El librito se lee en dos ratos pero es suculento. A uno le queda un buen sabor de boca y unas cuantas listas de música para ser escuchadas. Y contiene anécdotas muy didácticas.
“Sus melodías, sus contrapuntos, su atrevimiento armónico, su técnica, su carácter. Es que es el final de toda una historia y el principio de otra. Es que nunca se agota, Es que… lo es todo”. No puedo estar más de acuerdo. Desde que era adolescente y escuché en un tocadiscos de mi tía Los Conciertos de Brandemburgo, no he parado de escucharlo ni de descubrir cosas nuevas. Es en música una biblioteca de Babel. “Es música que calma, música que sana, música que salva”.
Habla de diferentes pianistas, teclistas “Pero Gould es quien hace que me emocione tantas veces hasta las lágrimas”.
A su muerte se contó que tenía 52 libros, entre ellos a Martin Lutero y del historiador romano Flavio Josefo. No murió ni pobre ni rico, señal de que hizo bien las cuentas.
Historias parelelas contemporáneas en torno a la figura de Bach como la pianista polaca Wanda Landowska que estudia de forma obsesiva las Variaciones Goldberg hasta decidirse a tocarlas en público en 1933.
Librito genial como su modelo.

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