jueves, 23 de julio de 2026

BORGES CRÍTICO. SERGIO PASTORMERLO.

 

  Este libro está editado en Argentina y patrocinado por el gobierno argentino y sin embargo estaba en una librería donde se suelen vender saldos. Libros a un euro. Menos de lo que cuesta un café. La mitad de lo que cuesta un café. Pero en este caso con razón: el libro es malo. Tiene como característica el batiburrillo. Mezcla de todo en un párrafo y trata de Borges y de la crítica que ejerció éste en el mundo literario.

  Lo he tenido por aquí y lo he ido leyendo un rato cada día y si lo compré fue fundamentalmente porque en ese momento leía de igual manera el mastodóntico diario de Bioy Casares. Poca cosa he podido sacar en limpio.

  “No leer a Borges es un buen método para no entender la literatura argentina, y en esta afirmación, Borges significa, antes de nada, Borges crítico”. Apunté después de esta frase en la página 26 si merecía la pena seguir leyendo. El tipo va mezclando cosas de ahora y de antes, de Borges o de quien sea sin utilizar una frontera, una valla o siquiera un punto y aparte. De Flaubert: “el primer Adán de una especie nueva: la del hombre de letras como sacerdote, como asceta y casi como mártir”.

  “Yo no recuerdo una época en la que no hubiera sabido leer, lo cual quiere decir que aprendí muy temprano. Me crie en una biblioteca de ilimitados libros ingleses y que más tarde sospechará no haber salido nunca de esa biblioteca”.

 

  Sobre denigrar a Góngora, al que a la vez admiraba: “Alguien me dirá que todo verso es desbaratable a fuerza de argumentos y que los argumentos mismos lo son. Sin duda, y ésa es la herida por donde se les trasluce la muerte. Yo he querido mostrar en la pobreza de uno de los mejores, la miseria de todos”.

 

“Marcel Duchamp, un irreverente reverenciado”.

 

“Revisando mi biblioteca veo con admiración que las obras que más he releído y abrumado de notas manuscritas son el Diccionario de la filosofía de Mauthner, La historia biográfica de la filosofía de Lewes, La historia de la guerra de 1914-1918 de Liddel Hart, La Vida de Samuel Johnson de Boswell y la psicología de Gustav Spiller: The mind of man, 1902”.

 

Lope de Vega acerca de Góngora: Sea lo que fuere, yo he de estimar y amar el divino ingenio deste Cavallero, tomando del lo que entendiere con humildad y admirando como veneración lo que no alcanzare a entender”.

 

  Pues ahora que escribo esta reseña veo que ha merecido la pena lo estrujado por un mísero euro. Por eso visito esa librería solo una vez al mes. Sería una manera, de hacerlo más asiduamente, de abarrotar más mi casa abarrotada.

 

 

miércoles, 22 de julio de 2026

DIARIOS II GUERRA MUNDIAL. MANUEL CHAVES NOGALES.

 

   Estos son los Diarios de Chaves Nogales de la IIGM que tanta polémica han suscitado. En realidad poca porque las cosas de libros y editores dan poco ya que hablar. Han desaparecido del interés general de la gente. A mí sí porque me gustan estas cosas. Abelardo Linares anunció hace un montón de meses que se iban a publicar en su editorial, Renacimiento, pero Yolanda Morató, la editora de este libro en El Paseo, no se puso de acuerdo con él. Incluso llegó a anunciarse la publicación para enero de este año pero finalmente no fue así. En realidad es una colección de tres libros pero me temo que no la voy a completar. Se me han hecho a veces bola. Deberían haber metido más tijera porque me ha parecido estar leyendo el mismo artículo una y otra vez. Es decir, habría hecho yo un volumen más grueso en vez de en tres. Pero bueno, no son diarios, en realidad son artículos periodísticos. Debieron pensar los editores que “diarios” vendía más que “prensa”.

 

Cuenta una cosa curiosa. Cuando los británicos llegaban a una población francesa, soldados jovencitos en edad de procrear, era muy difícil un idilio amoroso con las mujeres locales. Se decía que de producirse no se gastaría más de una hora en casarse. Sin embargo eso hubiera supuesto el inmediato traslado de esa mujer a Inglaterra. Un protocolo implacable del ejército de su majestad que había que seguir sí o sí.

  Otro dato curioso es que debido a la guerra, a la gran cantidad de hombres jóvenes muertos en combate las mujeres tenían hijos varones en mayor proporción. “Por extraña coincidencia, por una de esas oscuras leyes de la naturaleza, desde que comenzó la guerra se registra oficialmente el fenómeno de que nacen muchos más niños que niñas”.  

 

  Del prólogo: “El periodista había llegado a París a finales de 1936, tras huir de España y la Guerra Civil, donde, como ya es bien conocido, se declaraba perfectamente fusilable por los unos y por los otros”. Creo que va a ser una frase que emplearé de vez en cuando si se habla de la Guerra. Si nos hubiera tocado vivirla, ¿de qué parte hubiéramos estado? ¿Quién nos hubiera odiado más? Creo que la frase de este prólogo sería más correcta.

  El periodo que se cuenta abarca desde el año 1939 al 1940. Francia se prepara para la guerra. Todos los profesionales se concentran en un único objetivo: defender el país, ya sea en las líneas de defensa o en las fábricas. “Mi vecino, que en este momento recibe la orden de movilización, alza los hombros despectivamente, carga con su petate, dice adiós a los suyos sin ninguna prosopopeya y va dispuesto a hacerse matar allí donde le lleven. Sobre esto no existe duda alguna”.

 

  “El inventor de los tanques, coronel Estienne, declaraba que se le ocurrió la idea del tanque en 1917 viendo los tractores que utilizaban en los Estados Unidos para la agricultura”.

 

  “La obra de mano española se juzga estimabilísima”.

 

  Las paradojas de la guerra. “Un caballo que ha ganado cien mil francos en premios en las carreras está exento de del servicio militar, pero un campeón de boxeo, aunque haya ganado millones, no está exento de pelar patatas en su regimiento”.

 

  Lo dicho, no ha estado mal la lectura pero se me ha hecho algo de bola. No creo que complete la serie. De Chaves tengo pendiente las nuevas crónicas de la Guerra Civil. Presiento que están estirando el chicle demasiado pero siempre merecerá la pena leer a este magnífico cronista de su época.

 

viernes, 3 de julio de 2026

ALFONSO GUERRA. DEJANDO ATRÁS LOS VIENTOS.


 

  Termino las memorias de Alfonso Guerra. Dejando atrás los vientos. Publicado hace veinte años, que no es nada. Lo último que escribe: Una vez que dimite de sus responsabilidades en el ejecutivo, en 1991, dice: “Volví al despacho en Madrid para recoger mis objetos personales, entregar a Patrimonio los reglaos recibidos durante mi etapa de vicepresidente y recibir la última visita en mi condición de gobernante”.

  Qué diferencia de comportamientos entre los socialistas de antes, los fachas de ahora, y los socialistas de ahora, sanchistas de siempre, que dicen tener poco y estar dispuestos a dar mucho.

 

  También cuenta que en uno de los primeros veranos a Felipe González, al principio del libro, se le ocurrió hacer unas jornadas a bordo de la embarcación Azor. La que fuera durante años la plataforma desde la que el Generalísimo hacía sus pescas. Guerra se lo desaconsejó. Efectivamente fue muy criticado. Al final se subastó y estuvo como parte del decorado de un restaurante en el borde de un lago. Luego un artista lo compró e hizo una escultura que depositó en un museo, en Cáceres.

 

  De Guerra tengo un recuerdo de ser un político sobre todo ameno, entretenido. Sus apariciones en la prensa o en el Congreso se dejaban ver. Había siempre un punto de algo inesperado. Quiero decir que no era previsible como los políticos de ahora. De algo le servía venir del mundo del teatro. Era como un actor pero bueno.

  Dice en la página 75 que cuando llegaron al gobierno casi nada funcionaba. Lo que sí: La Guardia Civil.

  Y un consejo que le dio Olof Palme, ir despacio. Sin prisa pero sin pausa: “Hacer demasiadas cosas al mismo tiempo. Porque tenemos tanta prisa, porque sabemos que hay tantas cosas que hacer para cambiar el mundo, la sociedad… Pero si tenemos demasiada prisa, lo perdemos todo”.

 

  Las rajadas de diferentes ministros. No le gustaba Semprún. Un intelectual poco trabajador y pendiente del tema de las televisiones privadas, entonces solo existente en los proyectos: Solchaga, un economista liberal. Y Boyer: “Mi reflexión personal es que Boyer hubiese sido un excelente presidente de un gobierno conservador”.

  El tema de ETA por el que pasa sin mancharse excesivamente de polvo: “El gobierno entablaría conversaciones con ETA sobre la firmeza de no introducir ningún asunto político en ellas: fin de la violencia a cambio de un tratamiento menos riguroso de los presos, aunque siempre dentro de la legalidad”. Qué cedió en su día ZP? Me lo puedo imaginar viendo cómo hoy se nos presenta el panorama. Sí, no hay atentados pero quizá ellos vieron cumplidas todas sus exigencias.

 

  En fin, una lectura muy interesante de un político que sabía leer y sabía escribir. Qué menos.

sábado, 27 de junio de 2026

ARTURO BAREA. CONTRA EL FASCISMO.


    Si alguna vez dentro de unos años alguien lee este blog podría creer que me interesa demasiado, sospechosamente, el fascismo o la falange o el franquismo a tenor de los libros que aquí he reseñado últimamente. Asimismo también lo pensaría si echara un vistazo a mi biblioteca. El caso es que tengo libros en la misma balda totalmente contrarios en ideología: La forja de un rebelde, precisamente de Barea, con el Franco de Preston. El 1923 de la dictadura de Primo con la Revolución del 34. En fin que lo que me gusta es leer sobre historia. Lo que sea, pero que esté bien escrito. Lugo podré estar más o menos de acuerdo pero el disfrute de lector lo tendré asegurado.

  En esta ocasión vi este libro en la sección de saldos de BookCenter. Esta librería la suelo visitar dos o tres veces al mes en busca de estas sorpresas. He comprado verdaderas “joyas” luego inencontrables. Libros descatalogados y de poco éxito que a mí me han encantado. Me acuerdo ahora de esos que compré de biografías escritas por buenos escritores. La de Buñuel, la de Azaña, etc.

  Este libro es un panfleto político como el mismo Barea confiesa en el prólogo. Fueron unos escritos en defensa de una República muerta y enterrada. Lo escribió en la esperanza de que la derrota de Hitler y Mussolini dejarían a Franco sin cobertura ideológica ni material. Ahora, noventa años después podemos decir qué craso error. “Hay algo estremecedor en este testimonio de un hombre que a pesar de la derrota en la Guerra Civil y la desolación del destierro supo mantener intacta la esperanza de un porvenir democrático para España”.

  Hay de los errores. Leo ahora las memorias políticas de Guerra y me ha llamado la atención un consejo que les dio el gran Olof Palme al gobierno del PSOE en el 82: no hacer cambios demasiado profundos ni demasiado rápidos. Esa es para mí el principal error de la República.

 

  Hablando de Franco me ha sorprendido esta reflexión suya: “Personalmente, tengo la impresión de que ha sido un hombre honrado toda su vida: honrado en el sentido de su corrección e incorruptibilidad en el plano financiero y económico”.

  Las prisas: “Durante la gran huelga de trabajadores agrícolas de 1933, mataron el ganado y quemaron las cosechas de su odiado jefe: ninguno de ellos vio otra opción de acción política y social colectiva después de que las esperanzas iniciales de la nueva República se hubieran echado a perder con la subida al poder de hombres como su patrono. Por aquello se los castigó con crueles penas de prisión y hambre”.

 

  Importante reflexión del capítulo V: El mito –decía Malinowski- está íntimamente asociado con los más profundos deseos del hombre, con sus pasiones y sus sentimientos, pues valida el orden social, justifica el esquema social existente y abarca desde expresiones puramente artísticas hasta el legalismo”.

 

  Y, claro, hay pasajes en los que no solo no estoy de acuerdo, es que de haberlo tenido delante le habría calificado de ignorante o malintencionado. “Cuando se instauró la República española en 1931, lo hizo en forma de una república democrática moderna en la que todos los matices de opinión debían tener cabida. Las masas lo esperaban todo del nuevo régimen y, llevadas de una generación optimista desbordada, no rompieron ni un solo plato en venganza por años o, mejor, siglos de opresión. El pueblo era consciente de que tendría que luchar en defensa de la República, pero hizo gala de una conmovedora fe en sí mismo y en otros. Dice un refrán español que el que la hace la paga. Algunos de nosotros ante aquella llegada pacífica de la República dijimos: A lo peor, tendremos que pagar por lo que no hayamos hecho”. Sólo decir que al margen he escrito: Mare de deu.

  Aquí Barea ha cogido la pértiga y ha saltado olímpicamente sobre la quema de iglesias, los asesinatos políticos, la traición de Cataluña, la Revolución de Asturias, y el desastre generalizado debido a la inconsistencia política. No, el camino de la República no fue de rosas. Fue de espinas. Por culpa de unos y de otros. Lo dicho, un panfleto.