiós a todo eso, su magistral autobiografía.

  Este libro lo vi en la librería de venta al peso ubicada dentro del mercado de San Fernando, en la calle Embajadores. Siete euros.

  Empezó más o menos bien. Habla de sus abuelos y de sus padres y hermanos. La infancia del poeta y su juventud. El periodo donde  va a ingresar en Oxford y la llamada a participar en la horrible campaña de Francia del año 14. Pero luego cada vez está más descabalada, más caótica y desordenada. Sabemos que es imposible recrear toda una vida en algo más de cuatrocientas páginas, la ingente labor de ordenar una vida en cada dimensión pero es difícil de tragar que en un mismo párrafo salte de un tema a otro como un saltamontes inquieto. El final es un corre que te pillo con poco sentido.

  Cuando Robert Graves va a Francia para combatir en la I Guerra Mundial ya ha tenido contactos con otros poetas, casi todos antimilitaristas. Pero él defiende el honor y defiende el dar la vida por la patria. No obstante tenía ideas de izquierda como le reprochaba su padre. Muchos murieron en la guerra como Wilfred Owen. Apenas quedaba una semana para el armisticio. Tenía veinticinco años y era realmente atractivo. Pero alguien tenía que parar a los alemanes, ¿no?

  Para mí la patria es un concepto abstracto pero primordial, como la salud o el dinero. Cuando la madre de Borges le dijo que estaba muy bien que le hubieran pagado cincuenta mil pesos por una conferencia, también le comentó que “el dinero no tenía ninguna importancia. El dinero sólo importa cuando falta: entonces, como con la salud, es casi lo único que importa”.

  Me he enterado de cosas que desconocía y para mí ya me ha merecido la pena. Sé con quién se fue a vivir a Deiá, el pueblo cercano a Sóller donde tantas veces he estado. Laura Riding. Y sé qé fue de alguno de sus hijos. Sobre todo de la primogénita, Jenny, actriz, reportera, etc. Pero apenas dice cosas interesantes o profundas de lo que vivió aquí. Pasa de puntillas por la guerra. Se resume en una frase: Los fascistas gritaban,  viva el fascismo mientras los republicanos callaban. Sin embargo da demasiados detalles innecesarios, tan íntimos que pareciera haberlos inventado.

  Fue amigo del montañero Mallory, de Lawrence de Arabia, T.E. Lawrence, de Owen, etc. En Deiá sus amigos tenían que pasar por la aduana inflexible de su compañera Laura. Allí tejieron una red de admiradores y realizaron la difícil tarea de conectar la casa donde vivían con el mar, la cala donde tantas veces me he zambullido. Acantilados a ambos lados donde antes había casitas de pescadores y ahora hay un exquisito restaurante de pescado siempre lleno de turistas, al  menos cuando hace buen tiempo, es decir, gran parte del año. También fueron amigos de Juan Marroig, un lugareño “conocido por el apodo de Gelat, un personaje simpático, buen vividor y pícaro que controlaba casi todo lo que sucedía en Deyá y que pronto mantendría un puesto importante en los afectos de Robert y Laura”.

  Se sabía que estaba casado con una amante en el mismo pueblo y otra en Sóller. Los hay que tienen energía para exportar y regalar.

  En fin, una biografía casi tan desordenada como esta absurda reseña. Pero mereció la pena.

lunes, 6 de abril de 2026

DIARIO DE POSGUERRA 1945-46. RAFAEL CANSINOS ASSENS.


 

   Según su hijo Rafael Manuel Cansinos Galán aquí acaban los diarios de Cansinos Assens. 1945-1946. Luego se encuentran anotaciones sueltas en diferentes agendas y cuadernos desperdigados por aquí y por allá. Quizá sea la muerte de Josefina, su novia eterna, la que precipita la falta de interés. Aunque Cansinos aún viviría bastantes años. Se casó incluso y tuvo un hijo, su único hijo, el editor de esta obra admirable.

 

  Los diarios, todos, y este en particular me han gustado mucho. Son, como los de Trapiello en su propio estilo, hipnóticos. Todo me interesa. Se cuenta la vida en el Madrid de esos años difíciles. Son una capsula del tiempo. Los madrileños lo pasan mal; también la familia de Cansinos, y eso que dentro de lo que cabe él era de familia holgada. Como a muchos otros, a Rafael le quitan el carnet y sin él no pueden ejercer su oficio. Así éste tiene que trabajar sin firmar sus trabajos. Traduce a Goethe, las Mil y una noches, el Corán…

  Ha querido la casualidad que haya leídos páginas escritas en plena Semana Santa del 45 justo cuando vamos a ver el Madrid del Viernes Santo. Creo que es la primera vez que hacemos esto. Madrid plagado, festivo, donde es casi imposible circular por las calles abarrotadas. Pero es que antes y ahora “hacen pensar en una ejecución y en el sadismo erótico de ver morir a un joven”, dice Cansinos en el jueves santo del 45.

  “Doña Milagros llega al Retiro trayendo Informaciones, con la noticia y al mismo tiempo un retrato de Indalecio Prieto, y las palabras que este ha pronunciado –según dicen- sobre la incapacidad para gobernar de todos los rojos, empezando por él, y que la muerte de José Antonio fue un asesinato”.

  En una nota a pie de página. 281: “En ese momento, Serrano Súñer ya estaba recomendando la desmovilización de la Falange y que se incluyera en el Gobierno a Marañón, Ortega y Gasset y Cambó”.

  A veces mete pullitas subidas de tono. Una para el gran Azorín: “Conceden a Azorín la gran cruz de Alfonso el Sabio. ¡Que le sea leve su cruz! Todos hoy llevamos nuestra cruz”.

 

  Cosas sorprendentes. Lunes 6 de mayo de 1946: “Ortega y Gasset, nuestro gran filósofo, da una conferencia en el Ateneo y afirma que en medio de la ruina moral de Occidente España goza de una salud magnífica”. Y añade socarrón: “Se lo habrá dicho Marañón”.

  Y una de las últimas citas, conmovedora. Porque su novia ha muerto repentinamente. Sufría del hígado y un médico sin escrúpulos ha dejado la morfina para que se la pusiera un practicante, sin establecer la dosis. Muerta de repente. “Es que la vida, en tanto se mueve y pasa –eso es lo notable- nos da una sensación de estabilidad, de cosa eterna… Y es como un libro abierto en el que pueden hacerse raspaduras y enmiendas y toda clase de correcciones… Y de pronto, se corta esa sucesión de las mañanas y ya todo queda como estaba el último ayer…”.

 

  Luego hacia el final álbum fotográfico y anotaciones biográficas del editor. Magnífica colección de libros de esta bendita editorial Arca.