lunes, 12 de enero de 2026

LECTURA INSOLITA DEL CAPITAL. RAÚL GUERRA GARRIDO.


  Este libro, de la colección de quioscos de El Mundo, lo tenía yo desde hace 25 años. Quizá el tema entonces, la letra pequeña, me echaron para atrás pero a veces me impongo lecturas atrasadas para dar salida a material ya casi hecho moho. Me ha gustado a pesar de comprobar que por la fecha de escritura, mediados de los setenta, es un experimento literario. “La malla” como dice el prologuista. Las cosas se cuentan desordenadas y dando voz a diferentes personajes donde van apareciendo ante el lector sin ser presentados. EL núcleo trata sobre el secuestro de un industrial vasco por unos tipos que parecen los precursores de ETA mientras en la fábrica se desarrolla una huelga bruta cuya justificación son las condiciones laborales y un accidente mortal.

  El prólogo es de Issac Montero. El título viene a cuento porque los carceleros le dan ese libro para que se lo lea. Y, claro, se le hace más que bola. Al principio cuesta entrar pero enseguida se vuelve interesantísimo. 

  Aquí se habla también del nacionalismo. De las ansias vivas que tenían algunos de comenzar con el gran conflicto del nacionalismo vasco. “Para los de mi generación lo vasco siempre ha sido una incógnita, el idioma influye mucho, coño, recién llegado me hice el progre y me compré un jodía librito de esos de aprenda vasco en diez lecciones, su madre, no pasé de la primera, eso influye en el problema, en Barcelona, sin querer, al segundo día ya estás con el sisplau and company, en Galicia también, bueno, allí son ellos los que se tienen que adaptar, la pasta manda, amigo”.

  Clarividencia de algunos personajes cuando intentan explicar los inicios de la Guerra Civil incendiada dos años antes. “Lo peor fue la auténtica revolución del 34, la de octubre, como la rusa, en la que los socialistas intentaron el golpe de mano para imponer su República Soviética, y ésa ya nos afectó a nosotros, yo era un crío, se dio en la zona más industrial, en Eibar fue de miedo, la consigna socialista era aniquilar la guardia civil y ocupar el ayuntamiento, figúrese, para mantener el orden”.

  En este libro (recordemos, de mediados de los setenta) se dicen teorías que aún permanecen cincuenta años después: “En el 50 los Estados Unidos y el Vaticano le dieron el visto brueno a Franco, la cosa se puso a caldo para la gran sentada a la espera, los franceses expulsaron a Aguirre de la hermosa delegación de la Avenida Marceu, número once, edificio de nuestra propiedad, comprado con la ayuda de la Liga de Amigos de los Vascos que promocionó Mauriac entre otros y para colmo se lo regalaron a Franco”.

 

  “era un hombre libre, un hombre en libertad condicional como todos los hombres”. Murió en el año 2022. Llevaba en libertad “condicional” desde el año 1935.

 

 

 


 

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