Según su hijo Rafael Manuel Cansinos Galán aquí acaban los diarios de Cansinos Assens. 1945-1946. Luego se encuentran anotaciones sueltas en diferentes agendas y cuadernos desperdigados por aquí y por allá. Quizá sea la muerte de Josefina, su novia eterna, la que precipita la falta de interés. Aunque Cansinos aún viviría bastantes años. Se casó incluso y tuvo un hijo, su único hijo, el editor de esta obra admirable.
Los diarios, todos, y este en particular me han gustado mucho. Son, como los de Trapiello en su propio estilo, hipnóticos. Todo me interesa. Se cuenta la vida en el Madrid de esos años difíciles. Son una capsula del tiempo. Los madrileños lo pasan mal; también la familia de Cansinos, y eso que dentro de lo que cabe él era de familia holgada. Como a muchos otros, a Rafael le quitan el carnet y sin él no pueden ejercer su oficio. Así éste tiene que trabajar sin firmar sus trabajos. Traduce a Goethe, las Mil y una noches, el Corán…
Ha querido la casualidad que haya leídos páginas escritas en plena Semana Santa del 45 justo cuando vamos a ver el Madrid del Viernes Santo. Creo que es la primera vez que hacemos esto. Madrid plagado, festivo, donde es casi imposible circular por las calles abarrotadas. Pero es que antes y ahora “hacen pensar en una ejecución y en el sadismo erótico de ver morir a un joven”, dice Cansinos en el jueves santo del 45.
“Doña Milagros llega al Retiro trayendo Informaciones, con la noticia y al mismo tiempo un retrato de Indalecio Prieto, y las palabras que este ha pronunciado –según dicen- sobre la incapacidad para gobernar de todos los rojos, empezando por él, y que la muerte de José Antonio fue un asesinato”.
En una nota a pie de página. 281: “En ese momento, Serrano Súñer ya estaba recomendando la desmovilización de la Falange y que se incluyera en el Gobierno a Marañón, Ortega y Gasset y Cambó”.
A veces mete pullitas subidas de tono. Una para el gran Azorín: “Conceden a Azorín la gran cruz de Alfonso el Sabio. ¡Que le sea leve su cruz! Todos hoy llevamos nuestra cruz”.
Cosas sorprendentes. Lunes 6 de mayo de 1946: “Ortega y Gasset, nuestro gran filósofo, da una conferencia en el Ateneo y afirma que en medio de la ruina moral de Occidente España goza de una salud magnífica”. Y añade socarrón: “Se lo habrá dicho Marañón”.
Y una de las últimas citas, conmovedora. Porque su novia ha muerto repentinamente. Sufría del hígado y un médico sin escrúpulos ha dejado la morfina para que se la pusiera un practicante, sin establecer la dosis. Muerta de repente. “Es que la vida, en tanto se mueve y pasa –eso es lo notable- nos da una sensación de estabilidad, de cosa eterna… Y es como un libro abierto en el que pueden hacerse raspaduras y enmiendas y toda clase de correcciones… Y de pronto, se corta esa sucesión de las mañanas y ya todo queda como estaba el último ayer…”.
Luego hacia el final álbum fotográfico y anotaciones biográficas del editor. Magnífica colección de libros de esta bendita editorial Arca.

No hay comentarios:
Publicar un comentario