martes, 7 de febrero de 2012

febrero



Llego de caminar desde un bosque cercano. Recién oscurecido. Hace un frío intenso que hace que lloren los ojos. En el cielo aún queda la luz de un sol que no ha terminado de calentar el aire. La pureza del azul tiene la calidad de las canicas de la infancia. Me gusta caminar solo y pensar en mis cosas, escuchando música. Por los auriculares, hoy, los Impromptus de Schubert. Hago unas fotos cuando llego a las primeras casas del pueblo, iluminadas por luces mortecinas.
Una reflexión: si hay una palabra que defina el estado de nuestro país: decepción.
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