martes, 21 de enero de 2014

JOSEP PLA. CARTAS DE ITALIA.

  
  Cuenta Pla que cuando comenzó a trabajar como reportero en Roma para El Sol de Madrid, cuyos artículos sobre el ascenso y auge de Musolini tuvieron cierto éxito, Ramiro de Maeztu le otorgó el título de periodista. Y añade que entonces, el ahora de él, ese mismo título se lograba tan solo haciendo los deberes. Y es que el oficio, como decía él, hay que ganarlo en la calle con el lápiz y el papel en la mano. Pla es un maestro en el arte de contar las cosas; un fino observador, un amante del arte, de la conversación, del buen vivir. Pocos comen y beben tan bien en la escritura como el ampurdanés. No pensaba yo que un amante de la cocina mediterránea se rindiera tan incondicionalmente a la pasta italiana; quién no.
  Italia es un conjunto de ciudades en diferentes paisajes y gentes con una historia frenética. Cuenta Pla que el historiador César Cantú, al relatar las guerras entre etruscos y romanos cedió un instante a la fatiga y para resumir escribió: “¡Cuántas guerras sin gloria!”.
  En este delicioso libro de Pla se habla mucho de comida, también. Pero rara vez se ven comensales; lo hace como podría hacerlo una guía competente. Hay mucho arte porque Italia rebosa de arte por todos lados. Hay arquitectura, paisajes, historia, anécdotas interesantes. Hablando de Perugino, Vasari decía que era persona muy poco religiosa a pesar de que pintaba sobre todo figuras y temas religiosos. “Sus únicas esperanzas e ilusiones fueron los bienes de la fortuna, y por dinero habría firmado cualquier contrato”. Frases chocantes; sólo por esta ya me rindo ante él: “En Italia nada es insípido. No he visto a nadie caminar por la calle con cara de bobo”.

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