lunes, 25 de mayo de 2026

DE TODO TIENE. ANDRÉS TRAPIELLO.


   Ayer entró en casa la primera mosca. Estaba en el baño y para la temporada era ya bastante hermosa. Cerré la puerta para que no pudiera escapar y cogí la toalla pequeña para aplastarla pero estaba sana y volaba a la velocidad de un caza, con el añadido de cambiar de rumbo al instante. Imposible derribarla. Ni siquiera con la mirada conseguía seguirla. Terminé mis quehaceres y la dejé encerrada. Ya se cansará, pensé. Por la noche vi que no estaba o no aparecía. Pero cuando me iba a acostar, ya tarde, vi que estaba a los pies de la cama, quieta, como de haber aterrizado y haber abandonado el piloto la nave. La cogí con papel higiénico y la tiré al wáter. Qué existencia más corta y molesta para las criaturas de alrededor.

  Cuento esto porque una de las cosas que más me gusta leer de sus Diarios es cuando habla de bichos, ya sean ratas, moscas, perros o pájaros.

 

  Mi hija me ha dejado a la perra el fin de semana y me ha recordado de cuando eran ellas bebés. Se ha puesto mala. Se supone que iba a dormir toda la noche hasta las ocho pero a las cuatro y algo ha entrado en mi habitación y me ha plantado su morro en mi boca. Algo quería. La he acompañado a su camita pero no estaba tranquila. Me acosté y la oí subir y bajar las escaleras. A las siete me he levantado y había diarrea en: la buhardilla, las escaleras y el salón. Pobrecilla. He sentido lo mal que ha debido pasarlo. Enseguida la he sacado y ha salido escopeteada hacia el campo. Y ha seguido deponiendo como imagino que habrá hecho la moscarda, durante su breve existencia. Eso sí, el hambre no se le ha calmado.

 

  El último Diario de Trapiello. Pocos como él para saltarse el turno. Los demás, a esperar. Todos se parecen, los veinticinco, pero en cada uno lo cuenta a su manera. Teniendo en cuenta que en cada uno tiene un año más que en el anterior. El de esta edición perteneciente al año 2011. Cuenta las historias cotidianas como nadie. Me hace reír como nadie. Historias que a veces duran tres o cuatro páginas. Todo me interesa. Y de vez en cuando una frase corta, chispeante.

  “Como Franco, también Dolores Ibarruri, Pasionaria, murió en la cama. Y Lenin, y Stalin y Mao, y Fidel Castro…”.

   “Y cuánto tiempo hacen perder los tontos cuando además son tantos”.

   Esto se lo escuché en la presentación de otro libro suyo:

  “La poesía no ha muerto, pero el mundo que la necesitaba, sí. Y lo de Dios, lo mismo: como cada día se le necesita menos, hoy está menos muerto que mañana. En cuanto vuelva a necesitarlo, resucitará. Lo decía ¿Chamfort, La Rochefoucould?: El ateo orina sagre, y cree en Dios”.

 Descalabro socialista de nuevo pero al menos no saca Moreno Bonilla la absoluta, que es a lo más que aspiraba Maria Jesú.  La prueba más evidente de que Sánchez esté encantado con la influencia de VOX es que no moverá un dedo para que VOX no tenga que ser determinante en la formación del nuevo gobierno del suavón. Esta circunstancia, esta munición, la empleará Sánchez para su próxima campaña electoral en las generales. Pero creo que no le va a servir en la misma medida que le sirvió en el 2023. La gente tendrá que elegir PSOECONBILDU, PPCONVOX. A ver qué da más asco, SAP.

   Sin embargo ayer hubo en casa una noticia que puede remediar eso en parte. Mi hija, la que queda en casa, aspiraba a que le tocara un piso de alquiler asequible. Mil euros, sesenta m2. De la Comunidad. Y a última hora de la noche supimos que sí, que le había tocado, así que este verano se marchará. Estarán a diez minutos caminando (se va con su novio). E imagino que dejará libre las estanterías de su cuarto. Un poco antes de que saltara la noticia leía en el Diario de Trapiello que también su hijo pequeño abandonaba el nido (2011). Y lo hacía con gran congoja. Pocas páginas antes me partía con el relato de la pérdida de sus llaves del coche en Salamanca; el caso es que contaba que su hijo se lo estaba contando en la cocina a ambos progenitores, que se iba de casa, y le dijo Trapiello: “Te hemos educado para ese momento, para que saltes del nido y vueles solo”, y añade: “Pero su prestancia se suspendió de golpe, y comenzó a llorar sin poder añadir nada más, disimulando, bajando la cabeza, y eso hicimos todos, mirar al suelo, como si estuviera cada cual abismado en sus asuntos”.

   Cuando mi hija llegó por la noche se lo leí y a los dos se nos saltaron las lágrimas también. Fue un día de los que recuerda uno toda la vida: la época del salto del nido.

  

  Cuenta Trapiello que se acababa de morir Jorge Semprún y que aprovechaba para contar que Alfonso Guerra le había dicho una vez que siendo tan pedante, Semprún, le hicieron una broma. Estaban en un corrillo Guerra y otro hablando con entusiasmo de un libro inexistente,  inventado, y que cuando llegó Semprún dijo conocer ese libro y ese autor desde hacía mucho. Cuando se enteró de la broma se fue como un cangrejo muerto de vergüenza.

   Me acabo de enterar que Zapatero ha sido imputado por la Audiencia nacional por tráfico de influencias en el rescate de la Compañía Plus Ultra. Tengo en el móvil una nota que escribí en una noche de vinos con los amigos para dejar constancia que algún día Zapatero sería imputado. Otra vez he ganado la apuesta.

   Termino la lectura ahora mismo. Lo que menos me gusta de estos libros es que se acaban y ha de esperar uno un puñadito de años hasta que salga el siguiente. Aquí se narra la debacle de la pérdida del poder precisamente de Zapatero, en el otoño del 2011. Emilio Delgado, de Sumar, dijo el otro día que su generación salió a la calle para protestar en su contra. Tan grande habían sido los recortes bajo su mandato. Socialismo puro de oliva.

  Y pensar que estos libros los veía en un estante de la Casa del Libro de la Gran Vía, que los cogía, los ojeaba, y me decía: quién puede escribir tanto durante tanto tiempo. Así me compré el primero, que fue el último que sacó y luego me he ido comprando todos. Sin orden. En contra de lo que él aconseja creo que el orden de la lectura no afecta al producto. Todos son buenos.

 


 

jueves, 14 de mayo de 2026

JOSE MARÍA EÇA DE QUEIROZ. LA ILUSTRE CASA DE LOS RAMIRES. LA MUERTE DE LA MUJER DE UN AMIGO.

    Aunque me estoy quitando de leer novelas, de vez en cuando leo algún clásico o releo alguna de buen recuerdo. El caso es que en el mastodóntico libro en forma de diarios que desarrolló Bioy Casares con Borges a lo largo de casi toda la vida, hablaban, claro, sobre todo de libros. Casi siempre, o mejor, frecuentemente, hablaban de libros o de autores para denigrarlos. Mal de Baroja, mal de Azorín, mal de Hemingway, mal de Joyce, mal de Quevedo. Sin embargo de este, de Eça de Queiroz, y concretamente de esta novela, La Ilustre casa de los Ramires, solían hablar bien. Un tipo de alta alcurnia escribe una novela sobre sus antepasados ilustres.

   Dice Gonzalo en su novela: “Estoy escribiendo una novela. Una novela corta, para los Anales de la Literatura e Historia, una revista que fundó un amigo mío, Castañeiro. Es sobre un hecho de la historia de nuestra familia. Sobre un abuelo nuestro antiquísimo: Tructesindo.

  ¿Y qué hizo?

  Horrores pero pintorescos”.

   Osea, Eça de Queiroz escribe una novela sobre un tipo que escribe una novela sobre un tipo.

   “-No tiene nada de particular. Estas mujeres tan hermosas son insensibles; mármoles bellos, pero mármoles fríos. No, Gozaliño, no; para sentimientos, alma… y lo demás, denme mujeres menudas, morenas, delgadas. Esas, si… Pero estas opulentas, blancotas, del género de Venus, están bien para el Museo”.

   Me llega el último libro de Trapiello y acelero la lectura. Incluso le pido a la IA que me haga una rápida reseña, breve, que no están los tiempos para largas parrafadas. Así que acelero. Las últimas páginas me las bebo a grandes tragos debido a la impaciencia. Trapiello se salta con mi permiso cualquier espera.

 “La ilustre casa de los Ramires es una de las obras cumbres de José Maria Eça de Queirós, donde el autor despliega una sátira brillante sobre la identidad portuguesa a finales del siglo XIX. La novela sigue a Gonçalo Ramires, un hidalgo provinciano de linaje antiquísimo pero fortuna decadente, que intenta recuperar su prestigio escribiendo una novela histórica sobre sus antepasados medievales. A través de una narrativa de "espejos", la obra alterna entre la vida cotidiana de Gonçalo —marcada por la indecisión, el oportunismo político y una moral ambivalente— y las proezas heroicas y brutales de sus ancestros, creando un contraste magistral entre la gloria del pasado y la mediocridad del presente.

Lo que hace a esta novela excepcional es la transición de Eça desde el realismo crítico hacia un simbolismo esperanzador. A diferencia de sus obras anteriores, cargadas de un pesimismo mordaz, aquí el autor utiliza a su protagonista como una metáfora de Portugal: un hombre que, pese a sus flaquezas y cobardías, posee una bondad intrínseca y la capacidad de regenerarse. La prosa es elegante, irónica y rica en matices psicológicos, logrando que el lector sienta una mezcla de burla y afecto por Gonçalo. Es, en definitiva, un retrato psicológico profundo y una reflexión atemporal sobre cómo la herencia histórica puede ser tanto una carga asfixiante como un motor para la redención personal”.

  Tiempo de realización: menos de dos segundos.

 

 

    El domingo estuve en el tanatorio. La mujer de un amigo murió de cáncer. Tenía ella justo la edad de la mía, con la diferencia de un día. En la sala una pantalla dividida en dos. En la derecha una foto suya, guapísima, elegante, y en la parte izquierda una sucesión de fotos de su vida. En la boda, después de tener un hijo, en una celebración. Qué pena. Fuera estábamos algunos amigos y uno contó un chiste. Es sabido que hay pocos lugares más propicios que un tanatorio para contar chistes y reír.

 

  Un hijo se dirige a su padre, serio, apesadumbrado. Papá, me han tumbado en el examen de lengua. ¿Por qué? El profe me preguntó por un sinónimo de “contiguo”. Y la verdad, no se me ocurría ninguno. “Aledaño” le dijo el padre. Eso es, ¡¡voy a ir y le voy a dar una paliza!!

 

 

lunes, 11 de mayo de 2026

OCTUBRE. 1934. JESUS JIMÉNEZ ZAERA. EDITOR

  Un libro de historia. Apasionante. Hecho al alimón entre más de una docena de historiadores. Y trata de lo que para mí fue la antesala, el antecedente, el iniciador, de la Guerra Civil. Cada vez me interesa más el tema. Todo es política. El pasado es política, la Historia es política. Hasta las conclusiones de estos historiadores, también es política. Por ejemplo Pablo Gil Vico, que para comparar aquellos tiempos con estos se atreve a decir que en el otoño del 23, en esas concentraciones que se produjeron en Madrid “se despierta entre algaradas, cargas policiales, gritos contra el separatismo y banderas con el águila de san Juan. Y no, pronto me percato de que no estamos en la década de 1930, sino casi un siglo después”. Es inadmisible. Es vergonzoso que un historiador se preste a esto. Una mentira a sabiendas. Yo estuve en esas manifestaciones y no vi nada de lo que dice. Hablaron entre otros los escritores Trapiello, Vargas Llosa. Simplemente en defensa de la Constitución. En defensa de lo que el mismo presidente del gobierno defendía antes de que le hicieran falta siete votos para mantenerse en el poder a cualquier precio. Precio que pagaban sin despeinarse en el extranjero con el prófugo mientras aquí algunos dirigentes de la cúpula robaban a manos llenas. Y encima obviando lo que sí fue un acto salvaje en Cataluña: las algaradas, verdaderas batallas campales, de quienes intentaron un golpe de estado.

 

  Lo compré por wallapop a mitad de precio porque era caro. Cada historiador lo enfoca desde una perspectiva distinta destacando sobre todo la geográfica.

 

  Para mí la Revolución de octubre (para unos, huelga general, y, para otros, insurrección) tuvo las siguientes claves:

 

-Depresión mundial del año 29. Con la consecuente crisis económica.

-Demasiadas expectativas del triunfo de la República. Toda transformación se quería rápida, contara con las mayorías sociales o políticas que contara.

-Triunfo en Europa de diferentes gobiernos de corte fascista o claramente nazis. Principalmente en Austria, Italia, Alemania. “Vamos a ponernos acá el parche antes de la herida” dijeron más o menos las izquierdas.

-Maltrato a la Iglesia. Quema de edificios, bibliotecas asociadas y desmanes contra religiosos. Sí, libros quemados por unos y por otros. Quemados los libros, seres siempre inocentes. Ya sea el Mein Kampf de Hitler o El Capital de Marx. Leer sobre el mal. Aprender.

-Triunfo de la derecha en las elecciones de noviembre del año 33. De la CEDA. Para muchas fuerzas de izquierda un claro retroceso a las posiciones monárquicas y conservadoras. Que íbamos a acabar, amenazaban ellos con o sin fundamento, como esos países y que no lo iban a consentir.

-Llegada al gobierno de los tres principales ministerios de la CEDA y la consiguiente expulsión del Partido socialista.

-Una nefasta política de cambio de políticas agrarias. “La tierra para quien la trabaja”. En Cataluña Companys declara la independencia empujado, en parte, por las asociaciones de agricultores vinícolas. Cataluña mantuvo un pulso con el Constitucional al aprobar leyes agrarias claramente anticonstitucionales. Hechos gravísimos en Badajoz, Castilblanco, Alconchel, Casas Viejas, etc.  (con el linchamiento de Guardias Civiles cuando por la autoridades municipales eran enviados a mediar en algún conflicto, o asesinato de decenas de campesinos a manos de las fuerzas del orden).

-Modificación de la estructura del ejército llegando incluso a clausurar la Academia General Militar a cuyo mando estaba el mismísimo Franco, destituido en 1931 como director de la misma y posteriormente nombrado por la República para dirigir desde Madrid la pacificación revolucionaria en 1934. Muchos africanistas, bregados en mil batallas, se sintieron insultados.

-Aumento del poder sindical con una clara tendencia a la insurrección: “La conquista del poder por la clase trabajadora, la transformación del sistema de propiedad individual en colectivo o social, la abolición de todas las clases y su conversión en una sola de trabajadores libres”. Estas premisas se dijeron en la Federación Socialista Autónoma. Para lograr sus objetivos no dudaron en hacerse con un cargamento de armas supervisada nada menos que por Indalecio Prieto. Un cargamento destinado en principio a la revolución de Portugal y posteriormente desviada hacia Asturias al no poder pagarlo allí los responsables portugueses, pagado el cargamento por un industrial vasco (la pela es la pela). A todo eso añadir armas robadas de las fábricas y explosivos robados de las minas.

 

  Me he enterado o no recordaba que en Asturias fue asesinado el padre del que fuera ministro de Suárez, Marcelino Oreja Elósegui. Era diputado carlista y empresario. Como no lo encontraron en su puesto de trabajo fueron a buscarlo a la casa de su suegro. Al enterarse de que llegaban las tropas los condijeron junto a un muro ya allí los fusilaron. A él y al consejero Dagoberto Rezusta. Celestino Uriarte, uno de los responsables de dichas muertes tuvo una vida de película. Huido al monte estuvo luego mandando una unidad en la Batalla del Ebro. Luego en el maquis, y luego perteneciente a una escisión del Partido Comunista. Fue expulsado del PCE junto a Enrique Líster. Murió de muerte natural en Madrid, en 1979. 

 

  Así, fue en resumidas cuentas, el antecedente. En Asturias murieron más de mil quinientas personas y miles de heridos. Miles de detenidos y sentencias de muerte por parte de las autoridades de la República. El mismo Prieto estuvo detenido. El mismo Largo Caballero estuvo detenido. El mismo Azaña estuvo detenido en Barcelona durante más de tres meses, desde octubre hasta final de año (cosa que también obvia el historiador, o pasa de puntillas). Hubo más de medio centenar de muertos y más de doscientos cincuenta heridos por el movimiento de Companys.

 

  Párrafos subrayados:

“El ejecutivo catalán no aceptó la anulación y aprobó una nueva ley prácticamente idéntica, por lo que se acentuó el enfrentamiento entre el Gobierno central y la Generalitat”. Esto sí que se parece a lo del 17.

  El general Franco, tan denostado por la izquierda de este país, con bastantes razones, fue utilizado por la República en las cuestiones más delicadas, como fue la de dirigir desde Madrid las operaciones de la insurrección en Asturias. “Prometió restablecer la Academia Militar de Zaragoza y reponer al general Franco al frente de esta, que es un caballero y un héroe que ha de defender a la República”.

 

  En otra cosa sí se parecen tiempos recientes a aquellos. En los del “apreteu” de Torra.

  “Para la mayor parte de los individuos era inevitable la revolución, pero la temían y confiaban en que cualquier gesto o incidente la evitase y por eso no desplegaron gran actividad en prepararla, pero tampoco querían aparecer como adversarios de ella al objeto de seguir conservando la adhesión de los trabajadores”.

  “el consejero Josep Dencás con su huida del palacio de la Gobernación concentró todo el descrédito político de la derrota”. Más coincidencias.

  Cuánto se parece a las acciones de los independentistas: nadie quería aparecer tibio ante la llegada al precipicio.

  “La represión social y política generalizada, con más de 5000 encarcelados”. Caray con la República.

  No se habla de los muertos que supuso esa declaración irresponsable. Ni de la detención de Azaña, injustamente encarcelado en el barco prisión, y que le sirvió para relanzar su carrera política.

 

  La “democracia” del partido socialista: “por encima de cualquier consideración la victoria de los trabajadores, conseguida como puede conseguirse: por la conquista pacífica del Estado o por la táctica insurreccional si aquella se obstaculiza”. Y las armas “Prieto las pagó con dinero del Sindicato Minero Asturiano”.

  Podría seguir y seguir anotando párrafos más que interesantes. Yo he leído alguna cosa sobre esta revolución porque explica muchas de las cosas que hubieron de ocurrir solo dos años después. Todos los planetas se alienaron para que pasara lo que peor podría pasar. La hecatombe de todo un país sumido en odio irremediable.

  Solo copiar lo que se explica en la contraportada a modo de resumen y explicación: “El 4 de octubre de 1934 la dirección del PSO y la UGT declaró la huelga general como respuesta a la entrada de ministros de la CEDA en el Gobierno de Alejandro Lerroux, lo que, según su percepción, vaciaba de sentido a la República y abría las puertas al fascismo”. No creo que haya dentro del libro una idea más clarividente.

  He aprendido mucho. ¿Se puede decir algo mejor de un libro?

 

 

 


 

sábado, 2 de mayo de 2026

PATRICK LEIGH FERMOR. SECUESTRAR A UN GENERAL.


  Quedé con un amigo con el que suelo quedar tres o cuatro veces al año. Quedamos en el centro, al lado del Quijote y el Sancho Panza del parque de la Plaza de España, y sin rumbo fijo intentamos perdernos por plazas y calles desconocidas, caminando despacio, charlando, como se dice, poniéndonos al día. Enfilamos hacia el barrio de Malasaña. Bares con estilo, con sabor madrileño, con modernos bocadillos de calamares. Nos gusta hablar de libros y de la vida en general. Salió el libro que llevaba en la mochila, el del secuestro (extracción) del general nazi (anti Hitler pero condecorado por la campaña rusa) Heinrich Kreipe por parte de un comando capitaneado por el luego exitoso escritor de viajes Patrick Leigh Fermor. Le conté la famosa escena en la que ya en las montañas nevadas de Creta, huyendo de sus perseguidores, en espera de que los recogieran en la costa dirección Egipto, el general declama los primeros versos de una oda de Horacio: Recuerda Fermor: “Estábamos tumbados, fumando, cuando el general declamó muy despacio, musitando casi: -Vides ut alta stet nive candidum Soracte. –El verso inicial y parte del siguiente de una de las pocas odas de Horacio que yo me sabía de memoria. Estaba de suerte”.

“-Nec iam sustineant onus –continué yo- silvae laborantes geluque/ Flunina constiterint acuto”.

  El general se quedó patidifuso “Caramba comandante”.  Muchos años después, en 1972, en la televisión griega se provocó el encuentro entre los dos. Se llevaron siempre bien hasta el final. Dos grandes tipos unidos por la guerra. ¿Qué posibilidades había de que la guerra juntara a dos tipos que supieran a medias una oda de Horacio?

“¿No ves cómo resplandece de nieve la alta cima del Socarte

Y los bosques, agobiados por la escarcha

Apenas resisten su peso y los ríos detienen su curso

Encadenados por el hielo penetrante?”

 

  Todo esto me recordó una anécdota mía personal. Estaba en la mili y fuimos de maniobras a Córdoba. Allí coincidimos con otras unidades. Se sabe que el tiempo en el ejército se compone en su mayor parte de espera: en las estaciones de tren, dentro de un camión, tiempo de colas para comer, espera para avanzar, para descansar. En un momento determinado, para soportar el aburrimiento, me puse a silbar el Benedictus del Réquiem de Mozart, raruno que es uno, y un sargento me hizo callar para preguntar: “¿Estás silbando el Réquiem de Mozart?”, “¿lo ha conocido?” Dije yo algo mosca pero orgulloso. “Claro, cómo no voy a conocerlo!”. Y así nos pusimos a hablar del músico y de qué partes eran las que más nos gustaban. De todo eso han pasado ya más de cuarenta años. ¿Qué posibilidades había de que dos tipos desconocidos se pusieran a hablar en un campo de maniobras de Mozart?

 

  En esencia el libro es un recuerdo estirado hasta alcanzar casi las 300 páginas. Se completa con algunas de fotografías y algunos informes que realiza el autor para el SOE. Prescindibles. Pero por no se puede pedir más por cinco euros.

lunes, 27 de abril de 2026

MARIANELA. BENITO PÉREZ GALDÓS. Y VISITA A ARÉVALO


  La novela de Galdós, recién acabada, pertenece a una colección que compró mi padre hace veinticinco años. Tenía un defecto grande: no sabía decir que no, y a pesar de que nunca le gustó leer, sí compró colecciones a pobres vendedores de puerta en puerta que se iban tan contentos con su pedido. En una de ellas leí de joven Moby Dick. Jamás ni él ni nadie de la casa los abrió. Ahora me los voy llevando poco a poco con permiso encantado de mi madre. Es difícil que compre novelas ya. Creo que es un homenaje a su recuerdo. Quizá los compró pensando en mí.

  Siendo una obra menor, como dijo Vargas Llosa, apenas un cuento largo, es una de las novelas que más me está gustando del gran Galdós. Teodoro Golfín médico oftalmólogo, llega a una cuenca minera donde vive su hermano, el ingeniero, rodeado de diferentes personajes. Uno de los más interesantes, Pablo, un muchacho ciego pero lleno de bondad e inteligencia, y Marianela, la Nela, una adolescente que representa el mundo salvaje, primitivo. Y ya la tenemos felizmente liada.

  Pasamos el sábado en Arévalo, pueblo abulense y castellano donde pasó su adolescencia la reina católica Isabel. Nos dio la guía uno del pueblo que durante más de dos horas nos contó sus cuitas, las de la ciudad, porque más que pueblo tiene reconocida la calidad de ciudad. Entre otras cosas nos contó una historia de ahora, contemporánea.

  Ha expuesto un artista coreano, Young-ho-hoo una obra que consiste en lo siguiente: Ha recreado a tamaño original una estatua de la Libertad. Del mismo material pero nuevo, limpio, pulido, brillante como un sol. El original está verdoso, contaminado. Argüía el artista oriental que el original no está ni en el estado que debería ni en el emplazamiento geográfico adecuado. Por eso el artista ha troceado su obra en 365 pedazos y los ha repartido por el mundo. A Arévalo le tocó una de las puntas de la corona. Me pareció una gran obra a pesar de no haberla visto. La que sí vimos fue la obra de un artista hace poco fallecido que consiste en la elaboración de un tronco de árbol de cinco millones de años, tratado como si fuera una joya. Debe tener un metro de ancho y cuatro metros de largo. Está mineralizado y debe de pesar varias toneladas. Está colgado sujeto con delicados alambres. Está expuesto en una antigua iglesia desacralizada. “Hay que darle otras utilidades a estos edificios. En un sitio tan pequeño tenemos seis iglesias”. Sirve entre otras cosas para que alguien se ponga en un extremo y otro acompañante te haga la foto.