Imploraré tan sólo un destello
cegador de lucidez
para devolverle a Dios
un cadáver de lujo.
A mí quizá me queden más años que al autor de La guerra del fin del mundo pero estoy seguro que tampoco la olvidaré. Me ha gustado porque está hecha a la manera de los libros modernos: no es una novela propiamente dicha, ni un libro de historia, ni de intriga ni de espías ni un libro de la crónica de un asesinato pero es todas estas cosas a la vez. Tiene la libertad para que el autor se queje de que su novia no le ha invitado a la boda de una amiga. O para contar anécdotas que poco tienen que ver con la historia central pero que cuenta por el gusto de contarla. Para contar también intimidades acerca de cómo ha conseguido éste o aquél dato. A la vez es un relato pormenorizado de la que fue una de las acciones más espectaculares de la II Guerra Mundial: el planeamiento, desarrollo, ejecución y las consecuencias del atentado que costó la vida a Reinhard Heydrich, protegido y de carrera meteórica de Hitler, perpetrado por unos pocos paracaidistas checos enviados desde Londres por el gobierno exiliado.
Qué pena que me haya durado solo cuatro días su lectura.
Este jovencísimo escritor nació en mal sitio y en mal momento. Nació en la cuba castrista del año 78 siendo un fervoroso poeta católico. Con diecisiete años tuvo problemas en la universidad y fue visitado por la policía del régimen para que depusiera, ejem, su actitud. Cuando vieron que no lo hacía se lo llevaron a comisaría y, al parecer, lo violaron. Era de temperamento sensible pero con una gran determinación y no dio su brazo a torcer así que se fue a los Estados Unidos porque no le dejaron ya ejercer de estudiante ni de nada. Entró en una gran depresión al saberse derrotado y expulsado en un sitio que en ocasiones se alcanzan los veinte grados bajo cero.
Último párrafo de un poema enviado a la escritora Belkis Cuza antes de suicidarse en el año 2001.
“¿qué son esos punticos rosados y verdes?
y esas manchas grasientas de muerte y vacio?
al carajo la vida
soy libre pero tengo sueño”.
