Hace un mes fuimos al Rastro mi mujer y yo pero llegamos tarde y había menos cosas y mucha más gente así que enfilamos hacia el mercado de San Fernando, en la calle de Embajadores. Allí hay una librería donde se venden los libros al peso. Y sí, debía ser antes una pescadería o una carnicería. Elijes los libros, los pesan y te dan el dato: tantos gramos, tantos euros. Elegí después de un rato la biografía del poeta Robert Graves escrita por su sobrino. Editorial Edahsa con buen peso, siete euros y pico. Mi mujer me llevó un librito donde estaba y me dijo que mirara ese. Me extrañó porque ella nunca se para a ver cosas de libros. Era El Caballo griego de Manuel Altolaguirre en una edición de bolsillo muy humilde de aquellos que se regalaban con el Diario Público. Me dejé convencer pronto porque recordé que Trapiello lo nombra en su libro Las Armas y las letras.
Manuel Altolaguirre, republicano del exilio, poeta e impresor, director teatral, amigo de Bergamín, Lorca, Alberti, etc. En unas pocas páginas de lectura muchos datos sabrosos y significativos de la complejidad de la Guerra Civil. Algo de lo que no se quiere hablar si no es para decir que fue un estado democrático ejemplar violado por un Franco muy malo.
La primera anécdota apuntada: Está Manuel detrás del telón del teatro donde se va a representar una obra de Lorca con actores y actrices de La Barraca. María Pineda. Antes de subir el telón un conocido se acercó con un papel: aquí tienes los nombres de los que han asesinado a tu hermano Federico en Málaga. “Le gustaba mucho la música… casi no tenía amigos, por eso le pasó lo que le pasó”. Lo de la música vale, pero ¿cómo que no tenía amigos? Al meterme a investigar efectivamente me entero de que su hermano era militar y amigo de Franco y asesinado por milicianos anarquistas y socialistas en Málaga. “Al apretar los puños, encontré entre mis dedos el papel de la denuncia. Cada bando de la guerra civil había asesinado a un hermano mío. Y yo estaba allí para protestar de la muerte de Federico García Lorca ante los hombres responsables de la muerte de mi otro hermano Federico”.
Su otro hermano, Luis Altolaguirre, también fue fusilado por el bando republicano. Junto a él fue fusilado José María Hinojosa, precursor de la poesía surrealista y del “ya está”. Sus poemas estaban compuestos a veces de tres o cuatro palabras y cuando terminaba el recitado decía “ya está”. Estas ejecuciones de represalia se llevaron a cabo después del bombardeo de Málaga por la aviación franquista. Sí, la Guerra Civil la perdimos todos. Por defender eso, poder hablar de esto, han amenazado a los ponentes de Sevilla porque, de no ser así ¿Qué motivos había? ¿Por qué ha suspendido Pérez Reverte las jornadas si no es por amenazas hacia sus participantes?
“Nos enteramos de que aquella noche aparecieron en las calles de Madrid más de quinientos cadáveres”. Tanto miedo había que cuenta que un chaval fue con graves dolores y quejándose de haber recibido un tiro en la tripa. Manuel llevó al muchacho al médico pero allí no había agujero de entrada y menos de salida. Todo era figurado por el espanto: “Los médicos no dudaron en afirmar que los dos estábamos completamente locos”.
Otra vez vio una manifestación obrera. “Desfilaron ante mis ojos varios miles de trabajadores gritando: “Un, dos, tres, cuatro, que se cierren los teatros, Un, dos, tres, cuatro, que se cierren los teatros”.
“Unos amigos catalanes de Dalí en Méjico le solicitaron una colaboración para una revista que tenían en proyecto. La contestación de Dalí llegó en una tarjeta postal. Escribió: No quiero nada con los vencidos. Firmado: Salvador Dalí.
Cuenta que hizo la impresión de un libro de ocho páginas, el más rentable de su vida. Aquellas ocho páginas circularon por París como tarjetas de Navidad. Me ha recordado al de los logros del Presidente del gobierno Sánchez de cuyo libro de páginas en blanco ha vendido 10.000 ejemplares.
Ya se van las cabritas
Dejando sus cagaditas.
“Para mí la pasión debe ser el eje del espíritu. Apasionarse es tener derecho a vivir en la vida. Lo demás es digerir la vida sin soñarla”.
Sobre Valle-Inclán: “Fue el único escritor de su época que dejó de escribir sobre el Quijote, y sin serlo ni parecerlo, quiero creer que pudo ser su vida una tercera parte de este libro”.
Precio al peso: 3 euros no llegó.


