miércoles, 21 de agosto de 2024

FERNANDO SAVATER. LOS DIEZ MANDAMIENTOS EN EL SIGLO XXI.


  Este libro lo vi justo antes de abandonar una de mis librerías favoritas: La Solidaria de Argüelles. En el apartado de filosofía. Si veo algo de Savater que no tengo, cosa cada vez más difícil, lo compro. Normalmente no compro lo del vasco nada más salir porque lo considero caro. Me encanta pero pagar el librito Carne Gobernada por 21 euros me parece excesivo. Ya lo he visto por menos de la mitad en wallapop por menos de la mitad.

  Este libro surgió de unas charlas sobre los mandamientos de Moisés, que no fueron diez que fueron más pero como tuvo un accidente mientras bajaba de la montaña pues lo dejó así, como quedó. Y disecciona a su manera, es decir a su manera divertida, cada uno de los diez que quedaron. Siempre me saca una sonrisa porque comprobar que aún quedan intelectuales con sentido común produce a veces hasta carcajadas.

  Cuenta anécdotas de cosas que ya leí pero que se me pasaron inadvertidas como esta de Jorgito Borrow de cuando vino acá a vender Biblias: “Amigo, yo soy protestante, vengo aquí con la Biblia y quiero explicarle lo que pensamos”, pero el campesino lo interrumpió explicándole: “Mire usted, no se moleste, porque si yo no creo en la religión católica que es la verdadera, cómo voy a creer en la protestante que es falsa”.

  Una recomendación que hace en el capítulo sobre el no levantar falsos testimonios tan de moda: este libro tiene 20 años. Para crearse una opinión propia:

  “comprar varios periódicos y revistas, ver distintas cadenas de televisión y escuchar varias radios. Es decir, buscar uno mismo la información en diversas fuentes, contrastarla y crearse su propia visión. Pero, por supuesto, esto no está al alcance de todo el mundo por razones económicas o de tiempo”. Por suerte o por desgracia se puede estar informado por multitud de fuentes y tiempo, el mayor tesoro, lo tengo.

  “Lo que me preocupa no es que hayas mentido, sino que de ahora en adelante ya no podré creer en ti”. Nietzsche.

  “Se iba a crear en Estados Unidos algo así como una oficina de mentiras para esparcir rumores intencionados que beneficiaran, por ejemplo, a la lucha contra el terrorismo. Al día siguiente salió un desmentido oficial sobre creación de semejante agencia. Entonces muchos pensamos que ésa había sido la primera tarea de la central de creación de mentiras: decir que no existía”.

  “En 1984, la novela de Orwell, hay un Ministerio de la Mentira, dedicado a cambiar la historia de forma permanente y transformar la realidad, una copia de lo que ha ocurrido en los últimos cien años”.

  Ni que decir tiene que éste es el capítulo, el de los falsos testimonios, que más me ha interesado.

  “No hagas a los demás lo que te guste que te hagan a ti, ellos pueden tener gustos diferentes”. George Bernard Shaw.

  Editado por Círculo tapa dura: 4 euros en buen estado.

  Siempre, siempre hay que regresar a Savater.   

 


 

lunes, 19 de agosto de 2024

NICOLA LAGIOIA. LA FEROCIDAD.

  Aunque este libro es anterior a La Ciudad de los Vivos, los he leído al revés. Es decir, en el orden correcto. Si los hubiera leído en el temporal quizá me hubiera perdido la obra maestra de la Ciudad de los Vivos y el terrible crimen que perpetraron dos jóvenes de familias adineradas en Roma. Éste también se puede considerar una buena novela, basada en hechos reales: la disección de una familia en Bari, la ciudad donde nació el autor. Padre y madre con tres hijos y otro, el pequeño, fruto de una relación extramatrimonial del él.

  Lo primero que se nota es que el autor sabe de esto de hacer novelas. Y lo sabe al modo clásico: se mete en cada mente, en cada rincón, en cada pliegue de los personajes. Cuenta cada detalle, cada registro, cada pormenor del padre constructor de éxito pero que las tiene que ver con las autoridades, como todo el mundo. Nunca como ahora es tan difícil construir, paradójicamente: uno se las tiene que ver con concejalías celosas de los miles de reglamentos, de oficinas de patrimonio, con jueces maleables, con contrincantes envidiosos, etc.

   Este libro ganó el premio Strega en el 2014. Hay una escena en la que el hijo mayor les reprocha a sus padres el que no hayan impuestos reglas al menor; Michele: “La libertad era una proclamación vacía, un animal muerto en cuyos intestinos engrosaba sus filas un ejército de larvas”. Así se las gasta Lagioia.

   Tengo un familiar cercano que se dedica a la rehabilitación de edificios. Tiene muchos trabajadores y más problemas. Algunas veces los lleva colgados de las ojeras o en la comisura de la boca. Así, el padre: “Hacía días que su padre se quejaba de un retraso en un pago importante. El rostro sombrío, la boca una macabra hendidura”.

  En la sobrecubierta se dice más de La ciudad de los vivos que de ésta, por algo será. No obstante, como he dicho, ésta se deja leer bien y me ha deparado momentos de gran placer de lectura en este verano caluroso.

  Volveremos a Lagioia.

sábado, 17 de agosto de 2024

PENSAMIENTOS EN UNA ESTACIÓN SECA. GERALD BRENAN.


  ¡¡Gerardico!! La otra tarde volví a ver Al Sur de Granada, la película de Colomo que tanto me gustó la primera vez que la vi. Y me ha vuelto a pasar: la he vuelto a ver otra vez con una lágrima permanentemente asomada a mis ojos. Asistir a un mundo, a una inocencia que no volverá. Imaginar cómo pudo ser la llegada de un joven y apuesto británico a un pueblo atrasado del sur de España.

  En este libro, en la portada, han puesto equivocadamente a mi entender, la foto del viejo Brenan acabado, fumando, seguramente con los pantalones manchados de orín, con ese acento medio británico medio andaluz. Una vez muerto su cuerpo permaneció en la sala de un hospital a la espera de servir para los ejercicios de estudiantes de medicina. Por lo que fuera, respeto, deterioro, el cuerpo nunca sirvió para tal fin y fue enterrado décadas después.

   Desde que leí su libro, mucho antes que ver la película (ésta a pesar de ser buena no le llega a la comicidad, encanto de su libro) noté que este ser humano me caía bien y que podría haber sido un amigo de copas de haber coincidido con él en el tiempo y en su lugar.

  Se podría decir que este libro es un destilado de las agendas, cuadernos y papeles sueltos que todos los letraheridos llenamos constantemente. Publicarlos claro, se puede hacer si anteriormente tienes éxito con tus libros. De no ser así es imposible. A mí, como todo lo suyo, me interesa.

  Está dividido en secciones de materia: Vida, matrimonio, literatura, sueños, etc. También figuran, y no me parece mal, frases de otros autores.

  He aquí el destilado del destilado: el elixir.

  “Yo no asistí jamás a la universidad, ni puedo enorgullecerme de poseer conocimientos especiales sobre nada de nada”. En esto somos parecidos. Si bien es verdad que podría considerarse un hispanista.

  “cuando uno traspasa los ochenta, sólo le restan algunas migajas de lo que eran sus facultades mentales”. Tener en cuenta cada vez que hable con mi padre.

  “Cuando las personas están mintiendo, suelen hablar con más convicción que cuando dicen la verdad”. Por eso nuestro presidente habla tan convencidamente.

  “La razón de que los amantes y sus queridas no se aburran con la mutua compañía es que se pasan todo el tiempo hablando de sí mismos”. La Rochefoucauld. Vergonzoso pero ciertísimo.

  “Todos los grandes poetas y escritores rusos de nuestro tiempo han sido cristianos. Cuando se arrebatado todo a un hombre, sólo le queda Dios”.

  “Cuando el saltamontes concentra toda sus energías para saltar, no sabe dónde aterrizará. Así se suele ocurrirle al poeta”.

  “Flaubert se consagró año tras año con fanatismo creciente a su cruzada contra la estupidez y la petulancia”.

  “Su vida entera estuvo presidida por el deseo de que no se la culpara de nada. Así, pues, no hizo nada y se la culpó por eso”.

  “García Lorca dijo que un español muerto está más muerto que ninguna otra persona. Y ello porque tiene más vida que perder”.

Por eso Lorca es el que más muerto está de todos los españoles muertos a través de los siglos.  

 

lunes, 12 de agosto de 2024

RAFAEL REIG. MANUAL DE LITERATURA PARA CANÍBALES.


 

  En aquella casa antigua de la que hablé no tenía mucho tiempo para elegir. Metía los libros según “oídas”, según autores queridos, según títulos escuchados hace años y que por lo que fuera nunca compré. Este es uno de ellos. Cuando salió allá por el año 2006, leí algunas reseñas, escuché algunas entrevistas del autor pero no me llegaba a convencer. Pues bien, mi corazonada estaba en lo cierto. El libro es una pamplinez.

  Dice la contraportada que se toma la Historia de la Literatura con ironía pero yo creo que se burla de ella. Qué tiene a favor, que para burlarse debe conocerla muy bien, y eso, todo hay que decirlo, también se nota.

  Muy extraño que un libro que habla de libros y de autores no me haya hecho hacer subrayados. Pero así es. El libro está “virgen”, quitando la dedicatoria que el autor le dedicó a su anterior dueño. “por los banquetes que nos vamos a dar juntos”. No sé yo de qué lo conocería pero, vamos, de mi experiencia solo puedo decir que me quedé con hambre.

  Algunas veces me daba la impresión que Reig intentaba un éxito como el de Jostein Gaarder, El Mundo de Sofía. Pero nada que ver. El noruego sí hace con su novela un verdadero recorrido la mar de entretenido por la filosofía. Aquí hay un poco de mala baba.

  Bueno sí, una línea subrayada: al final de cada capítulo Reig nos pone deberes a sus supuestos lectores. Qué más leer, qué no leer, etc. “Léase la obra de Juan Ramón Jiménez (evitando en todo caso el contacto con el infecto Platero y yo)”. Leído en la página 148. Aquí debería haber mandado el libro al cubo de la basura pero tenía curiosidad por ver cuántas más patadas estaba dispuesto a dar el autor a mis queridos libros. Sí, que es provocador, gamberro, pero hay cosas que ni en broma deben decirse.

  Reig, el Manual, para ti.

viernes, 9 de agosto de 2024

VICTOR JUAN. RAMÓN ACÍN.

 EN CUALQUIERA DE NOSOTROS UN PEDAZO TUYO.

     Las casualidades vienen a menudo cuando se tiene el vicio de la lectura. En este caso ha ocurrido. Hace poco leía la biografía, más bien autobiografía a cuatro manos que escribieron Luis Buñuel y su amigo y guionista de varias de sus películas Jean-Claude Carriére. Y me llamó poderosamente la atención una anécdota que desconocía y que en parte he contado en la anterior entrada: la figura de otro amigo, Ramón Acín, que a principios de los años treinta salen a cenar, Luis le cuenta, entre copas, el interés que tiene en hacer una película documental sobre las Hurdes, pero que no tiene dinero. Y Ramón le dice lo que se dice tantas veces entre amigos y copas, e incluso entre familiares: “Mira, si me toca la lotería cuenta con ese dinero”. A los dos meses, diciembre de 1932, le tocó la lotería. Y Ramón cumple su palabra: le da, le presta más bien, un tercio del premio: cincuenta mil pesetas, toda una fortuna de la época.

  En las Hurdes algunos pueblos desconocían lo que era el pan blando.

  Ramón era un anarquista que había tenido problemas con la justicia. La justicia de la dictadura de Primo de Rivera y luego en la República. Era maestro, dibujante, escultor, escritor y caricaturista.

  Acín quiso explotar la película para recuperar el dinero y exigía a Buñuel la proyección en los cines. Para eso pidieron ayuda a Marañón. Ahí viene otra casualidad pues acabo de leer la biografía de Marañón como se ve en unas pocas entradas atrás. A Marañón no le gustó porque consideraba que sacar lo peor, resaltar la miseria, no era lo más apropiado. Siguió prohibida pero la embajada de España en París le dio el dinero y así pudo devolver el préstamo a las hijas huérfanas de Ramón. Otra casualidad la que se explica en La Gallina Ciega. Todas las lecturas de los últimos meses me han llevado a Ramón Acín.

  Todas estas cosas se cuentan en el libro de Víctor Juan. ¿Cómo supe de él? Cuando acabamos la visita guiada de Huesca, la cual fue presentada por una joven deliciosa, suave, amable, culta, que sabía contar las anécdotas con gracia, fui al mostrador y pregunté si existía alguna biografía de Ramón. Le expliqué al encargado, un hombre de esos que ves que saben pero que deben aceptar un trabajo remunerado pero por debajo de su preparación, le expliqué que había sabido del personaje en la biografía de Buñuel y…, no me dejó acabar. Se puso a hablarme con pasión de Ramón Acín. Lo primero es que sin la contribución del dinero de la lotería la historia del cine español hubiera sido distinta. Sin las Hurdes no hubiera venido todo lo demás. Y me escribió sobre un plano los detalles de este libro y dónde comprarlo. Le di las gracias y salimos a buscarlo. Víctor juan era el que había montado la exposición sobre pedagogía y escuela en la misma oficina de turismo. Muy interesante. En la librería, grande pero no muy bien surtida, me indicaron que no lo tenían pero que había un ejemplar en la Anónima, a unos quinientos metros. Fuimos pero eran las cuatro y media de la tarde, con calor y después de comer magníficamente en una pulpería, y tuvimos que esperar casi una hora sentados en un banco. Luego hablando con la dependienta nos dijo que aquella lotería hizo ricos no sólo a Ramón sino a decenas de personas. Incluso nos dijo que los pisos de un barrio entero fueron comprados con el premio.

  Cuando fueron a buscarlo los de derechas en el 36 en Huesca escapó pero no soportó el que acosaran a su familia: su mujer y sus dos hijas pequeñas. Se entregó y fue fusilado el mismo día. Dos semanas más tarde fue fusilada su mujer porque no consintió que se lo llevaran sin más y quiso compartir su suerte. Las niñas fueron a vivir a Jaca con un tío suyo y hasta debieron de cambiar de nombre para que no las relacionaran con sus progenitores.

  Me he encontrado con Acín en todas partes. En la oficina de turismo de Huesca, en las instalaciones del Ayuntamiento, en museos, en el museo del dibujo de Julio Gavin del pequeño pueblo encantador llamado Larrés.

  El libro me ha costado dieciocho euros y está editado por el gobierno de Aragón. Inversión bien hecha. El autor demuestra enseguida la pasión que siente por la persona, por el artista, por el padre y el esposo de una mujer también extraordinaria, Conchita.

  Era un anarquista denunciador de injusticias que se creó enemigos en malos momentos de la historia: “colegios cortos de higiene y largo de letanías”.

  El libro está repleto de fotografías, de pinturas, dibujos, recortes de prensa, etc. Se lee en un rato con gran placer y provecho. Después de comprar el libro fuimos al parque y nos tomamos una limonada. Al regresar a por el coche vimos las dos pajaritas hechas en vida de Ramón y con la que han crecido ya varias generaciones de oscenses. La imagen que nos ha dejado Huesca, y Ramón Acín, nunca la olvidaremos.