Cierta mañana iba por la calle para acompañar a mi madre al médico. Estaba a punto de lloviznar. Encima de un contenedor de basuras había unos cuantos libros de esos de colección de quiosco que tanto me han gustado siempre. Los cogí, claro. Uno de ellos, que ya tenía y que había leído al menos dos veces, el de Unamuno San Manuel Bueno y mártir, se lo di a mi madre. El resto me los quedé yo. Éste, de mayor formato que un libro normal, lo he leído a la vez junto con el de Scurati en contra de mi costumbre de no coger un libro hasta no haber acabado el que estuviera leyendo. Creo que voy a modificarla, la costumbre, y voy a leer varios libros a la vez, precisamente porque es incómodo llevar un libro tan gordo como el de Borges o este mismo. El caso es que es un libro ilustrado y muy resumido. De El Mundo. Aun así he descubierto cosas interesantes. Habla de los ascensos de los totalitarismos en las figuras de Mussolini, Hitler y Franco.
Y cómo se vuelven a parecer las acciones de los gobiernos: “Hitler tardó en convencerse, pero finalmente ordenó a la prensa que aumentara la agresividad hacia Polonia y la redujera hacia Rusia”.
Crisis de 1929. “Las bases ideológicas del capitalismo liberal fueron duramente cuestionadas y dos alternativas ideológicas a ese modelo entraron en escena: el comunismo, encarnado en la URSS, y el fascismo de la Italia de Benito Mussolini”.
“En Alemania, bajo el gobierno dictatorial de Adolf Hitler, la recuperación económica fue mucho más rápida. Inevitablemente muchos concluyeron que, para salir de la crisis, la mejor receta no era la democracia, sino el gobierno autoritario”.
“Incluso en 1939, por cada detenido en los campos de concentración nazis, había 66 en los campos de concentración de la Unión Soviética”.
La clave española: “La ayuda militar soviética fue decisiva para evitar el colpaso del Frente Popular, que de no haber contado con ella habría perdido la guerra quizás antes de acabar 1936. El armamento soviético sorprendió por su calidad: los carros de combate soviéticos era muy superiores a los que enviaron en ayuda de Franco los italianos y los alemanes, y lo mismo cabe decir de los aviones. Sin embargo el Frente Popular nunca supo sacar partido de esos medios. Sus fuerzas armadas estuvieron siempre imbuidas de espíritu miliciano, y fracasaron como herramienta militar. Valga como ejemplo el hecho de que el ejército nacional llegó a contar con más carros de combate de origen soviético que de origen alemán, pues fueron muy numerosos los capturados a las tropas del Frente Popular”.
En fin, un repaso de la historia que tanto me interesa.


