Gran lectura de La Campaña de Rusia. Siempre que visito las ferias de Recoletos o la del mismo Retiro me paso, sí o sí, por la editorial Renacimiento, de Sevilla. Y siempre encuentro algo curioso. Tiene lo que para mí es una gran virtud: fondo de libros curiosos. Biografías olvidadas, hechos de guerra, libros desconocidos de autores consagrados, de viajes, etc. Cuando vi este, y con el magnífico cuadro en la portada, el paso a caballo de Napoleón, no lo dudé.
El Conde de Ségur acompañó a Napoleón en sus guerras y lo cuenta de primera mano. Lo disfrutó y lo sufrió. ¿Por qué se considera a Napoleón un héroe y no un dictador causante de millones de muertos tipo Hitler o Stalin? Gran misterio.
“Francia se había enajenado la simpatía de los pueblos a causa de sus conquistas y la de los reyes a causa de la revolución y de su nueva dinastía. Ya no podía tener ni amigos ni rivales, pues los primeros habrían sido falsos y los segundos implacables. No podía tener más que súbditos, por lo que sólo le quedaba una alternativa: someter a todo el mundo, o quedar sometida”.
Acabo de ver un reportaje en el frente de Ucrania. Los muertos siempre tienen el mismo aspecto. Helados, descompuestos, húmedos si han estado largo tiempo sumergidos, piel de sapo, desmembrados… Hay un equipo numeroso haciendo labores de ADN para poder llevarles a las familias algo que enterrar. Hay que imaginar la vuelta de miles de soldados europeos (había de distintos países) mientras se quedaban en las cunetas miles de ellos para siempre.
“Muchos aseguran que uno de aquellos desgraciados vivió durante varios días en el cadáver de un caballo abierto por un obús y cuyo interior roía”. En el documental un herido con metralla decía haber estado así durante cuatro días. Qué descenso a los infiernos. También se ha visto el paisaje desolado, frío, como en blanco y negro. Desesperanza. A un hombre lo arrancaron de su casa y en pocas semanas desapareció sin dejar rastro. Es la patria. Pero ¿a qué fue Napoleón?
Decía el emperador: “En política no hay que retroceder jamás, no se debe volver jamás sobre sus pasos, hay que abstenerse de reconocer un error; pues esto quita prestigio cuando uno se equivoca hay que perseverar, pues así uno tiene siempre razón”. Si lo leyera alguien del gobierno se sentiría aludido.
En alguna página he descubierto varias erratas juntas. Es como un pellizco que duele. Como si se les hubieran caído las comas sin ton ni son.
Qué desastre la guerra. Hacia el final una reflexión donde ya el dolor es algo que ha pasado. “La mayor parte caína sin quejarse, fuera por debilidad o por resignación, fuera porque los hombres no se quejan más que cuando esperan conmover a los demás, y creen que estos pueden apiadarse de ellos”.

No hay comentarios:
Publicar un comentario