sábado, 31 de octubre de 2026

VIAJE A TRAVÉS DE LAS ANTILLAS. PATRICK LEIGH FERMOR.

 

  A principios de este verano fuimos al Rastro y me compré un libro de uno de mis escritores preferidos, el viajero Patrick Leigh Fermor. Viaje a través de las Antillas. Un libro que pesa lo suyo, bien cosido, edición del año 1955, con muchas fotografías, pero con la manera de traducir de la época, o sea, mal: “…nuestra estancia en Guadalupe había tomado un buen sesgo”. “Explicónos que un buen tratamiento…”. Para ponerle una denuncia en la comisaría. Pero me temo que se murió hace años. El perpetrador se llamaba: Francisco Payarols. Ahora le ha tocado el turno, a la lectura. Sus páginas tienen un ligero oloricillo a tabaco.

  Salen de vez en cuando referencias como las de Lafcadio Hearn, quien años antes recorrió aquellas islas del Caribe. Y también habla muy bien del Ladre Labat, un tipo religioso al parecer muy divertido y que dejaba escritas sus impresiones al estilo del señor Pepys.

  En el libro de Leigh Fermor dije que hablaba del Padre Labat (1663-1738) y en el capítulo de Dominica se habla de que en una buena biblioteca encontró un libro de Rochefort, Historia Natural de las Antillas, en el cual hablaba de los caribes, de los caníbales, los cuales le contaron cómo era la carne de cada nacionalidad que se comían: “Los franceses era considerados deliciosos”, luego pone en el escalafón a los ingleses. Los más sosos, los holandeses, mientras que los españoles los pone de “correosos  y tendinosos hasta el punto de ser incomestibles”. ¿No tendremos tantos males debido a la mala calidad de nuestra carne?

  Al autor le encanta bucear en el lecho histórico de las tierras que visitaba y así en cuando encuentra una biblioteca bien abastecida se pasa allí las horas. De ese modo luego nos cuenta la destrucción de la capital martinica en el año 1902 por una horrible erupción volcánica. “Todos los habitantes fueron aniquilados, con excepción de un solo hombre llamado Syparis, un asesino condenado, que debió la vida a la resistencia que los muros macizos de su celda opusieron a la corriente de lava”.

  “Eupepsia”, buena digestión. Otra cosa que hemos aprendido.

  “Por fin vimos negros que a mi parecer son la raza mejor constituida del mundo”.

  Curiosísima la historia del nacimiento de independencia de Haití. Época de Napoleón. Éste traiciona a Toussaint y lo encierra en las montañas del Jura. “Es interesante observar la constante villanía que Napoleón mostró con los negros”. Cuántas veces me habré preguntado por qué en Paris existen tan grandes construcciones en honor de Napoleón habiendo sido este un ejecutor de guerras sangrientas, invasiones, racismo, etc. Son cosas que de momento la Historia no explica bien.

  Haití fue el primer país que proclamó su independencia de un país europeo. Y desde entonces no ha podido llevar peor carrera. Uno de los más recordados fue Christophe, el cual implantó una monarquía absolutista llena de una clase noble gigante. Duques, príncipes y princesas. “Cuando hace siglo y medio, lo franceses fueron expulsados, los haitianos tuvieron que empezarlo todo de nuevo, como Ligurco en Esparta”.

  Luego dedica varias páginas a la magia negra, el vudú y la definición que diera el especialista Price Mars, que me ha servido para caracterizar a los nuevos socialistas llamados ahora sanchistas o, más actual, pedroplanistas. “Es un estado místico caracterizado por un delirio de posesión teomaníaca y de resquebrajamiento de la personalidad”, en mi versión dice “Es un estado místico caracterizado por un delirio de posesión sanchezmaníaca y de resquebrajamiento de la personalidad”.

 

  A pesar de haberme molestado muchas veces aquella manera de traducir de entonces me ha encantado volver a leer de nuevo a Leigh Fermor. Habla, claro, también de la esclavitud. De las costumbres que emplea a veces el ser humano para evadirse de su miserable destino. Y qué sensible y certero es cuando lo explica: “Así, de modo semejante a los niños que con sus sillas y alfombras se construyen un mundo oscuro y secreto de libertad y recluida intimidad y pasan en él muchas horas felices, también los esclavos se iban refugiando y sumergiendo en la oscuridad, huyendo cada vez más lejos de la luz despiadada”.

  El referido Christophe, viendo cómo era acorralado más y más mandó realizar un desfile lleno de pompa y circunstancia. Le había dado hacía poco un derrame cerebral y apenas podía moverse. Aún así se vistió con sus mejores galas y al ir a montar en su caballo cayó y solo tuvo fuerzas para coger su pistola y pegarse un tiro en el corazón. Con una bala de plata, decían. Se hizo llamar Jaime I de Haití.

  Y sigue la historia de calamidades hasta llegar a un dato histórico de lo más anecdótico y hasta cómico. En una ocasión, a principios del siglo XX, mi siglo como si dijéramos, los EEUU enviaron a la isla de Gonave, poco más que un peñasco de Haití, a un suboficial. “Wirkus, de origen polaco y hombre de pocos alcances, fue destinado, como comandante de puesto, a la pequeña isla de Genove. Apoyándose en la similitud de su nombre de pila con el del emperador Soulouuque (se llamaba Faustin) los isleños, cediendo a las instigaciones de una inteligente Mambo, le persuadieron de que estaban dispuestos a considerarle como a su rey. Creo que llegaron a coronarle. Complacido por la deferencia, real o simulado, de que se veía rodeado, su mando fue mucho más suave que el rigor normal de una ocupación, y todo el mundo se sintió feliz. El rey blanco de Gonave murió hace pocos años (finales de los 40) y su hija es hoy la esposa del pintor Louverture Poisson”. Qué historia más bonita y quijotesca, más bien Sanchopancista.

  En Jamaica, su penúltimo destino, vio fumar muchos porros. Ignorancia y fanatismo abundaban. Imagino que hasta que llegó Bob Marley. “En 1692 hubo grandes movimientos sísmicos. Algunos quedaron con el cuerpo entero encerrado en aquella súbita matriz, con sólo la cabeza emergiendo del suelo”.

 

  La última escala la hacen en Cuba. Estuvieron pocos días pero aún así les dio tiempo a observar cómo por sus calles discurrían los padres o abuelos de la salsa.  

  “Ejecutaban movimientos alternantes de avance y retroceso propios de la auténtica danza negra de Cuba: La Conga. Venían a centenares, cada danzarín evolucionaba solo: tres pasos a la izquierda, parábanse con una especie de abrupto hipo coreográfico a medio compás, luego tres pasos a la derecha ¡pam! Y de nuevo a la izquierda cuando lo marcaba el conjunto de los bárbaros instrumentos. Con el crescendo de la música se agrandaba por segundos el volumen de los danzarines, hasta que, por delante de nosotros, parecían una invasión de gigantes”.

  Qué pocos libros desgraciadamente me quedan leer de este autor tan encantador.

sábado, 24 de octubre de 2026

MINGOTE RESERVADO. EL TALLER DESCONOCIDO DE UN GENIO. ISABEL VIGIOLA Y ANTONIO ASTORGA.


 

   Este libro lo compré en el Book Center. Costaba veintitantos pero me costó apenas seis. Editorial Edaf y mucho peso, muchos dibujos y biografía del gran maestro Mingote.

 Esto de sentirse aludido y que la gente proteste ha existido siempre. Leo en el libro sobre Mingote que recibía cientos de cartas todos los días por tipos que se sentían molestos, aludidos, para mal, cuando publicaba su viñeta diaria. Una vez se le ocurrió decir que Felipe II gobernaba como un secretario de Ayuntamiento, rápidamente un secretario de Ayuntamiento, muy ofendido, protestó. “Hice otro chiste en que un nuevo rico le decía al maestro: Aquí le traigo al niño para que me lo entretenga hasta que se haga un hombre de bien. Pues, un maestro indignado envió otra carta en son de protesta”.

  En un mismo año, 1972, le concedieron, por parte de un ministerio, un premio por “haber defendido España” y a los pocos días recibió una denuncia del Juzgado de Orden Público número 1 por ultraje a la nación.

“Entonces de pronto llegó la guerra civil. Aquel conflicto fratricida…. ¡estúpida Guerra Civil! Fue un ¡disparate! Lo que deberíamos hacer es avergonzarnos, olvidarla y procurar que no se repita”.

   “Entré en el requeté porque en mi familia eran todos carlistas y, naturalmente, me dejé llevar por eso. Yo no tenía ninguna pasión política, como tampoco la tengo ahora. Es muy difícil explicar por qué uno se iba al enfrente con un fusil o por qué no se iba”.

  Murió en 2012 a loa 93 años.

jueves, 22 de octubre de 2026

JOSÉ ANTONIO MARTÍN OTÍN. LA DESESPERACIÓN DEL TÉ.


  Siempre que hay feria en Recoletos me paso al menos un día. Siempre solo (no hay quien me aguante). Y siempre que voy, desde hace ya unos pocos años, le compro algo a la caseta de Barcelona llamada Sánchez, vaya por Dios. Siempre encuentro algo. Y este lo compré porque era un Pre-textos y porque hablaba de Pepín Nieto. No conocía de nada al autor, José Antonio Martín Otín. Sé ahora que ha sido futbolista, tertuliano de radio, escritor, historiador y para mí, un magnífico conversador por lo que he visto en algunos videos. Ya estoy buscando su último libro sobre José Antonio Primo de Rivera.

 

  El libro es una maravilla y he sacado docenas de gemas, muchos subrayados. Es, para mí, sumamente interesante. Qué sorpresas te da a veces elegir un libro así, al tún tún.

 

 Ese personaje sin obra fue el pegamento que mantuvo unidos a muchos de su generación, la del 27, La desesperación del té. Al parecer su mayor mérito era ser muy amable y simpático. Un perfecto escuchador. Cuando uno terminaba una charla con él te ibas diciendo: “Se ha quedado encantado de haberme conocido”. 

 

  Habla mucho de la Residencia de Estudiantes, donde estaban Moreno Villa, Juan Ramón Jiménez, Lorca, Dalí, Unamuno, Ortega… en una ocasión este último fue a dar una conferencia y    -cuenta Bello-, no olvidó su última frase. “No seáis piedra quieta y fría, sed antorcha abrasadora”. Bueno, pues parece que en Francia la hayan escuchado y se lo están tomando a pecho.

 

 

 
  Un descubrimiento encontrado en el libro sobre Pepín Bello. Cuenta que en una ocasión en la Concha de San Sebastián Lorca estaba charlando con un amigo, Gabriel Celaya, en el Bataplán, una sala de fiestas a  la que he ido varias veces siendo joven. Es un edificio pegado al muelle que se asemeja a un barco. En un momento se les acercó José Miguel Aizpurúa y Celaya fue muy borde con él. Cuando se marchó, Lorca se lo reprochó. “¿No te has enterado que ese es falangista?” le dijo Celaya. La respuesta de Lorca me ha dejado patidifuso. “Todos los viernes ceno con el jefe de Aizpurúa, José Antonio Primo de Rivera, así que vamos a ver si me retiras ahora tú el saludo a mí”. Claro está Celaya se quedó hecho polvo.

 

  Más adelante en una entrevista que le hicieron a Bello éste respondió al periodista algo parecido. Al periodista casi le da un síncope: “Le diré algo: en el drama que era entonces me atrevo a sostener, estoy seguro, que la única persona que podía comprender a García Lorca era José Antonio Primo de Rivera”.

 

  También dice que nunca alardeó de su homosexualidad y que todos sus amigos lo respetaban. Menos en una ocasión Buñuel, que se acercó a Lorca delante de todos y le soltó: “Me han dicho que eres maricón”. Le miró el granadino con tanto desdén que se fue con el rabo entre las piernas.

  

  Un poco antes hace una reseña del absoluto encanto que despertaba Lorca en todos los que le frecuentaban. Como decía Jorge Guillén: “Si estaba Federico no hacía frío ni calor; hacía Federico”.

 

  “Pepín insistió siempre en que Federico era el hombre más apolítico del mundo, que no le interesaba nada, pero nada (por utilizar un remoquete suyo) lo que tenía que ver con las banderías y las ideas que las sustentaban. Ha molestado, pero es verdad”.

  “Cuando le da por definirse afirma muy templado que es católico, comunista, libertario, tradicionalista y monárquico. El franquismo le asesinó en el colmo de la abyección, pero eso no le define políticamente, califica a sus verdugos que, ellos sí, tenían colores; los de la reacción más negra”.

 

  Sobre Falla: “Era una cosa curiosa ver lo bien que se llevaban ambos, Federico, cascabel de cascabeles, y Falla, el más soso del mundo, mantuvieron esa amistad hasta el final”.

 

 

 Cuenta Pepín Bello, de Miguel Hernández (se lo cuenta a Martín Otín, el entrevistador y escritor): “Yo le vi una vez y me pareció un niñato, retraído, huidizo. Sin embargo, Federico lo acogió con cariño, lo tenía en buena consideración. Luego, claro, se vio que a su estilo, en el que  a mí me parecía un niñato, había madera de poeta. Por cierto que a Miguel Hernández le pudo salvar la vida uno de los mejores amigos que he tenido, el escritor sevillano Joaquín Romero Murube, que con un matrimonio amigo, Eduardo Gassent y Mercedes Formica, le ayudaron a ocultarse y le tenían preparado el salto a Portugal… No sé qué pasó al final, el caso es que Miguel, mal aconsejado por otro lado o enfermizamente cándido, decidió regresar a Orihuela, que fue donde le volvieron a ingresar. Ya no salió, murió enfermo en la cárcel de Alicante”.

 

  Yo soy un aficionado, no hace falta ni que lo diga. Pero me gustan mucho estas cosas. Yo no sabía esa amistad con José Antonio Primo de Rivera. Estoy descubriendo con este libro muchos personajes alucinantes. Como Sánchez Mejías, el de las “cinco de la tarde”. Fue torero, claro, pero también buen poeta y hasta presidente del Betis. O José María Hinojosa, asesinado junto con su padre y hermano en Málaga, o el ganadero Fernando Villalón, ganadero que se empeñó en “fabricar” un toro bravo con los ojos verdes. Esto sí que es el realismo mágico.

 

  “…alrededor de los García Lorca había una corona de venganzas que venían de lejos, en la que participaban entramadas, inquina familiar, envidia, codicia, suciedad del alma”.

 

  Y una cosa que me ha llegado al alma porque lo he comentado para mí muchas veces: saber y gustar del estar solo. “Ya sabes que Dostoievski estuvo penando en Siberia, años encerrado en un presidio antecesor de los gulag. De los años de cautiverio lamentaba una cosa sobre todas las demás, la que de seguir allí le hubiera conducido irremediablemente a la locura: no haber estado solo ni un minuto, nada, siempre con gente, ningún aislamiento, ninguna privacidad, ni un instante sin ser observado. Lenetiendo tan bien… tengo una capacidad de soledad… a mí me gusta vivir solo; soy muy sociable pero vivir, vivir, creo que no podría vivir con nadie. Eso lo empecé a sentir más en Burgos, mi exilio interior”.

 

  “Nacer es incómodo, pero haber nacido es maravilloso”. “Me dijo con toda seriedad pero tranquilamente que prefería no haber nacido”.

 

  Murió en 2008 con 103 años.