sábado, 31 de enero de 2026

EL CABALLO GRIEGO. MANUEL ALTOLAGUIRRE.


  Hace un mes fuimos al Rastro mi mujer y yo pero llegamos tarde y había menos cosas y mucha más gente así que enfilamos hacia el mercado de San Fernando, en la calle de Embajadores. Allí hay una librería donde se venden los libros al peso. Y sí, debía ser antes una pescadería o una carnicería. Elijes los libros, los pesan y te dan el dato: tantos gramos, tantos euros. Elegí después de un rato la biografía del poeta Robert Graves escrita por su sobrino. Editorial Edahsa con buen peso, siete euros y pico. Mi mujer me llevó un librito donde estaba y me dijo que mirara ese. Me extrañó porque ella nunca se para a ver cosas de libros. Era El Caballo griego de Manuel Altolaguirre en una edición de bolsillo muy humilde de aquellos que se regalaban con el Diario Público. Me dejé convencer pronto porque recordé que Trapiello lo nombra en su libro Las Armas y las letras.

 

  Manuel Altolaguirre, republicano del exilio, poeta e impresor, director teatral, amigo de Bergamín, Lorca, Alberti, etc. En unas pocas páginas de lectura muchos datos sabrosos y significativos de la complejidad de la Guerra Civil. Algo de lo que no se quiere hablar si no es para decir que fue un estado democrático ejemplar violado por un Franco muy malo.

 

  La primera anécdota apuntada: Está Manuel detrás del telón del teatro donde se va a representar una obra de Lorca con actores y actrices de La Barraca. María Pineda. Antes de subir el telón un conocido se acercó con un papel: aquí tienes los nombres de los que han asesinado a tu hermano Federico en Málaga. “Le gustaba mucho la música… casi no tenía amigos, por eso le pasó lo que le pasó”. Lo de la música vale, pero ¿cómo que no tenía amigos? Al meterme a investigar efectivamente me entero de que su hermano era militar y amigo de Franco y asesinado por milicianos anarquistas y socialistas en Málaga. “Al apretar los puños, encontré entre mis dedos el papel de la denuncia. Cada bando de la guerra civil había asesinado a un hermano mío. Y yo estaba allí para protestar de la muerte de Federico García Lorca ante los hombres responsables de la muerte de mi otro hermano Federico”.

  Su otro hermano, Luis Altolaguirre, también fue fusilado por el bando republicano. Junto a él fue fusilado José María Hinojosa, precursor de la poesía surrealista y del “ya está”. Sus poemas estaban compuestos a veces de tres o cuatro palabras y cuando terminaba el recitado decía “ya está”. Estas ejecuciones de represalia se llevaron a cabo después del bombardeo de Málaga por la aviación franquista. Sí, la Guerra Civil la perdimos todos. Por defender eso, poder hablar de esto, han amenazado a los ponentes de Sevilla porque, de no ser así ¿Qué motivos había? ¿Por qué ha suspendido Pérez Reverte las jornadas si no es por amenazas hacia sus participantes?

 

  “Nos enteramos de que aquella noche aparecieron en las calles de Madrid más de quinientos cadáveres”. Tanto miedo había que cuenta que un chaval fue con graves dolores y quejándose de haber recibido un tiro en la tripa. Manuel llevó al muchacho al médico pero allí no había agujero de entrada y menos de salida. Todo era figurado por el espanto: “Los médicos no dudaron en afirmar que los dos estábamos completamente locos”.

  Otra vez vio una manifestación obrera. “Desfilaron ante mis ojos varios miles de trabajadores gritando: “Un, dos, tres, cuatro, que se cierren los teatros, Un, dos, tres, cuatro, que se cierren los teatros”.

  “Unos amigos catalanes de Dalí en Méjico le solicitaron una colaboración para una revista que tenían en proyecto. La contestación de Dalí llegó en una tarjeta postal. Escribió: No quiero nada con los vencidos. Firmado: Salvador Dalí.

  Cuenta que hizo la impresión de un libro de ocho páginas, el más rentable de su vida. Aquellas ocho páginas circularon por París como tarjetas de Navidad. Me ha recordado al de los logros del Presidente del gobierno Sánchez de cuyo libro de páginas en blanco ha vendido 10.000 ejemplares.

  Ya se van las cabritas

Dejando sus cagaditas.

 

“Para mí la pasión debe ser el eje del espíritu. Apasionarse es tener derecho a vivir en la vida. Lo demás es digerir la vida sin soñarla”.

  Sobre Valle-Inclán: “Fue el único escritor de su época que dejó de escribir sobre el Quijote, y sin serlo ni parecerlo, quiero creer que pudo ser su vida una tercera parte de este libro”. 

  Precio al peso: 3 euros no llegó.  


 

jueves, 29 de enero de 2026

LOS CAÑONES DE AGOSTO. BÁRBARA TUCHMAN.


 

   A pesar de haberse escrito en el año 1962 de tan confuso recuerdo para mí (nací en él) desde que tengo uso de razón lector he visto este libro en las estanterías de las librerías dedicadas a la historia de la I Guerra Mundial. Es un referente. Tuchman descendía de familias judías e influyentes afincadas en Nueva York. En los años cuarenta y cincuenta se dedicó a criar a sus hijas pero siempre tuvo un gran interés por la historia y por escribir libros de historia: La Biblia y la espada por ejemplo.

  El libro abarca el mes de agosto de 1914 y los primeros de septiembre cuando ya se adivinaba una guerra de una agonía que habría de durar cuatro años, con una movilización de hombres y recursos como nunca antes en la historia. Millones de hombres avanzando decididos hacia la eliminación mutua.

 

  A cada protagonista de esta inmensa historia le da unas pinceladas sobre la vida y el carácter. A veces, sin tener nada que ver me he acordado del libro de Krakauer, Mal de altura, sobre el desastre de una ascensión desastrosa al Everest, en donde el periodista estadounidense es capaz de crear claridad donde todo es confusión blanca. En las dimensiones bíblicas de una guerra con millones de soldados, millones de acciones y desastres, Tuchman aporta claridad. “Durante las guerras y las crisis, no hay nada que quede claro o sea cierto hasta que no ha pasado algún tiempo”.

  En la historia siempre se encuentra una justificación para ir a la guerra. Alemania utilizó la suya. “El Estado Mayor manifestó de que la invasión de Bélgica estaba justificada, puesto que se trataba de una guerra en que estaba en juego la defensa de la existencia de Alemania. Fue mantenido en vigor el Plan Schieffen, y Moltke se consoló con el pensamiento, tal como dijo en el año 1913, “De que hemos de dejar a un lado todas las acusaciones contra el agresor…, solo el éxito justifica la guerra”. Otra cosa es saber si se va a producir o no.

  La I Guerra Mundial supuso el adiós de las tácticas en las guerras napoleónicas y el saludo a las nuevas formas de matarse. La muerte se democratizó: “adoptó el sistema de Theodore Roosevelt de ordenar a todos los generales que dirigieran las maniobras montados a caballo. Cuando esto determinó protestas de determinados generales que a causa de la edad habían de licenciarse del Ejército, Mossemy replicó que este era precisamente el objetivo que él perseguía”. Aun así se tardó en despedir al emperador de Francia: el Ejército francés no quiso renunciar al pantalón rojo, a pesar de que era un gran inconveniente por ser objeto de un tiro al blanco más fácil para el pardo y verdoso uniforme alemán. A pesar de eso los alemanes al principio “Avanzaban casi en fila, casi hombro con hombro, y caían muertos unos encima de otros, formando una terrible barricada de la muerte. Tan alta era esta montaña que no sabíamos si disparar a través de la misma o hacer una incursión para, con nuestras propias manos, abrir boquetes entre los muertos y heridos”.

  En situaciones así había que emplear la mano dura. Joffre lo tenía claro: ser duro con sus propios generales. “En la batalla de las Ardenas un general de división del V Cuerpo se suicidó”. Muchas veces se decía en el fragor de la batalla: “He perdido el control de los nervios”.

  A veces da referencias sobre libros-testimonios tan interesantes que los iría a comprar si estuvieran publicados en español. “De todo lo que se ha escrito, el relato de Verhaeren es el testimonio más impresionante de lo que la guerra y la invasión afectaron al espíritu de su época”.

  Se cuenta una cosa que me ha sorprendido mucho de algo que escribió Tomas Mann en 1917: “La guerra ha de ser una purificación, una liberación, una enorme esperanza. La victoria de Alemania será la victoria del alma sobre el número. El alma alemana es opuesta al ideal pacifista de la civilización, ya que, ¿Acaso la paz no es un elemento de corrupción civil?”. A continuación otros desgranan otras opiniones del tipo: “La guerra se debe a un inconsciente aburrimiento a causa de la paz”. Bendito aburrimiento pensaba mientras lo leía.

  Un párrafo que me ha hecho gracia, justo en esta semana en el que el tema “Ferrocarril” está tan de moda. “Se decía que los mejores cerebros que salían de la Academia Militar eran destinados a la sección de ferrocarriles, y que terminaban en un sanatorio mental”. Me ha hecho gracia comprándolo con la actualidad y con eso de “los mejores cerebros”. Quizá la diferencia esté en ahora podrían acabar en Soto del Real.

  Para que luego digan que la letra escrita no cambia la vida de las personas: “Messimy le entregó la orden en medio de un silencio sepulcral. “Consciente de las gigantescas e infinitas consecuencias que podían derivar de aquella hoja de papel, los cuatro notamos como se encogían nuestros corazones”.

  Y el olor, cuánta importancia hay que dar siempre cuando se cuenta cualquier tipo de historia. “Un extraño olor lo invadía todo, un olor que nunca antes había oído mencionar en ningún libro sobre la guerra, el olor de medio millón de hombres que no se habían bañado se cernía sobre todas aquellas ciudades por las que pasaban los alemanes. Y con ese olor se confundía también el de la sangre y las medicinas, los excrementos de los caballos y el hedor de los cadáveres”.

  No es solo la eliminación física de toda una generación de jóvenes, también la eliminación de parte de la cultura. La destrucción de la biblioteca de la universidad de Lovaina, fundada en 1426, con 230.000 volúmenes o una colección única de 650 manuscritos medievales o incunables de inmenso valor, o la destrucción de la catedral de Reims.

No hay duda: somos animales rabiosos, peligrosos, donde a veces nos convertimos en masas inmensas, actuando bajo un mismo impulso: “Las tropas alemanas, a través de Bélgica, al igual que las hormigas voraces que periódicamente emergen de las junglas sudamericanas para trazar un sendero de desolación a través del país, se abrían camino por ente los campos, las carreteras, los pueblos y las ciudades, lo mismo que las hormigas, sin detenerse ni ante los ríos ni ante ningún obstáculo, cualquiera que fuera”.  

  Magnífica lectura en este principio del año 2026, noventa aniversario de nuestra guerra civil y, a lo que parece, sin que tengamos aún la capacidad de hablar de ello. Se acaban de suspender por amenazas intolerables por parte de la extrema izquierda hacia los ponentes: Pérez Reverte o Julián Casanova entre otros, y cómo no, mi querido Andrés Trapiello. Creo que el joven escritor Uclés se ha desmarcado porque posiblemente habría hecho el ridículo.

 

sábado, 17 de enero de 2026

RAFAEL CANSINOS ASSENS. DIARIO 1944.


 

  Segundo diario de Cansinos en la edición de su hijo Rafael Manuel Cansinos Galán. A mí me parece bien, el sacarle partido a la herencia cultural de tu padre. Los libros, éste, el de 1943 y sobre todo La novela de un literato son un ejemplo de libro bien hecho.

  Madrid en 1944 es gris. Hay carencias en cada esquina. Las heridas de la Guerra Civil siguen abiertas o al menos no cerradas del todo. El régimen de Franco está intentando lidiar el avance de los Aliados con el retroceso y posterior derrumbe de los países del EJE. Cansinos Assens sobrevive como puede. Debía tener una base económica para poder vivir (sobrevivir) en un gran piso pegado al Retiro junto a su hermana. La otra hermana ocupa un piso en la planta más alta y muere pronto. Tiene una novia que muchas veces se encuentra ausente porque tiene que atender a su familia en Alicante. Además tiene alguna amante que le sirve para aliviar su soledad y el frío gris de Madrid.

  Hay dos cosas que me han rechinado: la condena sin paliativos hacia Gonzáles Ruano por haber entregado a judíos en manos de la Gestapo. He leído hace poco las memorias de Ruano y no solamente no colaboró con los alemanes. Estuvo detenido casi tres meses en sus calabozos y estuvo incluso en una lista para ser fusilado. Sí es posible que se beneficiara de la posición delicada de algunos judíos pudientes y comerciara con arte a precio de ganga producida por la persecución. También algunas consideraciones sobre Franco y sus cambios de postura con los países que ya se iba viendo, iban a ganar la guerra.

 

  En una nota a pie de página la explicación de dónde procede la expresión “el pito del sereno”. Muy instructiva.

 

  El día de la “Victoria” 1 de abril, escribió en su diario, solo con las iniciales, los nombres de José Antonio Primo de Rivera y Franco. Eso era una dictadura. Te jugabas el tipo aunque fuera en una cosa tan íntima como un diario escrito en un cuaderno. Como las mujeres que sí se habrán encendido un pitillo en Irán con la foto de Jamenei, o las declaraciones de un cineasta diciendo que en EEUU se vive en una dictadura. Qué fácil decirlo desde un país democrático, aunque, como todos, tenga sus defectos.

    En una entrada se cuenta la boda de Celia Gámez, una cómica y cupletera de aquellos años. Se dice que fue amante de Millán-Astray y que le daba a “pelo y a pluma”. Vamos, que era bisexual. Leyendo esto me he dado cuenta de lo viejo que soy. Resulta que siendo yo un chavalín de dieciocho años fui con la familia a ver su espectáculo de varieté. Creo recordar que mis abuelos celebraban los cincuenta de casados. Éramos tíos, sobrinos, hermanos… a mí la verdad es que no me interesaba eso. En aquella época era más de rock y Miguel Ríos. Así pues estaba yo muy cerca del escenario, con la cabeza gacha y la mirada perdida. Ella, Celia Gámez estaba normalmente sentada porque era mayorcita y el peso del show lo llevaba su hija, una mujerona guapa y hermosota. En un momento dado me sacó al escenario (no me pude negar) y me puso una capa como de Drácula. En un momento de la escena debía yo abrir la capa y enseñarle el pito a ella, mocita inocente. Ante tamaño desbarajuste las carcajadas de todos era inmensa y el color de mi cara de rojo subido. Todos se rieron mucho y yo supe que no estaba hecho para la escena. Qué viejo soy.

 

  Al principio cuenta una escena que me conmueve porque me recordó a mi padre ya en las últimas. Va a visitar a un conocido al que no ve desde hace treinta años. Entra en el salón a esperar y “La señora es una mujercita pequeñina, ya cincuentona, con unos ojos grandes y saltones; simpática. Apoyado en su brazo, un hombrecito escuálido, de rostro demacrado, bigotillo recortado, ojos de miope hundidos, de mirar desorientado sin lentes, se acerca a mí, tambaleándose, como un paralítico, como un ciego; me abraza, me besa; nos besamos los dos, como los oficiantes en la misa. Exclama: -¡Rafaelillo!”.

 

  Se entera uno de cosas muy interesantes. Van a ver Tarzán y su hijo. El hijo es adoptivo. “Pero los autores han olvidado darles un hijo propio, que realizase el programa de la uegenesia. Son perfectos los dos; pero infecundos. Sin embargo ¡qué gusto vivir un rato con Tarzán en la selva!”. En el código de Hollywood se estableció que no podían tener hijos porque no estaban casados. Tócate las pelotas.

 

  El libro contiene una colección de fotografías de la época, un prólogo del editor, una nota de la edición y un índice de notas biográficas. Habrá que esperar a que salga el siguiente. Al parecer habrá uno del 45 y otro que abarca del 46 al 64.