Me
ha gustado aún más este segundo tomo de los diarios de Chirbes. Está más
maduro. Se siente viejo ¡con 56 años! Encuentros con amigos a los que hace
tiempo no ve. Castigados como máscaras patéticas. Habla de un encuentro con su
traductora en Nueva York. Le aconseja febrilmente la lectura de La Celestina. Habla
como otra obra cumbre después del Quijote. Así, aunque ya tengo una antigua
edición decido comprar la de Cátedra en el kiosco. Dos euros, la mitad de lo
que me ha costado el café con porras. La lectura me ocupará muchas más horas y
menos remordimientos.
Habla mucho del esfuerzo angustioso en la escritura
de su novela. Demasiadas quejas y muy seguidas. Creo que el editor podía haber
metido alguna tijera, como hace él con su novela en marcha. De sus problemas de
salud: cuando cuenta las cosas que se mete por la boca da miedo: ejemplo: tres
carajillos cuatro gintonics, café, comida poco sana… no me extraña que lñuego
por la noche le subieran los reflujos hasta la nariz.
Habla de la infinidad de lecturas que hace
por gusto y por encargos para alguna reseña o prólogo. Habla maravillas de
Imán, la novela de Sénder que tanto me gustó. De las Benévolas de Littell que
comentamos aquí no hace mucho. Opino como él. Podía haber sido una gran novela
pero se fue diluyendo en un artefacto demasiado grande que acaba casi como una
caricatura de lo que prometía como novela bélica. Pone a parir un poco al psoe
de Zapatero. Habla de Muñoz Molina, bien pero… y su novela Plenilunio. Sí pero
un poco no. “Muñoz Molina acaba siendo heredero de los sentenciosos y cerrados
campesinos de los que se libró en su adolescencia”. “Exceso de voluntad
magistral”. Habla de Radiaciones, los diarios de Jünger con admiración.
“no hay nadie tan viejo que no pueda vivir un
día más, ni tan joven que no pueda morir mañana”. La Celestina.
Los viajes casi todos por encargo para alguna
presentación, para algún negocio librero. “Los viajes que uno lleva a cabo en
su juventud tienen mucho de esa búsqueda de vidas posibles fuera de la que a
uno le ha tocado en suerte”. Qué gran verdad.
Y la lucha con la palabra: “Me gusta decirlo
en mis charlas: un libro no es bueno por lo que le pones, sino por lo que le
quitas”.
El libro tiene casi setecientas páginas y he
subrayado mucho. A ver cómo seleccionamos. Él también rescata párrafos y frases
de sus lecturas. Ésta de Kafka: “Pero el camino de la cabeza a la pluma es
mucho más largo y difícil que el de la cabeza a la lengua”.
Apuntado para adquirir uno de los pocos
libros traducidos de Canetti que me falta. Y uno de los más importantes: Masa y
poder.
Pega una gran bronca a los movimientos
socialdemócratas que asolan occidente. Ese permitirse todo contra quien no
puede apenas defenderse, por ejemplo la religión católica, y esa falta de
equivalencia en todo lo que huela a musulmán: “Y lo curioso es que quienes
dicen eso son quienes aplauden un espectáculo en el que se pone al Papa a
follarse a un monaguillo, a masturbarse o a cagar”. Y hay que darle ahí la
razón.
“No hay cosa que más rápida se seque que una
lágrima”.
Hay menos escenas crudas de sexo en este
volumen. Quizá debido a que ya estaba incubando la enfermedad que le llevó a la
tumba. Cáncer de pulmón. No sé si sus excesos le llevaron a ese estado pero por
lo que cuenta compró muchas papeletas. “Deseo tan poco que apenas me queda
imaginación suficiente para representar las fantasías que me permiten
masturbarme”.
Se pega otra rajada de aúpa del ejército, sus
desfiles, etc, pero luego no para de hablar de lo bélico, qué es si no La
Ilíada, La Odisea, Radiaciones, Imán… sin aquél no habría éstos.
También de los cristianos y sus liturgias.
Esto sí que hay que consignarlo. Yo no soy creyente pero entiendo a los que van
a misa y creen; ya sea de verdad o de pacotilla. “No me extraña que los romanos
quisiera estrangularlos, decapitarlos, alancelarlos, crucificarlos, empalarlos,
achicharrarlos: sacar a la vista el contenido de sus vísceras, oler el perfume
de su grasa chamuscada. Su altivez es una provocación difícil de soportar dos
mil años más tarde”.
Aun siendo de izquierdas se pega buena
crítica al PSOE: “Hay que ver lo bien que trabaja el aparato de propaganda del
PSOE”. Y cuenta que cuando arden los montes gallegos el problema son los
pirómanos, ya no son las faltas en el mantenimiento de los bosques como pedía
en la oposición. En fin, lo de siempre.
En fin que me ha gustado y que ya por
desgracia no veremos nada nuevo suyo. Ya hace siete años que murió y parece que
se acaba de morir.
Espero que allá donde esté siga disfrutando
de sus copas, de sus amores, de sus lecturas, de sus viajes, y eso que no creo,
pero, quién sabe.