sábado, 17 de enero de 2026

RAFAEL CANSINOS ASSENS. DIARIO 1944.


 

  Segundo diario de Cansinos en la edición de su hijo Rafael Manuel Cansinos Galán. A mí me parece bien, el sacarle partido a la herencia cultural de tu padre. Los libros, éste, el de 1943 y sobre todo La novela de un literato son un ejemplo de libro bien hecho.

  Madrid en 1944 es gris. Hay carencias en cada esquina. Las heridas de la Guerra Civil siguen abiertas o al menos no cerradas del todo. El régimen de Franco está intentando lidiar el avance de los Aliados con el retroceso y posterior derrumbe de los países del EJE. Cansinos Assens sobrevive como puede. Debía tener una base económica para poder vivir (sobrevivir) en un gran piso pegado al Retiro junto a su hermana. La otra hermana ocupa un piso en la planta más alta y muere pronto. Tiene una novia que muchas veces se encuentra ausente porque tiene que atender a su familia en Alicante. Además tiene alguna amante que le sirve para aliviar su soledad y el frío gris de Madrid.

  Hay dos cosas que me han rechinado: la condena sin paliativos hacia Gonzáles Ruano por haber entregado a judíos en manos de la Gestapo. He leído hace poco las memorias de Ruano y no solamente no colaboró con los alemanes. Estuvo detenido casi tres meses en sus calabozos y estuvo incluso en una lista para ser fusilado. Sí es posible que se beneficiara de la posición delicada de algunos judíos pudientes y comerciara con arte a precio de ganga producida por la persecución. También algunas consideraciones sobre Franco y sus cambios de postura con los países que ya se iba viendo, iban a ganar la guerra.

 

  En una nota a pie de página la explicación de dónde procede la expresión “el pito del sereno”. Muy instructiva.

 

  El día de la “Victoria” 1 de abril, escribió en su diario, solo con las iniciales, los nombres de José Antonio Primo de Rivera y Franco. Eso era una dictadura. Te jugabas el tipo aunque fuera en una cosa tan íntima como un diario escrito en un cuaderno. Como las mujeres que sí se habrán encendido un pitillo en Irán con la foto de Jamenei, o las declaraciones de un cineasta diciendo que en EEUU se vive en una dictadura. Qué fácil decirlo desde un país democrático, aunque, como todos, tenga sus defectos.

    En una entrada se cuenta la boda de Celia Gámez, una cómica y cupletera de aquellos años. Se dice que fue amante de Millán-Astray y que le daba a “pelo y a pluma”. Vamos, que era bisexual. Leyendo esto me he dado cuenta de lo viejo que soy. Resulta que siendo yo un chavalín de dieciocho años fui con la familia a ver su espectáculo de varieté. Creo recordar que mis abuelos celebraban los cincuenta de casados. Éramos tíos, sobrinos, hermanos… a mí la verdad es que no me interesaba eso. En aquella época era más de rock y Miguel Ríos. Así pues estaba yo muy cerca del escenario, con la cabeza gacha y la mirada perdida. Ella, Celia Gámez estaba normalmente sentada porque era mayorcita y el peso del show lo llevaba su hija, una mujerona guapa y hermosota. En un momento dado me sacó al escenario (no me pude negar) y me puso una capa como de Drácula. En un momento de la escena debía yo abrir la capa y enseñarle el pito a ella, mocita inocente. Ante tamaño desbarajuste las carcajadas de todos era inmensa y el color de mi cara de rojo subido. Todos se rieron mucho y yo supe que no estaba hecho para la escena. Qué viejo soy.

 

  Al principio cuenta una escena que me conmueve porque me recordó a mi padre ya en las últimas. Va a visitar a un conocido al que no ve desde hace treinta años. Entra en el salón a esperar y “La señora es una mujercita pequeñina, ya cincuentona, con unos ojos grandes y saltones; simpática. Apoyado en su brazo, un hombrecito escuálido, de rostro demacrado, bigotillo recortado, ojos de miope hundidos, de mirar desorientado sin lentes, se acerca a mí, tambaleándose, como un paralítico, como un ciego; me abraza, me besa; nos besamos los dos, como los oficiantes en la misa. Exclama: -¡Rafaelillo!”.

 

  Se entera uno de cosas muy interesantes. Van a ver Tarzán y su hijo. El hijo es adoptivo. “Pero los autores han olvidado darles un hijo propio, que realizase el programa de la uegenesia. Son perfectos los dos; pero infecundos. Sin embargo ¡qué gusto vivir un rato con Tarzán en la selva!”. En el código de Hollywood se estableció que no podían tener hijos porque no estaban casados. Tócate las pelotas.

 

  El libro contiene una colección de fotografías de la época, un prólogo del editor, una nota de la edición y un índice de notas biográficas. Habrá que esperar a que salga el siguiente. Al parecer habrá uno del 45 y otro que abarca del 46 al 64.

 

 

lunes, 12 de enero de 2026

LECTURA INSOLITA DEL CAPITAL. RAÚL GUERRA GARRIDO.


  Este libro, de la colección de quioscos de El Mundo, lo tenía yo desde hace 25 años. Quizá el tema entonces, la letra pequeña, me echaron para atrás pero a veces me impongo lecturas atrasadas para dar salida a material ya casi hecho moho. Me ha gustado a pesar de comprobar que por la fecha de escritura, mediados de los setenta, es un experimento literario. “La malla” como dice el prologuista. Las cosas se cuentan desordenadas y dando voz a diferentes personajes donde van apareciendo ante el lector sin ser presentados. EL núcleo trata sobre el secuestro de un industrial vasco por unos tipos que parecen los precursores de ETA mientras en la fábrica se desarrolla una huelga bruta cuya justificación son las condiciones laborales y un accidente mortal.

  El prólogo es de Issac Montero. El título viene a cuento porque los carceleros le dan ese libro para que se lo lea. Y, claro, se le hace más que bola. Al principio cuesta entrar pero enseguida se vuelve interesantísimo. 

  Aquí se habla también del nacionalismo. De las ansias vivas que tenían algunos de comenzar con el gran conflicto del nacionalismo vasco. “Para los de mi generación lo vasco siempre ha sido una incógnita, el idioma influye mucho, coño, recién llegado me hice el progre y me compré un jodía librito de esos de aprenda vasco en diez lecciones, su madre, no pasé de la primera, eso influye en el problema, en Barcelona, sin querer, al segundo día ya estás con el sisplau and company, en Galicia también, bueno, allí son ellos los que se tienen que adaptar, la pasta manda, amigo”.

  Clarividencia de algunos personajes cuando intentan explicar los inicios de la Guerra Civil incendiada dos años antes. “Lo peor fue la auténtica revolución del 34, la de octubre, como la rusa, en la que los socialistas intentaron el golpe de mano para imponer su República Soviética, y ésa ya nos afectó a nosotros, yo era un crío, se dio en la zona más industrial, en Eibar fue de miedo, la consigna socialista era aniquilar la guardia civil y ocupar el ayuntamiento, figúrese, para mantener el orden”.

  En este libro (recordemos, de mediados de los setenta) se dicen teorías que aún permanecen cincuenta años después: “En el 50 los Estados Unidos y el Vaticano le dieron el visto brueno a Franco, la cosa se puso a caldo para la gran sentada a la espera, los franceses expulsaron a Aguirre de la hermosa delegación de la Avenida Marceu, número once, edificio de nuestra propiedad, comprado con la ayuda de la Liga de Amigos de los Vascos que promocionó Mauriac entre otros y para colmo se lo regalaron a Franco”.

 

  “era un hombre libre, un hombre en libertad condicional como todos los hombres”. Murió en el año 2022. Llevaba en libertad “condicional” desde el año 1935.

 

 

 


 

miércoles, 7 de enero de 2026

LA HORA DEL DESTINO. SCURATI


 

  Cuarto volumen de historia sobre Mussolini y su régimen. Me ha seguido pareciendo apasionante. Se ha convertido para mí en una obsesión parecida a la que profeso a los diarios de Trapiello. De alguna forma se parecen: Trapiello usa sus notas diarias para reconstruir una narración. Scurati se vale de las notas de los demás protagonistas de la historia: la amante, sus ministros, Hitler, sus dolencias, la prensa… Tan subyugado estoy que me apena que aún no esté  a la venta el quinto tomo que, imagino, será su final. En este se nos cuenta el periodo crítico de la gran Guerra Mundial. Mussolini ata su destino al de Hitler y por eso sufrió su mismo final. Franco en España podría haber apostado por lo mismo, devolviendo de alguna manera la ayuda prestada en “su” guerra. Pero no estaban las cosas para prolongar la masacre una década. El caso es que para mal o para mal nosotros no entramos en el gran conflicto y pudimos, renqueando, salir de nuestras cenizas.

  El libro tiene más de setecientas páginas pero se lee de una manera fácil. En algunos casos da pena ver que se está acabando. Un capítulo que habla de un hecho o de un personaje y al final del mismo una nota, un artículo, un trozo de informe para fijar la narración.

  “Ya a las 10.30 el general Gallina se rinde con todo su Estado Mayor. Se lo traslada de inmediato en avión a El Cairo para ser utilizado en la propaganda bélica”. A veces la realidad se presta a la burla.

  “La segunda alcanzó la Biblioteca Nacional de Serbia, incinerando miles de mapas, manuscritos y libros medievales de valor incalculable. La tercera alcanzó el zoológico, liberando a las fieras, que gritaron enloquecidas por las calles de los hombres”. La aventura de una nación culta y guerrera destruyendo la cultura de otra nación.

 

 

  “Los heridos no dejan de afluir, y, con ellos, lamentos mucho más desgarradores que los de Edda oía en Roma. La línea del frente está lo suficientemente lejos como para que los cuerpos más torturados no alcancen el hospital, pero no lo suficiente como para que el tormento de la guerra no llegue hasta allí”. La inmensa crueldad e incomodidad de la guerra. Frío extremo y calor extremo.

  “… la depresión de Qattara por el otro, uno de los puntos más bajos en todo el continente africano, donde la tierra desciende a más de cien metros bajo el nivel del mar y la temperatura sube a más de cincuenta grados”.

  Y tampoco hace falta la ayuda de los elementos naturales para convertir la relación entre los hombres en un infierno. “Un desgraciado del segundo turno de la tarde, zafiamente herido entre el pecho y el vientre, arroja chorros de sangre de las tripas mientras permanece de pie. Nadie sabe qué hacer. El sacerdote y los tiradores, atónitos, lo ven desangrarse durante un minuto al menos. Luego, gracias a Dios, se derrumba”.

  En el verano del año 1923 una moción de sus propios camaradas de correrías aparta a Mussolini del poder. Es arrestado en una academia de cadetes. Espero con ansiedad el próximo tomo. Sé qué pasa a partir de aquí pero quiero que me lo cuente Antonio Scurati.