Este libro está editado en Argentina y patrocinado por el gobierno argentino y sin embargo estaba en una librería donde se suelen vender saldos. Libros a un euro. Menos de lo que cuesta un café. La mitad de lo que cuesta un café. Pero en este caso con razón: el libro es malo. Tiene como característica el batiburrillo. Mezcla de todo en un párrafo y trata de Borges y de la crítica que ejerció éste en el mundo literario.
Lo he tenido por aquí y lo he ido leyendo un rato cada día y si lo compré fue fundamentalmente porque en ese momento leía de igual manera el mastodóntico diario de Bioy Casares. Poca cosa he podido sacar en limpio.
“No leer a Borges es un buen método para no entender la literatura argentina, y en esta afirmación, Borges significa, antes de nada, Borges crítico”. Apunté después de esta frase en la página 26 si merecía la pena seguir leyendo. El tipo va mezclando cosas de ahora y de antes, de Borges o de quien sea sin utilizar una frontera, una valla o siquiera un punto y aparte. De Flaubert: “el primer Adán de una especie nueva: la del hombre de letras como sacerdote, como asceta y casi como mártir”.
“Yo no recuerdo una época en la que no hubiera sabido leer, lo cual quiere decir que aprendí muy temprano. Me crie en una biblioteca de ilimitados libros ingleses y que más tarde sospechará no haber salido nunca de esa biblioteca”.
Sobre denigrar a Góngora, al que a la vez admiraba: “Alguien me dirá que todo verso es desbaratable a fuerza de argumentos y que los argumentos mismos lo son. Sin duda, y ésa es la herida por donde se les trasluce la muerte. Yo he querido mostrar en la pobreza de uno de los mejores, la miseria de todos”.
“Marcel Duchamp, un irreverente reverenciado”.
“Revisando mi biblioteca veo con admiración que las obras que más he releído y abrumado de notas manuscritas son el Diccionario de la filosofía de Mauthner, La historia biográfica de la filosofía de Lewes, La historia de la guerra de 1914-1918 de Liddel Hart, La Vida de Samuel Johnson de Boswell y la psicología de Gustav Spiller: The mind of man, 1902”.
Lope de Vega acerca de Góngora: Sea lo que fuere, yo he de estimar y amar el divino ingenio deste Cavallero, tomando del lo que entendiere con humildad y admirando como veneración lo que no alcanzare a entender”.
Pues ahora que escribo esta reseña veo que ha merecido la pena lo estrujado por un mísero euro. Por eso visito esa librería solo una vez al mes. Sería una manera, de hacerlo más asiduamente, de abarrotar más mi casa abarrotada.



