sábado, 7 de marzo de 2026

LOS CAMINOS DEL MUNDO. NICOLAS BOUVIER. POBRE LOBO ANTUNES


  No sé dónde encontré la referencia a este libro. He buscado entre las reseñas de mis lecturas, he buscado en el diario que escribo desde hace tantos años en más de seis o siete agendas.  Nada, no lo encuentro. Posiblemente lo haya visto en la sección de libros de algún digital y me quedó en la memoria, dado mi gusto por saber de libros de viaje. Me gusta más leer sobre viajes que hacerlos. La primera vez que busqué algo en el google fue la referencia a Richard Burton. No el actor si no el viajero y traductor de Las mil y una noches.   

  Se han juntado de manera casual los temas en torno a Irán: La guerra que empezó el sábado 28 de febrero, una película que vi el otro día de un director iraní, premiado y encarcelado en su país por hacer películas. Un simple accidente, de Jafar Panahi. Y este libro de un viaje que comienza en 1953, que sale de Yugoslavia y recorre Irán hacia el de este hasta llegar a la India. Dieciséis meses. Iba acompañado de un amigo dibujante. Muchos de esos dibujos están representados aquí y los podría haber hecho mi hija en el preescolar. Thierry Vernet. Le preguntan a otro viajero cómo está el camino en plana época de lluvias y éste les cuenta que en una ocasión tuvieron que parar en la ribera del río Kizil Uzum.

  A veces escribe poco porque de vez en cuando se tiene la impresión que es mejor vivir e intentar ser feliz que escribir. “Si yo no había conseguido escribir gran cosa, era porque ser feliz ocupaba todo mi tiempo. Además, no somos jueces del tiempo perdido”.

 “No había forma de atravesar el río” pero como veían que podían bajar pronto las aguas se empezaron a acumular coches, camiones, autobuses. Muchos se hundieron en el barro. “Al cabo de una semana, en cada extremo del puente había ya una ciudad, tiendas, miles de animales que balaban, mugían, berreaban, humo, aves de corral, chabolas de hojas y planchas de las que se habían instalado familias que alquilaban su espacio bajo el toldo de los camiones vacíos, furiosas partidas de tablas reales y algunos derviches que exorcizaban a los enfermos, además de los mendigos y de las putas que se apresuraron a aprovechar aquella ocasión. Una maravillosa agitación”. “Cuando el agua bajó, ese mundo se deshizo como en un sueño”. “Persia todavía es el país de las maravillas”.

 En Kermán oye decir que “En Persia hay muchas cosas permitidas, pero tirarse pedos está prohibido, incluso en mitad del desierto”. ¿Puede este hecho antiguo haber forjado un determinado carácter? En esa misma ciudad se cuenta que “Kermán era famosa por sus chales y sus ciegos –el primer emperador Kayar ordenó arrancar los ojos a veinte mil habitantes”. Pues no sé qué será peor.

  “En la Edad Media se pensaba que nacían de los excrementos (las moscas), que resucitaban de las cenizas, y se las veía salir de la boca del pecador. Desde lo alto de su púlpito, san Claraval las aplastaba en masa antes de celebrar misa. El propio Lutero asegura en una de sus cartas que el demonio le mandaba a sus moscas, que “le dejaban el papel lleno de cagaditas””. Ya voy acabando el libro de Bouvier.

  Preciosa edición de Península. 433 páginas, una portada preciosa con las ilustraciones (es mucho decir de Vernet).

  Ha muerto Lobo Antunes. De los dos libros que leí de él uno me gustó mucho: En el culo del mundo: “…la muchacha dejó de besarme, se apoyó en el codo como las figuras de los túmulos etruscos, me pasó la mano por la cara y preguntó: ¿Qué es lo que no marcha, Ojos Azules?, y yo me encogí de hombros, rodé hasta quedar boca abajo sobre la sábana y me eché a llorar”,  y el otro no me gustó nada: Yo he de amar una piedra. Era un grandísimo escritor. Enemigo literario de Saramago. Eso está a la altura de poca gente.