sábado, 19 de abril de 2025

EL SAQUEO DE EUROPA. LYNN H. NICHOLAS.

    Nunca he tenido de eso llamado crisis de lectura. Una amiga me regaló hace poco una estantería de un despacho profesional que ha cerrado por jubilación. 120 cms por 120 cms. Nueve compartimentos. Madera lacada en blanco. La he colocado a mi lado en el escritorio. Debe haber al menos treinta libros entre adquiridos recientemente y otros listos para la relectura. A veces me pego un chasco, pero eso me da un nuevo impulso para escoger el siguiente y hacer un nuevo intento. Últimos chascos: tres seguidos: dos novelitas, más bien esbozos, de Esther García Llovet, insustanciales, con nada de emoción o interés. Y el que acabo de terminar: El saqueo de Europa, de Lynn H. Nicholas, sobre la historia de las obras de arte robadas por los nazis: demasiado prolija, soporífera a veces; interesantes otras, pero guardaré el volumen como una enciclopedia, más de consulta que de placer lector. Además, tiene algunos fallos de traducción que me hacen desconfiar de la edición. El dueño lo compró en un VIP en los años 90 por 395 pesetas. Para resarcirme de tan insalubres lecturas comencé ayer tarde el delicioso librito, el clásico, El viaje Sentimental por Francia e Italia de Laurence Stern.

  En cuanto a Vargas Llosa decir que asistí hace años (2007) a una conferencia suya titulada Escribir una novela, sobre precisamente eso: de dónde salen los materiales necesarios para escribirla. No llevó papeles ni apuntes. Lo presentaron, enseguida comenzó a hablar y después de hora y cuarto terminó para que el público, hasta ese momento silencioso, petrificado, le otorgara uno de los mayores aplausos que he escuchado a un escritor. Una de las partes que más despertó mi interés, porque lo desconocía, es de dónde surgió la idea de la novela La guerra del fin del mundo, y le vino de su lectura de Los Sertones, del brasileño Euclides da Cunha. Tanto me interesó lo que contaba que lo primero que hice fue buscar una edición potable en español y encontrarla físicamente. Una gran e histórica lectura. Esta temporada aprovecharé para hacerme con los dos o tres libros que aún no he leído de él.

  El ser humano se va desprendiendo de actividades según pasan los años. De muchas ya me he despedido, jugar al futbol o al tenis, de otras me voy despidiendo poco a poco, correr, y de otras preveo un final cercano. Espero desde luego que la lectura sea la última.



domingo, 13 de abril de 2025

COMO DEJAR DE ESCRIBIR. ESTHER GARCÍA LLOVET.

   Este tipo de novelas me dan la impresión de ser un esbozo de novela. O un esbozo de guion. Los escritores de novelas en la actualidad deberían dedicarse a escribir guiones.

  Un tipo, Renzo, deambula por Madrid buscando un manuscrito de su padre, un reconocido escritor latinoamericano. En principio la idea parece buena pero luego se va desinflando desde el principio.

  A ella el gustan las novelas exhaustivas tipo Bolaño pero ella practica lo escueto. Sus novelas, al menos las dos que he leído de ella, se leen en un par de ratos. Pero ni me gusta Bolaño ni me gusta ella.

  Entiendo que tenga seguidores y que en la contraportada de abuse de alabanzas pero a mí no me ha llegado. Y lo siento porque ha sido la recomendación de un amigo.

viernes, 11 de abril de 2025

ESTER GARCÍA LLOVET. SÁNCHEZ.

 

  Novela sobre unos personajes marginales en Madrid. Debía haber leído la otra que también me prestó un amigo, anterior a ésta pero me da igual. No me gusta que me presten ni que me regalen libros. Es algo tan personal que deberían saberlo.

  Cada vez leo menos novela, y menos si no está basada en hechos reales. Aquí se relatan esperas nocturnas, timbas, robos, estafas, alcohol y drogas. Pero contado todo sin más importancia.

  Ciento y pico de páginas que me han dejado vacío. Cuando acabe la siguiente, que es las anterior, Cómo dejar de escribir, me pondré con algo de historia o de ensayo o de viajes.

jueves, 10 de abril de 2025

Vidas. CORNELIO NEPOTE.


Quizá lo más destacable de este clásico sea la introducción a cargo de Manuel Segura Moreno. Dice lo primero que de Nepote apenas sabemos nada a pesar de haberse pasado la vida escribiendo biografías. Y casi de seguido raja de los textos que vamos a leer. Nos cuenta una pequeña reseña de su vida, que nació cien años antes de C. y que debió morir setenta años después. Y que conoció a gente importante. Pero enseguida nos resalta que debió ser un tipo algo mediocre y desconocido y con bastante falta de precisión en cuanto a hechos históricos.

  A mí la verdad es que me ha aburrido un poco. No tiene nada que ver con Plutarco o con Seutonio, a quienes nombra de vez en cuando. Es todo muy genérico, como la descripción de unas plantas encontradas en un jardín ajeno. Un hecho resaltable es el de que no haya hecho ni un subrayado.

  Eso sí, está editado el libro en la prestigiosa y valorada editorial Gredos, la de los clásicos. Este libro perteneció al dueño de la casa de Moncloa al que amigablemente me invitaron a servirme lo que quisiera. Cómo dejar un Gredos allí, aunque bien es verdad que por falta de espacio en las bolsas fueron algunos los que dejé.

  En Iberlibro, lo acabo de ver, está a cien pavos.

 

  Trump pone aranceles, bajan las bolsas; pospone la entrada de los aranceles, suben las bolsas. Tiene las llaves de las cotizaciones, como si pudiera ver los números de la Primitiva antes del sorteo.

miércoles, 9 de abril de 2025

NEAL ASCHERSON. EL MAR NEGRO.


 

  Este es uno de los libros del lote que le compré por walapop a la mujer de Las Rozas. Lo elegí porque me gusta la Historia y luego por la editorial, una de mis preferidas: Tusquets. Y el precio, seis euros.

  Nació en Edimburgo y estudió en Cambridge. Historia y arqueología. Además de corresponsal y periodista. La zona: el Mar Negro. Ahora con más importancia desde la invasión de Rusia en Ucrania.

  Reconstruye, como dice la contraportada, “un microcosmos a partir de apuntes antropológicos e investigaciones arqueológicas, sin olvidar los personajes históricos a través del tiempo”.

  Cómo cambian los tiempos: “Había tanto caviar que en la Bizancio del siglo XIV era la comida de los pobres”.

  “Los pueblos que viven mezclados con otros durante cien o mil años no siempre se quieren; la verdad es que tal vez se hayan odiado siempre. Para los individuos, “los otros” no son extranjeros, sino vecinos y a menudo amigos. Pero la impresión que me produce la vida del mar Negro es triste, y es la desconfianza latente entre las culturas no muere nunca.

  La necesidad y a veces el miedo unen a estas comunidades. Pero dentro de esa unidad sigue habiendo un montón de grupos dispares, y no es modelo aprovechable para la “sociedad multirracial” de nuestros sueños y esperanzas. Es verdad que cuando ha llegado el salvajismo colectivo a las comunidades del mar Negro –pogromos, limpiezas étnicas, en nombre de unidades fantásticas, genocidio-, casi siempre ha llegado de otros lugares, como una importación del interior. Pero cuando llega, la aparente solidaridad de siglos se disuelve en cuestión de días o de horas. El veneno que surge de las profundidades se concentra en un único aliento”.

  Qué bueno es el aburrimiento para la historia, y más para los pueblos: “Un historiador ha señalado que entre 1200 y 1900 no pasó allí casi nada; la historia de los karaim de Crimea fue un largo y apacible vacío”.

  Y cómo cambian las historias “para siempre”:

“En 1783,  la emperatriz Catalina II proclamó que la península era rusa para siempre y desde aquel momento. Y en 1954, Nikita Jrushov, un ucraniano que quería que sus paisanos se olvidaran de sus propias desdichas, anunció que Crimea dejaba de ser rusa y que desde ese momento era ucraniana para siempre”.

  “Pero Heródoto, como otros autores clásicos posteriores, veía en el nomadismo más una estrategia militar que una forma de vida opuesta al sedentarismo griego”.

  “La fuerza que introdujo a los invasores en el imperio romano fue de tracción, no de empuje. Y lo que él llama periodo de migración (las invasiones bárbaras) debería verse no como una intrusión catastrófica, sino como una pausa inevitable en un proceso de desarrollo”.

  “Los bárbaros eran homogéneos; los civilizados eran multiformes y distintos”.

  “Bartolomé de las Casas suponía que los invasores de América habían encontrado no tanto un mundo nuevo cuanto el viejo detenido en la infancia”.

  Los cambios de la guerra: “”Unos siglos después, en 375 d.C., cuando los sármatas alanos atacaron  y aniquilaron un ejército romano en Adrianópolis, el imperio romano cambió toda su concepción de la guerra y formó unidades propias de caballería”.

martes, 1 de abril de 2025

QUIM MONZÓ. LA MAGNITUD DE LA TRAGEDIA.

 A este autor lo leí en los años ochenta, también, como en la música, una década prodigiosa. Es un autor surrealista que a veces sacude con latigazos de realismo salvaje. Nunca olvidaré aquella comida leída en El mejor de los Mundos en la que unos padres no quieren ver la muerte de su hijo sentado junto a su hermano. En tantas familias pasa eso mismo…, no querer ver la realidad de lo que tenemos encima.

  Esta es una historia de amor y de erección: un músico en un teatro de variedades quiere acostarse con una vedette pero bebe demasiado. A la mañana siguiente tiene tal erección que no consigue que baje ni siquiera haciendo el amor. Toda la novela es una sucesión de actos amorosos más o menos dolorosos. Hay descripciones que bien podrían encontrarse en un tratado de sexología. Sin embargo apenas causa en el lector otra cosa que inmensa tristeza. También tiene sus buenas dosis de humor.

  “¿Por qué los hombres habían perdido el hueso del pene, por qué no lo habían conservado como el resto de los grandes simios? Lo sentía  no como una injusticia para con la especie, sino como un agravio personal”.

  “En opinión de Raquel era de lo más curioso que, generalmente, para alcanzar la alegría y la decisión necesaria para utilizar los salones de relax, los hombres tuviesen que beber hasta emborracharse”.

  La mujer que me lo vendió junto con otros cuatro por wallapop (treinta euros en total) me dijo que este autor siempre le había encantado pero que el mejor era el de Ochenta y seis cuentos. Otra a quien ya tenía hecho el encargo se arrepintió en el último momento. Ya caerá.