domingo, 9 de agosto de 2026

LA CAMPAÑA DE RUSIA. CONDE DE SÉGUR.

 

Gran lectura de La Campaña de Rusia. Siempre que visito las ferias de Recoletos o la del mismo Retiro me paso, sí o sí, por la editorial Renacimiento, de Sevilla. Y siempre encuentro algo curioso. Tiene lo que para mí es una gran virtud: fondo de libros curiosos. Biografías olvidadas, hechos de guerra, libros desconocidos de autores consagrados, de viajes, etc. Cuando vi este, y con el magnífico cuadro en la portada, el paso a caballo de Napoleón, no lo dudé.

 

  El Conde de Ségur acompañó a Napoleón en sus guerras y lo cuenta de primera mano. Lo disfrutó y lo sufrió. ¿Por qué se considera a Napoleón un héroe y no un dictador causante de millones de muertos tipo Hitler o Stalin? Gran misterio.

 

  “Francia se había enajenado la simpatía de los pueblos a causa de sus conquistas y la de los reyes a causa de la revolución y de su nueva dinastía. Ya no podía tener ni amigos ni rivales, pues los primeros habrían sido falsos y los segundos implacables. No podía tener más que súbditos, por lo que sólo le quedaba una alternativa: someter a todo el mundo, o quedar sometida”.

 

  Acabo de ver un reportaje en el frente de Ucrania. Los muertos siempre tienen el mismo aspecto. Helados, descompuestos, húmedos si han estado largo tiempo sumergidos, piel de sapo, desmembrados… Hay un equipo numeroso haciendo labores de ADN para poder llevarles a las familias algo que enterrar. Hay que imaginar la vuelta de miles de soldados europeos (había de distintos países) mientras se quedaban en las cunetas miles de ellos para siempre.

 

  “Muchos aseguran que uno de aquellos desgraciados vivió durante varios días en el cadáver de un caballo abierto por un obús y cuyo interior roía”. En el documental un herido con metralla decía haber estado así durante cuatro días. Qué descenso a los infiernos. También se ha visto el paisaje desolado, frío, como en blanco y negro. Desesperanza. A un hombre lo arrancaron de su casa y en pocas semanas desapareció sin dejar rastro. Es la patria. Pero ¿a qué fue Napoleón?

  Decía el emperador: “En política no hay que retroceder jamás, no se debe volver jamás sobre sus pasos, hay que abstenerse de reconocer un error; pues esto quita prestigio cuando uno se equivoca hay que perseverar, pues así uno tiene siempre razón”. Si lo leyera alguien del gobierno se sentiría aludido.

  En alguna página he descubierto varias erratas juntas. Es como un pellizco que duele. Como si se les hubieran caído las comas sin ton ni son.

   Qué desastre la guerra. Hacia el final una reflexión donde ya el dolor es algo que ha pasado. “La mayor parte caína sin quejarse, fuera por debilidad o por resignación, fuera porque los hombres no se quejan más que cuando esperan conmover a los demás, y creen que estos pueden apiadarse de ellos”.

sábado, 1 de agosto de 2026

TIEMPO DE ERRORES. MOHAMED CHUKRI.


 Hace muchos años leí un libro increíble de este autor marroquí. El pan desnudo, posteriormente retitulado El pan a secas. Editorial Debate. 2003. Traducido por Abdela Djbilou. Fue el primero de la trilogía. Me gustó tanto que "poco" después, en 2018, vi en el Rastro el que hace tercer lugar: Rostros, amores, maldiciones, que también me gustó. 3 euros. Y el de en medio lo vi en la caseta de autores árabes, Feria del libro de Recoletos, y no lo dudé, me lo llevé puesto. Es un autor que venía de lo más apartado de su sociedad apartada, retrasada, ignorante. Él solo con su determinación logró salir de ahí y estudió y leyó a muchos autores franceses, españoles, etc. Vivió en Tánger y en Larache. Ha querido la casualidad que haya terminado este libro casi coincidiendo con la invasión de la ciudad ceutí de 50.000 jóvenes marroquíes.

  Empujados por los mismos motivos que fue empujado el autor: “El hambre, la miseria, el alcohol, el kif y las noches de los prostíbulos. Una vida en el filo de la navaja. Noches en Tánger y días de escuela en Larache, dos mundos que se dan la mano en esta inquietante novela”, dice la contraportada.

  Esta edición no es la de los otros dos. Está editada por Cabaret Voltaire, más de andar por casa. Pero está bien traducida por Karina Hajjaj, doctora de filología en la Universidad Complutense de Madrid y Malika Embarek López, traductora y especialista en autores magrebíes.

  En este libro cuenta el encuentro con un autor japonés de El pan desnudo que había querido visitar los lugares y que al ver la alberca del relato se lleva un chasco. No es tal como se describe en el libro. Chukri se explica a la pregunta del japonés: “-En tu libro describes esta alberca y lo que hay a su alrededor con mucha belleza y, sin embargo, no es ni parece que lo haya sido”. Contesta: “-Es la función del arte, la de embellecer la vida hasta en sus aspectos más horribles. La alberca se grabó en mi memoria de niño como algo hermoso y debo recuperarlo con esa impresión, aunque esté llena de agua turbia. ¡Estuve además temporalmente alejado de aquí”.

  Yo también tuve una experiencia así en una alberca en Melilla, en casa de los Serones. Y creo que todos tenemos una alberca idealizada de nuestra infancia.

  Se lee todo con agrado y rapidez. Apenas dos días. Ya tengo por fin los tres libros juntos.


 

jueves, 23 de julio de 2026

BORGES CRÍTICO. SERGIO PASTORMERLO.

 

  Este libro está editado en Argentina y patrocinado por el gobierno argentino y sin embargo estaba en una librería donde se suelen vender saldos. Libros a un euro. Menos de lo que cuesta un café. La mitad de lo que cuesta un café. Pero en este caso con razón: el libro es malo. Tiene como característica el batiburrillo. Mezcla de todo en un párrafo y trata de Borges y de la crítica que ejerció éste en el mundo literario.

  Lo he tenido por aquí y lo he ido leyendo un rato cada día y si lo compré fue fundamentalmente porque en ese momento leía de igual manera el mastodóntico diario de Bioy Casares. Poca cosa he podido sacar en limpio.

  “No leer a Borges es un buen método para no entender la literatura argentina, y en esta afirmación, Borges significa, antes de nada, Borges crítico”. Apunté después de esta frase en la página 26 si merecía la pena seguir leyendo. El tipo va mezclando cosas de ahora y de antes, de Borges o de quien sea sin utilizar una frontera, una valla o siquiera un punto y aparte. De Flaubert: “el primer Adán de una especie nueva: la del hombre de letras como sacerdote, como asceta y casi como mártir”.

  “Yo no recuerdo una época en la que no hubiera sabido leer, lo cual quiere decir que aprendí muy temprano. Me crie en una biblioteca de ilimitados libros ingleses y que más tarde sospechará no haber salido nunca de esa biblioteca”.

 

  Sobre denigrar a Góngora, al que a la vez admiraba: “Alguien me dirá que todo verso es desbaratable a fuerza de argumentos y que los argumentos mismos lo son. Sin duda, y ésa es la herida por donde se les trasluce la muerte. Yo he querido mostrar en la pobreza de uno de los mejores, la miseria de todos”.

 

“Marcel Duchamp, un irreverente reverenciado”.

 

“Revisando mi biblioteca veo con admiración que las obras que más he releído y abrumado de notas manuscritas son el Diccionario de la filosofía de Mauthner, La historia biográfica de la filosofía de Lewes, La historia de la guerra de 1914-1918 de Liddel Hart, La Vida de Samuel Johnson de Boswell y la psicología de Gustav Spiller: The mind of man, 1902”.

 

Lope de Vega acerca de Góngora: Sea lo que fuere, yo he de estimar y amar el divino ingenio deste Cavallero, tomando del lo que entendiere con humildad y admirando como veneración lo que no alcanzare a entender”.

 

  Pues ahora que escribo esta reseña veo que ha merecido la pena lo estrujado por un mísero euro. Por eso visito esa librería solo una vez al mes. Sería una manera, de hacerlo más asiduamente, de abarrotar más mi casa abarrotada.

 

 

miércoles, 22 de julio de 2026

DIARIOS II GUERRA MUNDIAL. MANUEL CHAVES NOGALES.

 

   Estos son los Diarios de Chaves Nogales de la IIGM que tanta polémica han suscitado. En realidad poca porque las cosas de libros y editores dan poco ya que hablar. Han desaparecido del interés general de la gente. A mí sí porque me gustan estas cosas. Abelardo Linares anunció hace un montón de meses que se iban a publicar en su editorial, Renacimiento, pero Yolanda Morató, la editora de este libro en El Paseo, no se puso de acuerdo con él. Incluso llegó a anunciarse la publicación para enero de este año pero finalmente no fue así. En realidad es una colección de tres libros pero me temo que no la voy a completar. Se me han hecho a veces bola. Deberían haber metido más tijera porque me ha parecido estar leyendo el mismo artículo una y otra vez. Es decir, habría hecho yo un volumen más grueso en vez de en tres. Pero bueno, no son diarios, en realidad son artículos periodísticos. Debieron pensar los editores que “diarios” vendía más que “prensa”.

 

Cuenta una cosa curiosa. Cuando los británicos llegaban a una población francesa, soldados jovencitos en edad de procrear, era muy difícil un idilio amoroso con las mujeres locales. Se decía que de producirse no se gastaría más de una hora en casarse. Sin embargo eso hubiera supuesto el inmediato traslado de esa mujer a Inglaterra. Un protocolo implacable del ejército de su majestad que había que seguir sí o sí.

  Otro dato curioso es que debido a la guerra, a la gran cantidad de hombres jóvenes muertos en combate las mujeres tenían hijos varones en mayor proporción. “Por extraña coincidencia, por una de esas oscuras leyes de la naturaleza, desde que comenzó la guerra se registra oficialmente el fenómeno de que nacen muchos más niños que niñas”.  

 

  Del prólogo: “El periodista había llegado a París a finales de 1936, tras huir de España y la Guerra Civil, donde, como ya es bien conocido, se declaraba perfectamente fusilable por los unos y por los otros”. Creo que va a ser una frase que emplearé de vez en cuando si se habla de la Guerra. Si nos hubiera tocado vivirla, ¿de qué parte hubiéramos estado? ¿Quién nos hubiera odiado más? Creo que la frase de este prólogo sería más correcta.

  El periodo que se cuenta abarca desde el año 1939 al 1940. Francia se prepara para la guerra. Todos los profesionales se concentran en un único objetivo: defender el país, ya sea en las líneas de defensa o en las fábricas. “Mi vecino, que en este momento recibe la orden de movilización, alza los hombros despectivamente, carga con su petate, dice adiós a los suyos sin ninguna prosopopeya y va dispuesto a hacerse matar allí donde le lleven. Sobre esto no existe duda alguna”.

 

  “El inventor de los tanques, coronel Estienne, declaraba que se le ocurrió la idea del tanque en 1917 viendo los tractores que utilizaban en los Estados Unidos para la agricultura”.

 

  “La obra de mano española se juzga estimabilísima”.

 

  Las paradojas de la guerra. “Un caballo que ha ganado cien mil francos en premios en las carreras está exento de del servicio militar, pero un campeón de boxeo, aunque haya ganado millones, no está exento de pelar patatas en su regimiento”.

 

  Lo dicho, no ha estado mal la lectura pero se me ha hecho algo de bola. No creo que complete la serie. De Chaves tengo pendiente las nuevas crónicas de la Guerra Civil. Presiento que están estirando el chicle demasiado pero siempre merecerá la pena leer a este magnífico cronista de su época.

 

viernes, 3 de julio de 2026

ALFONSO GUERRA. DEJANDO ATRÁS LOS VIENTOS.


 

  Termino las memorias de Alfonso Guerra. Dejando atrás los vientos. Publicado hace veinte años, que no es nada. Lo último que escribe: Una vez que dimite de sus responsabilidades en el ejecutivo, en 1991, dice: “Volví al despacho en Madrid para recoger mis objetos personales, entregar a Patrimonio los reglaos recibidos durante mi etapa de vicepresidente y recibir la última visita en mi condición de gobernante”.

  Qué diferencia de comportamientos entre los socialistas de antes, los fachas de ahora, y los socialistas de ahora, sanchistas de siempre, que dicen tener poco y estar dispuestos a dar mucho.

 

  También cuenta que en uno de los primeros veranos a Felipe González, al principio del libro, se le ocurrió hacer unas jornadas a bordo de la embarcación Azor. La que fuera durante años la plataforma desde la que el Generalísimo hacía sus pescas. Guerra se lo desaconsejó. Efectivamente fue muy criticado. Al final se subastó y estuvo como parte del decorado de un restaurante en el borde de un lago. Luego un artista lo compró e hizo una escultura que depositó en un museo, en Cáceres.

 

  De Guerra tengo un recuerdo de ser un político sobre todo ameno, entretenido. Sus apariciones en la prensa o en el Congreso se dejaban ver. Había siempre un punto de algo inesperado. Quiero decir que no era previsible como los políticos de ahora. De algo le servía venir del mundo del teatro. Era como un actor pero bueno.

  Dice en la página 75 que cuando llegaron al gobierno casi nada funcionaba. Lo que sí: La Guardia Civil.

  Y un consejo que le dio Olof Palme, ir despacio. Sin prisa pero sin pausa: “Hacer demasiadas cosas al mismo tiempo. Porque tenemos tanta prisa, porque sabemos que hay tantas cosas que hacer para cambiar el mundo, la sociedad… Pero si tenemos demasiada prisa, lo perdemos todo”.

 

  Las rajadas de diferentes ministros. No le gustaba Semprún. Un intelectual poco trabajador y pendiente del tema de las televisiones privadas, entonces solo existente en los proyectos: Solchaga, un economista liberal. Y Boyer: “Mi reflexión personal es que Boyer hubiese sido un excelente presidente de un gobierno conservador”.

  El tema de ETA por el que pasa sin mancharse excesivamente de polvo: “El gobierno entablaría conversaciones con ETA sobre la firmeza de no introducir ningún asunto político en ellas: fin de la violencia a cambio de un tratamiento menos riguroso de los presos, aunque siempre dentro de la legalidad”. Qué cedió en su día ZP? Me lo puedo imaginar viendo cómo hoy se nos presenta el panorama. Sí, no hay atentados pero quizá ellos vieron cumplidas todas sus exigencias.

 

  En fin, una lectura muy interesante de un político que sabía leer y sabía escribir. Qué menos.