domingo, 31 de mayo de 2026

MARCOS ORDOÑEZ. ALFREDO EL GRANDE.


   Terminado el último Diario de Trapiello comienzo Alfredo el Grande, la biografía de Alfredo Landa escrita magistralmente por Marcos Ordoñez. Todo el libro es la trasposición de una larga charla, grabada, a la forma de una declaración en primera persona. Eso lo hace muy creíble y cercano. Me parece estar viéndolo en Los Santos inocentes relatando cosas de manera natural y llenas de sentido común. A las pocas páginas ya he soltado alguna carcajada.

 

  Nada más terminar de leer este libro he visto el documental en Movistar. Ciertamente utiliza mucho de lo que aquí se cuenta. Y el libro, como el documental, tiene el morbo del que dice las cosas sin filtro. Del que está ya la vuelta de todos los caminos.

 

  A mí no me gustaba precisamente el Landa cómico y sí el dramático. En Los Santos inocentes, o en El último Beso. Incluso en las del Crack.

  Nada más a empezar, en las primeras páginas, la denuncia hacia la industria del cine en España. “El beneficio industrial para el productor de una película es de un 15% declarado, con independencia de que llegue o no llegue a estrenarse en salas comerciales o de lo que recaude de ellas”.

  “¿cómo llegas a recaudar en dos semanas esos trescientos mil euros de taquilla para recuperar el 33 % del presupuesto? Pues muy fácil, aunque haya gente que no se lo crea: comprando las entradas”. No me extraña que se convirtiera en un actor fuera del mercado progresista.

 

  La existencia de este libro me llegó gracias a las tertulias de La Cultureta. No siempre han coincidido con mis gustos pero otras veces sí, como ahora.

 

  “pero Juanjo Alonso todavía recuerda aquellas albóndigas finisemanales que estaban, decía, entre el barro y el asteroide”.

 

  El fabuloso encuentro con Miguel Delibes. Ya se había estrenado Los Santos inocentes. “Sí señor. Usted es Paco el bajo. Siéntese, hágame el favor”. “Mire, yo a Zacarías le conocí, porque vivía en tal pueblo y yo lo copié, y también conocí a la Régula, pero Paco el Bajo no tenía para mí ninguna figura física, y ahora sí. Es usted”.

 Las dificultades entonces de los rodajes. Uno de los directores más maniáticos, Berlanga.  “Entre lo de la Vaquilla y lo de Bandera negra bien puedo decir que me considero veterano de guerra”.

 

   En fin, una lectura muy placentera. Una de las frases que utilicé de este libro en la respuesta de un Twit decía: “No tenía que ir pregonando nada. El teatro en el teatro”. No le gustó a una twitera y calificó a Landa como franquista. Le dije que quizá su padre también lo fuera siendo cada hombre producto de su tiempo. En todo caso pocas veces se puede juzgar un tiempo pasado desde nuestra perspectiva. Y en todo caso, definitivamente cada uno cuenta su historia como bien lo ve.

 

“¿Que esto es subjetivo? Por supuesto que lo es. Cada uno cuenta su verdad tal como la siente. Pero poco a poco los hechos fueron dándome la razón”.


 

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