jueves, 22 de octubre de 2026

JOSÉ ANTONIO MARTÍN OTÍN. LA DESESPERACIÓN DEL TÉ.


  Siempre que hay feria en Recoletos me paso al menos un día. Siempre solo (no hay quien me aguante). Y siempre que voy, desde hace ya unos pocos años, le compro algo a la caseta de Barcelona llamada Sánchez, vaya por Dios. Siempre encuentro algo. Y este lo compré porque era un Pre-textos y porque hablaba de Pepín Nieto. No conocía de nada al autor, José Antonio Martín Otín. Sé ahora que ha sido futbolista, tertuliano de radio, escritor, historiador y para mí, un magnífico conversador por lo que he visto en algunos videos. Ya estoy buscando su último libro sobre José Antonio Primo de Rivera.

 

  El libro es una maravilla y he sacado docenas de gemas, muchos subrayados. Es, para mí, sumamente interesante. Qué sorpresas te da a veces elegir un libro así, al tún tún.

 

 Ese personaje sin obra fue el pegamento que mantuvo unidos a muchos de su generación, la del 27, La desesperación del té. Al parecer su mayor mérito era ser muy amable y simpático. Un perfecto escuchador. Cuando uno terminaba una charla con él te ibas diciendo: “Se ha quedado encantado de haberme conocido”. 

 

  Habla mucho de la Residencia de Estudiantes, donde estaban Moreno Villa, Juan Ramón Jiménez, Lorca, Dalí, Unamuno, Ortega… en una ocasión este último fue a dar una conferencia y    -cuenta Bello-, no olvidó su última frase. “No seáis piedra quieta y fría, sed antorcha abrasadora”. Bueno, pues parece que en Francia la hayan escuchado y se lo están tomando a pecho.

 

 

 
  Un descubrimiento encontrado en el libro sobre Pepín Bello. Cuenta que en una ocasión en la Concha de San Sebastián Lorca estaba charlando con un amigo, Gabriel Celaya, en el Bataplán, una sala de fiestas a  la que he ido varias veces siendo joven. Es un edificio pegado al muelle que se asemeja a un barco. En un momento se les acercó José Miguel Aizpurúa y Celaya fue muy borde con él. Cuando se marchó, Lorca se lo reprochó. “¿No te has enterado que ese es falangista?” le dijo Celaya. La respuesta de Lorca me ha dejado patidifuso. “Todos los viernes ceno con el jefe de Aizpurúa, José Antonio Primo de Rivera, así que vamos a ver si me retiras ahora tú el saludo a mí”. Claro está Celaya se quedó hecho polvo.

 

  Más adelante en una entrevista que le hicieron a Bello éste respondió al periodista algo parecido. Al periodista casi le da un síncope: “Le diré algo: en el drama que era entonces me atrevo a sostener, estoy seguro, que la única persona que podía comprender a García Lorca era José Antonio Primo de Rivera”.

 

  También dice que nunca alardeó de su homosexualidad y que todos sus amigos lo respetaban. Menos en una ocasión Buñuel, que se acercó a Lorca delante de todos y le soltó: “Me han dicho que eres maricón”. Le miró el granadino con tanto desdén que se fue con el rabo entre las piernas.

  

  Un poco antes hace una reseña del absoluto encanto que despertaba Lorca en todos los que le frecuentaban. Como decía Jorge Guillén: “Si estaba Federico no hacía frío ni calor; hacía Federico”.

 

  “Pepín insistió siempre en que Federico era el hombre más apolítico del mundo, que no le interesaba nada, pero nada (por utilizar un remoquete suyo) lo que tenía que ver con las banderías y las ideas que las sustentaban. Ha molestado, pero es verdad”.

  “Cuando le da por definirse afirma muy templado que es católico, comunista, libertario, tradicionalista y monárquico. El franquismo le asesinó en el colmo de la abyección, pero eso no le define políticamente, califica a sus verdugos que, ellos sí, tenían colores; los de la reacción más negra”.

 

  Sobre Falla: “Era una cosa curiosa ver lo bien que se llevaban ambos, Federico, cascabel de cascabeles, y Falla, el más soso del mundo, mantuvieron esa amistad hasta el final”.

 

 

 Cuenta Pepín Bello, de Miguel Hernández (se lo cuenta a Martín Otín, el entrevistador y escritor): “Yo le vi una vez y me pareció un niñato, retraído, huidizo. Sin embargo, Federico lo acogió con cariño, lo tenía en buena consideración. Luego, claro, se vio que a su estilo, en el que  a mí me parecía un niñato, había madera de poeta. Por cierto que a Miguel Hernández le pudo salvar la vida uno de los mejores amigos que he tenido, el escritor sevillano Joaquín Romero Murube, que con un matrimonio amigo, Eduardo Gassent y Mercedes Formica, le ayudaron a ocultarse y le tenían preparado el salto a Portugal… No sé qué pasó al final, el caso es que Miguel, mal aconsejado por otro lado o enfermizamente cándido, decidió regresar a Orihuela, que fue donde le volvieron a ingresar. Ya no salió, murió enfermo en la cárcel de Alicante”.

 

  Yo soy un aficionado, no hace falta ni que lo diga. Pero me gustan mucho estas cosas. Yo no sabía esa amistad con José Antonio Primo de Rivera. Estoy descubriendo con este libro muchos personajes alucinantes. Como Sánchez Mejías, el de las “cinco de la tarde”. Fue torero, claro, pero también buen poeta y hasta presidente del Betis. O José María Hinojosa, asesinado junto con su padre y hermano en Málaga, o el ganadero Fernando Villalón, ganadero que se empeñó en “fabricar” un toro bravo con los ojos verdes. Esto sí que es el realismo mágico.

 

  “…alrededor de los García Lorca había una corona de venganzas que venían de lejos, en la que participaban entramadas, inquina familiar, envidia, codicia, suciedad del alma”.

 

  Y una cosa que me ha llegado al alma porque lo he comentado para mí muchas veces: saber y gustar del estar solo. “Ya sabes que Dostoievski estuvo penando en Siberia, años encerrado en un presidio antecesor de los gulag. De los años de cautiverio lamentaba una cosa sobre todas las demás, la que de seguir allí le hubiera conducido irremediablemente a la locura: no haber estado solo ni un minuto, nada, siempre con gente, ningún aislamiento, ninguna privacidad, ni un instante sin ser observado. Lenetiendo tan bien… tengo una capacidad de soledad… a mí me gusta vivir solo; soy muy sociable pero vivir, vivir, creo que no podría vivir con nadie. Eso lo empecé a sentir más en Burgos, mi exilio interior”.

 

  “Nacer es incómodo, pero haber nacido es maravilloso”. “Me dijo con toda seriedad pero tranquilamente que prefería no haber nacido”.

 

  Murió en 2008 con 103 años.


 

domingo, 18 de octubre de 2026

SUPERCOOPERADORES. MARTIN A. NOWAC.


  

  Leído el libro del científico Martin A. Nowac titulado Súpercooperadores sobre cómo los grupos, los genes, estructuras sociales cooperan para progresar. Muy interesante. Ediciones B en BookCenter, esa librería donde puedes comprar por tres euros libros que costaban 24. Lo acabo de ver en La Casa del Libro a 45 de segunda mano. 

 

  “Aunque seamos cooperadores extraordinarios, la sociedad humana se ha visto, y siempre se verá, rasgada por el conflicto”.

 

   “Comentó que la familia Rosthschild había protegido las inversiones de sus clientes durante las guerras napoleónicas. Se encontraban bajo una intensa presión para abandonarlos, pero mantuvieron la fidelidad a los intereses de sus clientes ingleses. Después de eso, naturalmente, la familia Rosthschild se hizo extraordinariamente rica. Su fortuna era el resultado directo del poder de la reciprocidad indirecta: como habían actuado impecablemente, todo el mundo sabía ahora que se podía confiar en ellos”.

 

  “Ve siempre al funeral de los demás, porque de otro modo no vendrán al tuyo”. A mí esto siempre me ha dado igual, total, estaré muerto y no me importará, no obstante suelo ir a los funerales o más bien a los tanatorios.

 

  “Sam Bowles encontró que en muchas poblaciones y para muchos valores plausibles de parámetros, incluso enfrentamientos muy infrecuentes hubieran sido para extender formas de altruismo bastante costosas. De esta manera encontró apoyo para la paradoja teoría de que gran parte de la virtud humana se forjó y se reforzó en el crisol de la guerra”.

 

  Y como me gusta hacer vaticinios el de hoy domingo 18 de octubre: El tema de la vivienda se irá diluyendo y tomará fuerza el de la ley de Nietos, las Pensiones. El resumen: se hace una ley de consenso aprobada en el Congreso y luego la hermana de Óscar Puente, Sofía Puente hace una instrucción saco donde cualquiera pudiera ser nacionalizado contraviniendo varios de los artículos de dicha ley. Conclusión, el Supremo ha sentenciado que solo podrán votar quienes demuestren ese vínculo con exiliados por el franquismo y no por cualquier otra razón. Ahora cualquier solución será mala. O peor.

  Previsión, puede ser que, cualquiera que sea el resultado, habrá un bloque que lo impugnará y habrá lío. No me imagino a Sánchez abandonando el poder sin montar algún tipo de pollo. En 50 días, aclaración.

  

“Mientras nosotros enviamos a los hombres jóvenes a la guerra, las hormigas envían a las señoras mayores”.

 

  Esto enlaza con una reflexión que suelo sacar en alguna cena que empieza a decaer. El de que uno de los problemas de nuestra sociedad es que los seres humanos duran ahora demasiado tiempo. Esto, claro, causa protestas y desazón. Tengo que aclarar siempre que hablo desde el punto de vista de la especie y del futuro. En el barrio donde me crie hay miles de pisos habitados por un viudo o una viuda dependiente, más que octogenarios. Esta mañana he estado en la de mi madre para que le pongan una pulsera de tele asistencia avanzada. Le miden la tensión, frecuencia cardiaca… Y justo cuando esperaba a la funcionaria de la CAM leo en el libro de Nowac:

 

 “El filósofo Epicteto escribió una vez que si éramos útiles vivos, ¿acaso no hemos de ser todavía más útiles a la humanidad muriendo cuando debemos, como debemos?”.

 

  Aclaro por si hay dudas que yo quiero que mi madre viva eternamente.

  

  Por cierto, una frase del libro que leo que he anotado:

 

 “El poeta, pintor y director cinematográfico Jean Cocteau dijo una vez: ¿Nunca has visto la muerte? Mírate en el espejo cada día y la verás, como abejas trabajando en una colmena de cristal”.

  No me digáis que no es bonito.

  

  En un capítulo de los Supercooperadores se habla del bien común. Pone de ejemplo un prado comunitario y varios vecinos que llevan allí a sus reses para pastar. Cada vez más vecinos llevan más vacas para sacar más rendimiento. Al final a la hierba no le da tiempo a crecer y comienzan los malos rollos, la guerra.

   “Tal y como mi trabajo ha demostrado una y otra vez, en cualquier parte en donde encuentres ángeles, verás que también prosperan los demonios de la deserción. En un mundo en el que todos los recursos son limitados, un único no-ángel en el bien común estropea el entorno de todos”.

   Esto me ha recordado una vez en la que mi mujer y yo paseábamos por Mikonos, la preciosa isla griega. Llevábamos un envoltorio en la mano de algo que habíamos ido comiendo. No había papeleras. El suelo estaba limpio como el del salón de una familia, limpia. Nos llevamos el papel con nosotros hasta el crucero. Cuando uno ve algo cuidado tiende más a dejarlo como estaba.

  En las últimas páginas una reflexión del gran Samuel Johnson: “Un hombre debería mantener sus amistades en constante reparación”.

   Nowac es otro ejemplo de paradoja bien-mal. En una ocasión fue llamado por el súper millonario Epstein. Le ofreció su isla particular cerca de Puerto Rico con todos los gastos pagados para que pudiera desarrollar sus experimentos y estudios. Cuando pidió bucear le proporcionó todo lo necesario incluido un pequeño crucero. Luego Epstein fue el que montó un prostíbulo infame para los más poderosos. Se suicidó en prisión. Paradojas.


 

sábado, 17 de octubre de 2026

LA ETAPA LIBERAL. JOHN LYNCH.

  

   Una mañana de hace justo un año íbamos mi madre y yo caminando hacia el centro de salud. Chispeaba un poco y pasamos pegados a un cubo de residuos de papel. Encima del contenedor había varios libros. Dos de historia, este entre ellos, uno de poesía de Antonio Machado, de los Campos de Castilla y el San Manuel Bueno y Mártir. Éste último se lo di a ella porque, le dije, lo había leído yo dos veces y me había gustado mucho. Me dijo que no pasó de la página dos.

  Me llevé el de Machado y estos dos de historia. Y durante meses lo he tenido aquí cerca hasta que en verano le tocó el turno. He roto la costumbre de leer solo un libro a la vez y ahora compagino uno “normal” con otro generalmente más grueso, pesado y voluminoso de lo que es habitual en un libro.

 

  El libro está dirigido por el hispanista John Lynch y trata del siglo XIX en España.

 

  Comienza el periodo histórico con el levantamiento de 1808. Napoleón, Godoy, Carlos IV y Fernando VII los protagonistas. Las causas: varias.

 

  “Irregularidades estacionales, inundaciones, sequías, terremotos e incluso plagas de langosta. Ante la considerable proporción de las cosechas perdidas y el crecimiento sostenido de la población entre 1752 y 1757 aumentó aproximadamente en un 10 por 100”.

 

  La Guerra de la Independencia, ese periodo histórico tan apasionante de estudiar y tan trágico de vivir. Revoluciones, fusilamientos, golpes de estado, muerte y destrucción que tan bien pudo plasmar Goya en sus grabados y pinturas.

 

  “Desesperados por salvar algo del naufragio, los radicales, riveristas y cimbrios renunciaron en bloque a su lealtad monárquica, de modo que el 11 de febrero de 1873, España se convirtió en una república”. Lo cual llevó a este país a que uno de sus principales protagonistas dijera en público: “Estoy hasta los cojones de todos nosotros”.

 

  Qué cantidad de tiempo desde entonces y qué poco han cambiado las campañas y los anhelos políticos: “En cuanto a las cuestiones sociales, aunque algunos cantones reconocieron el derecho al trabajo, impusieron la jornada laboral de ocho horas, redujeron los alquileres a la mitad, (¿de qué me sonará esto?), aumentaron el grado de tributación de las clases pudientes…”.

 

  Este fue también el periodo en el que en el tablero europeo se cocinaban los nuevos experimentos políticos y sociales.

 

  “Bakunin, que se inspiraba en las ideas de Pierre-Joseph Proudhon, abogaba por una revolución violenta que destruyera el Estado y lo reemplazara por asociaciones libres de colectividades autónomas: la única organización política necesaria sería una red de sociedades secreta que laboraran, en palabras de la internacional, para despertar a los parias de su letargo. En cambio, Marx creía que el Estado no debía derrocarse, sino conquistarse en beneficio de las clases trabajadoras, para lo cual la Internacional debía participar en la política y, por extensión, transformar sus secciones nacionales en una serie de partidos políticos disciplinados”.

 

Este libro lo comencé a leer a finales de agosto y lo termino a mediados de octubre. Mientras en mi país han pasado muchas cosas históricas que serán leídas por un lector atento dentro de un siglo, si es que quedan lectores.