martes, 23 de junio de 2026

EL FIN Y EL PRINCIPIO. ANTONIO SCURATI


    Último tomo sobre el fascismo italiano en la figura de Mussolini. Dice Scurati, el autor, en la primera página: “De esta manera, se preparan para repetirla bajo nuevas formas. Hoy, más que nunca, se hace necesario seguir contándola. Asumir la responsabilidad. Frente al pasado, al presente y, por encima de todo, al futuro”.

  Aún recuerdo cuando hace dos años le compré el primer tomo a una chica joven de Alcorcón por Wallapop. Me dijo que no había pasado de la página diez, que eso no había sido escrito para ella. Para mí ha sido todo un descubrimiento y una fuente de placer lector. Como digo siempre: no es el tema, es la forma de abordarlo. Antes o después de cada capítulo Scurati anota extractos de cada documento en los que se basa. Así la tensión dramática siempre se sustenta en algo real, tangible. Él actúa como un periodista no del pasado sino en el pasado.

  “Incapaces de conformarse en un puesto fijo en una organización paraestatal, se entregaron en su mayor parte a la delincuencia, la hermana menor de la guerra”.

 

  “Mussolini estaba firmemente asentado en el poder y ya no sabía qué hacer con los hombres de acción que lo habían llevado hasta allí”.

 

  “Se entregaron en su mayor parte a la delincuencia, la hermana menor de la guerra”.

  “El Duce no era más que un espléndido montaje”.

 

  “Trabajo y me esfuerzo, aun sabiendo que todo es una farsa. Aguardo el final de la tragedia y, extrañamente desconectado de todo, ya no me siento un actor; me siento como el último de los espectadores”. Tras la farsa, la tragedia.

  “Su último traje no tiene bolsillos. Como el de todos”.

  Qué extraña sensación. Salvando las distancias y los acontecimientos, muchas de las citas aquí entresacadas podrían aplicarse a la política actual en España. De la farsa a la tragedia.

  Habrá que seguir los nuevos trabajos de Scurati, un gran reportero del pasado.

 


 

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