martes, 25 de diciembre de 2018

EL IMPERIO ERES TÚ. JAVIER MORO.




 Este es uno de los libros que encontré el verano pasado en la basura. Estaban todos, unos cincuenta, metidos en bolsas de mercado. A algunos ni siquiera les habían quitado el celofán. Es una primera edición del premio Planeta del año 2011 de Círculo de Lectores. Desde que le dieron este mismo premio a Camilo José Cela, 1994, no he querido comprar más. Aquello fue la gota que colmó el vaso: conceder un premio por el nombre en la portada y no por la calidad del interior, que era nefasta. Y mira que ha tenido buenos libros ganadores: de los que más, El Jinete Polaco de Muñoz Molina en 1991.
Por esa y otras razones -no suelen gustarme las novelas históricas. Hay excepciones, claro, como Yo Claudio de mi querido Robert Graves, Mary Renault, y unos pocos etcéteras- tenía mis reservas a la hora de emprender su lectura. Y efectivamente en los primeros párrafos me decía: Puf, una historia de reyes de aquí y de allá, en Portugal y en Brasil. Pero párrafo a párrafo, página a página, me fue ganando. Fácil de leer, fácil de entender. Con personajes que pueden visualizarse con su personalidad, su aspecto físico, su continuidad en el tiempo, con sus precisiones históricas. En el cuadro de 1800 de Goya, donde sale la familia Real de Carlos IV, se puede ver, entre otro personaje y un pendón, a la futura reina de Portugal, Carlota Joaquina, la que fuera madre de Pedro I. Éste el verdadero protagonista del libro de Javier Moro.
Pedro I, a pesar de ser un Rey de su tiempo supo también cabalgar con las ideas revolucionarias que venían todavía impactando como ondas en el resto del mundo. Firmó una constitución con pocas variaciones de la de Cádiz. Hacia el final del libro se libra una batalla en Oporto contra su hermano Miguel. Aspirante al trono de Portugal y de ideas mucho más conservadoras; absolutistas.
  La novela tiene su punto exótico y divertido: Imaginar lo que debe ser tener veintitrés años, riqueza y ser el emperador de un país inabarcable y con derechos sobre esclavos, esposa y amantes.
  Muy divertida. Ha servido, además, para congraciarme con el premio Planeta. Por cierto, el de este año también tiene buena pinta: Yo, Julia, de Posteguillo.

jueves, 13 de diciembre de 2018

JUAN BONILLA. LA COMPAÑÍA DE LOS SOLITARIOS.



Hace una pila de años que yo leí la primera novela de Bonilla: Los Príncipes Nubios, aunque es del 2003, posterior a este libro de relatos, de 1999. El tema, de entrada, me interesaba. Hacía poco que había visto un reportaje de Leni Riefenstahl en el que se contaba que después de la caída del nazismo se fue a Sudán a realizar reportajes etnográficos en la que algunos ejemplares humanos se encuentran entre los más bellos del mundo. Es famosa la fotografía en la que una Leni se deja ayudar de la mano mientras baja una pendiente por un escultural hombre absolutamente desnudo y dotado. En la novela una organización se dedica a captar a los más aptos para educarlos y satisfacer sexualmente a los más ricos. Pero hay algo en Bonilla que no termina de convencerme. Tiene buenas ideas, tiene lo que se llama oficio pero su forma de afrontar sus escritos me deja casi indiferente. Pero este tiene algunos aciertos. El primero a destacar es que todos sus escritos tienen una justificación metaliteraria. Están hechos por un letraherido y están dirigidos a lectores impenitentes y entregados. Se ve que las voces narradoras tienen mucho que ver con el escritor que las describe.
  En la primer relato un millonario le ofrece una cifra astronómica por escribir una novela. Resulta que este millonario cree que sólo él puede imitar el estilo de cierto escritor chileno recientemente fallecido. Ná, ciencia ficción increíble. En las Cartas de Mónica se puede resumir como una cita a ciegas con una compañera de instituto a la que vuelve a contactar después de muchos años y se cartean. Luego, cuando deciden verse, la cosa no es como se esperaba. Normal. En La Edición definitiva el narrador decide ir a una especie de club de alcohólicos anónimos con la intención de recabar historias para una novela. En Paso de Cebra habla de una relación mala con su padre. En una Historia borrada, intenta conseguir un trabajo que ofrece un viejo. Pero éste no dice de qué va y le van dando largas hasta el final. Buscaba a un hijo perdido. En el Mejor escritor de su generación el narrador entra en el mercado de la edición plagiando una novela que dejó su padre antes de morir. Pero, después del éxito debe ponerse a hacer otra. Cosa nada fácil. Pero reflexiona: “En todas las piedras hay un David dormido que está esperando que Miguel Ángel acuda a despertarlo”. Luego, como se ve impotente plagia a un tal escritor llamado Juan Bonilla. Retruécano.  La cosa acaba mal. Una escena homosexual a la que no le veo mucho sentido.
  Por supuesto cada párrafo contiene alguna referencia literaria, una cita, una semblanza biográfica… pero sin mucho fundamento.
  Habrá que esperar a su próximo libro que leeré no tardando mucho: La novela del buscador de libros. Para los enfermos como él. Para los enfermos como yo.
  “Envejecer consiste en dejar de fantasear con el futuro para empezar a fantasear con el pasado”.

martes, 11 de diciembre de 2018

TRUMAN CAPOTE. Los perros ladran.



  Uno de los libros que más he disfrutado en la vida lo escribió este gigante de las letras, aunque pequeño de estatura y de voz aflautada, A sangre fría. Llevó el reportaje periodístico a las alturas del arte. El decapar un hecho delictivo de una manera magistral.
  Este libro está compuesto de una amalgama de relatos recogidos de aquí y de allá, impulsada, su edición, seguramente para estrujar el tirón de su apellido. Dice la contraportada que es lo más parecido a lo que se podría llamar una autobiografía. No sé. Yo diría que es una mezcla de literatura de viajes y relatos más o menos logrados.
  El escritor viajó y se instaló un tiempo en Tánger. Esa es la zona del mundo, la cultura árabe, donde más me gusta ver a los intelectuales europeos o americanos. Bowles, Goytisolo, Capote, Caneti, etc.
  El relato que más me ha gustado ha sido el de Lola, la historia de una amistad, de un amor podríamos decir, entre un cuervo, regalo de una campesina italiana y el narrador. Es divertido, cómico, efectista. Y también “Una historia terrible”, perteneciente a Párrafos griegos, donde se cuenta, efectivamente una historia horrible: la muerte de un joven comido por las ratas en la playa de una isla desierta bajo los ojos despavoridos de su madre.
  Este libro, de Anagrama, lo compré en el Rastro, en una mesa repleta de libros. Buen estado a dos euros. Se está convirtiendo en una necesidad ir a este lugar, la Plaza del Campillo del Nuevo Mundo, donde se pueden encontrar libros viejos a precio de gangas, pero también nuevos más baratos que en las tiendas. No sé cómo lo hacen.

miércoles, 5 de diciembre de 2018

FUEGO Y CENIZAS. ÉXITO Y FRACASO EN POLÍTICA. MICHAEL IGNATIEFF.



  Hace unos años leí un artículo en el que Mario Vargas Llosa elogiaba este libro del ensayista, intelectual, político y profesor canadiense. Tanto lo ensalzó que se me quedó en el recuerdo. Vargas Llosa, otro aspirante a presidir su país, podría ser el antecedente de éste.
  A Michael Ignatieff le tentaron unos “hombres de negro” de su partido para liderar su partido ante el bajón de las encuestas. Se lo pensó pero, ya se sabe, la seducción del poder. Entrar en campaña electoral es una de las actividades más agotadoras a las que se puede enfrentar un ser humano y Michael lo hizo muy bien. Incluso aceptando los zarpazos justos o injustos de tus adversarios.
  Los políticos son seres que están programados para callar verdades y soltar mentiras como si fueran ideas sinceras. Porque “nada te va a causar más problemas en la política que decir la verdad”.
  Por no cumplir esta frase a rajatabla tuvo muchos problemas. En plena campaña electoral dijo algo de la guerra del golfo y sus oponentes le acusaron de defender a Sadam Husein. “Más de una vez, por ejemplo, cuando le planteamos preguntas acerca del modo en que las fuerzas canadienses estaban manejando el traslado de detenidos afganos a los centros de detención en Afganistán, el primer ministro o sus ministros se pusieron de pie y nos acusaron de simpatizar con los talibanes”. “En realidad aún no había comprendido que, en política, las explicaciones siempre llegan demasiado tarde. Nunca debes dar explicaciones ni quejarte. Como mucho, si eres afortunado, lograrás vengarte”.
  En un momento dado hace un repaso por todos aquellos intelectuales que alguna vez dieron el paso hacia la política y la verdad es que el balance no es muy halagüeño. James Madison; a Alexis de Tocqueville tampoco le fue mejor porque después de algunos años se aburrió y se marchó; era mucho más divertido lo que hizo en su juventud: recorrer los Estados Unidos y escribir La democracia en América. John Stuart Mill, Max Weber, el mismo Vargas Llosa, etc.
  En alguna página salió el apellido Trudeau. Me acordé que ese es un apellido que sale a menudo en la prensa cuando se habla de Canadá. Exactamente. Era el padre del actual primer ministro. Y como una cosa lleva a la otra tengo que decir que buscando cosas de éste, he visto que ha escrito una especie de autobiografía que me parece la mar de interesante: Todo aquello que nos une. Qué envidia dan a veces esas loterías genéticas: hijo de un primer ministro. Ser guapo y medir uno ochenta y ocho, tener una capacidad verbal increíble, además de inteligencia. Se hizo famoso, siendo “solo” un profesor de literatura, debido al discurso que dio en el funeral de su padre y al que asistieron los más grandes mandamases del mundo. A la reina de Inglaterra le encantó departir con él una recepción y ya sabemos lo arisca y distante que puede ser Isabel.
  En fin, un ensayo fácil de leer y donde podemos descubrir los entresijos de la política que, por lo que se ve, funciona igual en todas partes: llevar un cuchillo escondido mientras mostramos la mejor de las sonrisas.