Estos son los Diarios de Chaves Nogales de la IIGM que tanta polémica han suscitado. En realidad poca porque las cosas de libros y editores dan poco ya que hablar. Han desaparecido del interés general de la gente. A mí sí porque me gustan estas cosas. Abelardo Linares anunció hace un montón de meses que se iban a publicar en su editorial, Renacimiento, pero Yolanda Morató, la editora de este libro en El Paseo, no se puso de acuerdo con él. Incluso llegó a anunciarse la publicación para enero de este año pero finalmente no fue así. En realidad es una colección de tres libros pero me temo que no la voy a completar. Se me han hecho a veces bola. Deberían haber metido más tijera porque me ha parecido estar leyendo el mismo artículo una y otra vez. Es decir, habría hecho yo un volumen más grueso en vez de en tres. Pero bueno, no son diarios, en realidad son artículos periodísticos. Debieron pensar los editores que “diarios” vendía más que “prensa”.
Cuenta una cosa curiosa. Cuando los británicos llegaban a una población francesa, soldados jovencitos en edad de procrear, era muy difícil un idilio amoroso con las mujeres locales. Se decía que de producirse no se gastaría más de una hora en casarse. Sin embargo eso hubiera supuesto el inmediato traslado de esa mujer a Inglaterra. Un protocolo implacable del ejército de su majestad que había que seguir sí o sí.
Otro dato curioso es que debido a la guerra, a la gran cantidad de hombres jóvenes muertos en combate las mujeres tenían hijos varones en mayor proporción. “Por extraña coincidencia, por una de esas oscuras leyes de la naturaleza, desde que comenzó la guerra se registra oficialmente el fenómeno de que nacen muchos más niños que niñas”.
Del prólogo: “El periodista había llegado a París a finales de 1936, tras huir de España y la Guerra Civil, donde, como ya es bien conocido, se declaraba perfectamente fusilable por los unos y por los otros”. Creo que va a ser una frase que emplearé de vez en cuando si se habla de la Guerra. Si nos hubiera tocado vivirla, ¿de qué parte hubiéramos estado? ¿Quién nos hubiera odiado más? Creo que la frase de este prólogo sería más correcta.
El periodo que se cuenta abarca desde el año 1939 al 1940. Francia se prepara para la guerra. Todos los profesionales se concentran en un único objetivo: defender el país, ya sea en las líneas de defensa o en las fábricas. “Mi vecino, que en este momento recibe la orden de movilización, alza los hombros despectivamente, carga con su petate, dice adiós a los suyos sin ninguna prosopopeya y va dispuesto a hacerse matar allí donde le lleven. Sobre esto no existe duda alguna”.
“El inventor de los tanques, coronel Estienne, declaraba que se le ocurrió la idea del tanque en 1917 viendo los tractores que utilizaban en los Estados Unidos para la agricultura”.
“La obra de mano española se juzga estimabilísima”.
Las paradojas de la guerra. “Un caballo que ha ganado cien mil francos en premios en las carreras está exento de del servicio militar, pero un campeón de boxeo, aunque haya ganado millones, no está exento de pelar patatas en su regimiento”.
Lo dicho, no ha estado mal la lectura pero se me ha hecho algo de bola. No creo que complete la serie. De Chaves tengo pendiente las nuevas crónicas de la Guerra Civil. Presiento que están estirando el chicle demasiado pero siempre merecerá la pena leer a este magnífico cronista de su época.



