Félix Ovejero. Hace años que sigo a este
profesor de ciencia económica y filosofía política, sea eso lo que sea que sea,
en la Universidad de Barcelona. Escribe en Letras Libres, escribió en El País,
mucho, y ahora en El Mundo. Debería ser catedrático por méritos propios, por
trabajos publicados y años de docencia (dolorosa por el ostracismo) pero en
Cataluña o pasas por el aro o no triunfas, y eso lo explica bien en este libro.
Es amigo de algunos de los más destacados escritores y articulistas que más
admiro, empezando por Trapiello, Pablo de Lora, Félix de Azúa, etc. Y digo lo
del ostracismo porque hace décadas que en Cataluña se ha regado con dinero
público los trabajos de historiadores, filólogos o periodistas siempre que
avalen el argumentario de “cómic” histórico de sus delirios nacionalistas.
El deseo, el objetivo, la función de este
libro es desmontar esos agravios que de manera recurrente, durante siglos, ha
venido manteniendo el nacionalismo vasco y catalán contra ese ente endemoniado
llamado España. Y pone ejemplos y datos para demostrarlo. Y algo impagable: lo
hace con retranca y con humor. Sé que estas cosas no son leídas por los
protagonistas porque no les gusta mirarse en el espejo cuando se ve reflejada
su fea realidad.
He
subrayado mucho. En realidad hubiera querido subrayarlo todo pero luego hubiera
tenido que re subrayar en rojo lo más destacado y hubiera sido todo un garabato
ilegible.
Para empezar me rescata en una reciente
discusión con amigos en el que uno de ellos me decía de manera recurrente que
el tema catalán, “a la vista está”, está apaciguado. Claro, mientras van
cumpliendo sus objetivos la calma está asegurada. “En los pueblos donde reina
la mafia hay paz”. Otra cosa será cuando llegue otro gobierno (u otra realidad
política y económica) y ponga sentido común (e igualdad entre territorios)
comenzando de nuevo en a montar el gran pollo. Y lo dicen “sobre todo quienes
no viven en las comunidades históricas”, como si las demás no tuvieran
historia.
“Estamos instalados en un delirante guion
según el cual las leyes se redactan de acuerdo con los delincuentes y debemos
aplaudir su ocasional cumplimiento. Algo muy serio: cuando hacer lo debido y
obligado se entiende como un gesto de generosidad, estamos otorgando licencias
para el delito. Solo se agradece lo que es potestativa”.
“fabricado el relato por los nacionalistas,
la izquierda se ha encargado de otorgarle sello de calidad progresista y,
finalmente, sin la menor objeción, la derecha con responsabilidades políticas
lo ha adquirido y distribuido”.
Hace un repaso por los momentos de cagadas
contemporáneas catalanas:
1.- “el
14 de abril de 1931, unilateralmente y sin otra representación que la que se
otorgaba él mismo, Francesç Maciá proclamó la República catalana integrado en
la Federación Ibérica”. Luego esos mismos nacionalistas -y burgueses- buscaron
acuerdos con Franco sin importarles gran cosa la suerte de la República, no
vaya a ser que la CNT y las huelgas salvajes echaran a perder sus negosis.
2.-
“Lluis Companys proclamó desde el balcón de la Generalitat el Estado catalán
dentro de la República Federal española”. Traicionando así a la República y a
gran parte de los ciudadanos de Cataluña, por lo que las autoridades de la
República hubieron de enviar soldados y cañones a Barcelona.
3.- La
3 es demasiado reciente como para que la hayamos olvidado. Puigdemont vuelve a
declarar la independencia en 2017 y dura ocho segundos huyendo de España hasta
la fecha. Todas las instituciones han sido estrujadas para obligar al conjunto
de la sociedad española a implantar una píldora en forma de amnesia. Señores,
aquí no ha pasado nada y, a lo más, les pedimos humildemente perdón.
Cómo sería la cosa que el socialista Juan
Negrín, presidente del gobierno entonces, dijo: “Yo no he sido nunca lo que
llaman españolista ni patriotero, Pero ante estas cosas, me indigno. Si esas
gentes van a descuartizar España, prefiero a Franco. Con Franco ya nos
entenderíamos nosotros, o nuestros hijos, o quien fuere, pero estos hombres
(aún no había nacido el lenguaje inclusivo) son inaguantables. Acabarán por dar
la razón a Franco”.
Cambó financió a Franco “en lucha contra la
barbarie anarquista y comunista”. Apellidos catalanes a favor de Franco: d´Ors,
Pla, Dalí, Pere Pruna, Mompou, Ferran Valls i Taberner, Trías de Bes, Pere
Rahola, Puig i Cadafalch… como se ve, pocos Pérez o Martínez.
Destaca también que no es raro que desde la
izquierda se argumente que el régimen del 78 fuera una continuación del
franquismo. Desde luego que entre los proyectos de Franco estaban “el divorcio,
el matrimonio homosexual, el aborto o la presencia institucional de un partido
entroncado con ETA”. También han puesto a parir la Constitución porque en sus
artículos preliminares se defiende la unidad de España. Es decir, como todas
las Constituciones del mundo, excepto Etiopía y el archipiélago de San
Cristóbal. Imitamos a la misma Revolución francesa cuando dice de manera
completa: “Unité, Indivisibilité de la República, Liberté, Égualité y
Fraternité”.
Semana Santa. Desde hace décadas escucho La
Pasión según San Mateo de Bach. No me gusta ir a las procesiones. No le veo el
sentido. No logro contaminarme de ese fervor que en mí solo es teatro y qué
dirán.
El resultado
del agravio es que “quienes más tienen y castiga a quienes menos. Sencillamente,
y sin asomo de demagogia: los ricos explotan a los pobres. Eso sí, con el aval
de la singularidad histórica. El agravio”.
Cosas que damos por hechas en la historia y
que luego nos dan sorpresas como esta anécdota que cuenta sobre Néstor Luján,
el articulista que con tanto placer leía muchos domingos: “El Tribunal Supremo
condenó al semanario Destino Néstor Luján, a ocho meses de prisión y una multa
por publicar una carta ofensiva contra la lengua catalana. Una condena que
obligó a abandonar la dirección de la revista, aunque siguió al frente desde la
sombra”. Año 1969.
“No se perseguían las lenguas como tales, sino
las ideas”.
“En España la izquierda, con diversa
intensidad en distintos momentos, no se ha sentido incómoda por aparecer en
compañía de los herederos políticos y personales de ETA y del secesionismo
catalán. Dos aliados con un patrón parecido, como ha reivindicado Otegui al
anunciar que los suyos y ERC operan con una unidad de acción estratégica”.
Otro párrafo subrayado con ahínco. Hace un
recorrido por las fases que ha recorrido el independentismo para conseguir sus
metas. Aquellas perfomances infantiles donde los 11 de septiembre se convertían
en carnavales secesionistas y festivos. Luego llegó Sánchez, que ya apuntaba
las maneras de Zapatero. “Como si nada hubiera sucedido se deslegitimaron las
leyes y las instituciones, la justicia en primer lugar. Se pidieron disculpas a
los delincuentes y se ajustaron las leyes a sus exigencias. Así de sencillo y
así de brutal”. “Se llevaron a plazos el botín que andaban persiguiendo al
contado: la lenta erosión del Estado común. Como si en el tratado de Versalles,
después de derrotar a Alemania, se le entregaran Alsacia, Lorena, las colonias
francesas de África y la India”.
“Con la despenalización del delito desaparece
la tensión. Si se despenaliza la violación, desaparecen los violadores.
Debilitadas las instituciones (policiales, judiciales), modificadas las leyes
al gusto de los delincuentes, ahora que ya no hay delitos, los delincuentes se
muestran más tranquilos”.
“Las leyes, como las salchichas, dejan de
inspirar respeto a medida que se sabe cómo están hechas”. Bismark.
Terminada la lectura comienzo la de los
diarios de Cansinos Assens. 1945-1946.