sábado, 7 de junio de 2025

MARIO VARGAS LLOSA. LA MIRADA QUIETA (De Pérez Galdós)


  

 


 

 

 

 

  Este libro lo vi en la última feria del libro antiguo y de ocasión en Recoletos. Nuevo, diez euros. Asistí en su día a la presentación en el Ateneo. Le acompañaba al autor mi querido Trapiello y la señora Presley que llegó más tarde pasando a mi lado y sentándose tres filas delante.

  Hablaron de toda la obra de Galdós y se me quedó la fiesta que ambos le hicieron a Torquemada en la Hoguera, “una obra maestra descomunal”. Hace unos días me compré la edición completa en Cátedra. “En febrero de 1889, Benito Pérez Galdós escribió una pequeña obra maestra: Torquemada en la hoguera. Digo pequeña porque se trata de un relato breve, de apenas nueve capítulos, un texto que es sólo un cuento largo o lo que los franceses llaman una nouvelle”. “Si no hubiera escrito Fortunata y Jacinta, yo no vacilaría un segundo en decir qie el mayor triunfo de don Benito Pérez Galdós como escritor fue concebir esta joya literaria que es Torquemada en la hoguera”.

  En este ensayo del recién desaparecido autor se hace un repaso, quizá demasiado prolijo de todas sus novelas, teatro y en menos sentido sus ensayos y artículos periodísticos. En algunos capítulos a uno le da por pensar: ¡pero cómo cuentas todo esto! como si le diera por hacer spolier.

  Acabo de terminar de leer el ensayo que escribió Vargas Llosa en torno a la figura de Galdós. Hacia el final del libro se habla de la relación entre éste y Pereda, que por lo visto era bastante tradicional y católico, al contrario del canario. “Algunos creen - dice Galdós- que Pereda y yo vivíamos en continua rivalidad en cuestiones religiosas y políticas. Esto no es cierto. Pereda tenía sus ideas y yo las mías; en ocasiones nos enredábamos en donosas disputas sin llegar al altercado displicente. En verdad, ni don José María de Pereda era tan clerical como alguien cree, ni yo tan furibundo librepensador como suponen otros”. “Ponía la amistad y el afecto por encima de las disensiones políticas”.

  He leído a lo largo de mi vida gran cantidad de la obra del maestro canario pero, claro, me faltan infinidad de ellas: Ganas de leer las siguientes novelas: Aita Tettauen, sobre la guerra de España con Marruecos y su continuación, Carlos VI en la Rápita.

  Los capítulos dedicados al teatro me los he saltado directamente por no considerarlos de mi interés.

MANUEL MARCHENA. LA JUSTICIA AMENAZADA.

 

  Una de las razones por las que he comprado y leído este libro es porque soy un fiel y rendido admirador de este juez cuyas sesiones del juicio del Procés vi íntegramente.

   Vi todas y cada una de las sesiones del macro juicio, unas veces, cuando podía, en directo; otras, en video cuando llegaba a casa. Le he admirado hasta la extenuación. Su saber estar, su competencia, su sabiduría del tema que se traía entre manos, cómo se sacudía de las presiones que le intentaban poner los cómicos del mundo indepe.

    Una curiosidad es que defiende que el Fiscal General del Estado sea elegido por el gobierno, pero debe este tener una “inderogable aspiración de objetividad e imparcialidad”. Enseguida me he acordado del infecto García Ortiz, el imparcial.

  Y debo decir que independientemente de lo didáctico y ameno que es tiene un estilo a lo Stendhal, del que se decía que para inspirarse en el estilo leía cada día unas páginas del Código Civil.

  Una cosa me ha quedado clara de la política en todos estos años desde la Transición hasta ahora: tiene que correr el aire. La permanencia de un gobierno en el tiempo es peor cuanto más larga sea. Desempolvar, limpiar, sustituir, recomponer, siempre será sano. Lo demás es criar moho y mala sangre.

    También me ha dado alegría cuando entre sus páginas descubre uno gustos comunes como cuando habla de la Historia de un Empapelamiento, el libro magnífico de Carmen Marín Gaite sobre la caída en desgracia de quien fue el primer Fiscal General.

  “Delitos como la prevaricación, malversación de caudales públicos, delitos contra la ordenación del territorio y terrorismo, por ejemplo, representan una ofensa a bienes jurídicos colectivos cuya integridad no debería quedar exhaustivamente en manos de un fiscal general del Estado bajo la permanente sospecha de parcialidad”. “…la historia del Ministerio Fiscal es la historia de un órgano integrado por profesionales con una inderogable aspiración de objetividad e imparcialidad”. Palo a García Ortiz, el filtrador.

  “El escalonamiento, con carácter general, se estructura a través de órganos colegiados –tres o más magistrados- que revisan las decisiones de los órganos inferiores, y culmina en el Tribunal Supremo, que constitucionalmente ocupa la cúspide jerárquica de la administración de justicia”. Palo a Sánchez por el tema de los Eres, despachados en el Constitucional de manera infantil.

  “Expresar el desacuerdo con una decisión judicial es un ejercicio de salud democrática. Sin embargo, lo que no parece correcto es que los poderes públicos y los responsables políticos, con el fin de demostrar su sensibilidad a esas críticas ciudadanas, promuevan una catarata de reformas legislativas encaminadas al imposible objetivo de identificar las soluciones técnicas con las soluciones ciudadanas. Y cuando esto se intenta, el resultado pasa factura”. Palo a Sánchez para sus modificaciones para contentar a sus socios, suyos abogados contribuyeron a redactar la ley de amnistía.  

  Hay un capítulo con el que no estoy de acuerdo, al menos en parte. Se trata sobre la “duración de las penas”. Dice y afirma que la máxima dureza no ha resuelto el problema de la delincuencia en diversos países latinoamericanos. El Salvador le deja en evidencia.

  Toda una lección de educación democrática y judicial es lo que ofrece este libro. “En efecto, el CGPJ no dicta sentencias, no administra justicia. Se ocupa tan solo –y no es poco- de garantizar las condiciones que deberían asegurar un ejercicio verdaderamente independiente de la potestad jurisdiccional”.

  Las luchas políticas por hacerse con el control del poder judicial, cada vez con menos disimulo: La decisión de privar al CGPJ de su capacidad para hacer nombramientos pendientes, hasta tanto el acuerdo de renovación se alcance, supone herir de muerte al órgano de gobierno del poder judicial”. En ello están. Y propone una idea, que apoyo al cien por cien: un capítulo redactado como sigue: “expirado el término de su mandato, cesarán en el ejercicio de sus cargos”. “A partir de ese momento, el interventor del Estado que validara la orden de pago de la nómina podría estar sujeto a una responsabilidad de alcance penal”.

  Cuántas veces he imaginado un careo entre Marchena y Sánchez. Pero claro, es verdad que no se puede consentir una pelea entre diferentes pesos.



 

jueves, 29 de mayo de 2025

EL ARPA DE HIERBA. TRUMAN CAPOTE.

  Desde que leí A sangre fría siempre he esperado con el mismo entusiasmo algún libro de Capote que me brindara esa emoción. Pero rara vez lo he conseguido. El Arpa de Hierba es para mí una novelita menor del sureño aunque diga lo contrario la contraportada. La repentina muerte de sus padres hace que el joven Colli, alter ego de Capote, tenga que ir a vivir con sus tías solteronas. “convierte en situación privilegiada para rastrear las pulsiones secretas y el andamiaje espiritual que rigen los destinos individuales de una pequeña comunidad, al tiempo que describe con notable agudeza la iniciación a la vida de su joven narrador”. Grandilocuencia.

  No me ha gustado. Me despido atentamente de Capote. Creo que lo he leído todo de él y no podía haberme despedido con peores resultados.


 

lunes, 26 de mayo de 2025

PAUL AUSTER. EL LIBRO DE LAS ILUSIONES.

   Hacía muchos años que no leía nada de Auster a pesar de que hubo una época en la que lo leía mucho. ¿Y cómo me decidí a leer éste? Pues una mañana fuimos al centro de Madrid y mientras ella compraba ropa en un gran centro comercial de la Gran Vía yo entré en La casa del Libro. No pensaba comprar nada pero al final me decidí por el de Olga Tokarczuk, Los Errantes. Poco a poco de esa mujer premio Nobel hay que leerlo todo. El caso es que al lado de mí oí que una mujer le pedía una novela de Auster, no recuerdo cuál. Pero el vendedor, mediana edad, pasadito de peso, calvo, como un cocinero veterano de cocina francesa, le preguntó si había leído éste, El libro de las ilusiones. Ella respondió negativamente y me quedé con la copla: “es la mejor novela del americano”, enfatizó muy convencido. Así que nada más llegar a casa lo busqué en wallapop y lo encontré en una vendedora cerca de casa y de propina le compré otros cuatro, a cinco euros de media.

  No me ha gustado mucho, pero no por la novela si no por mí. Igual que ya he abandonado la posibilidad de leer poesía así estoy abandonando la idea de leer novela. Al comenzar me parece estar asistiendo a la enésima serie de cualquiera de las plataformas existentes. Sencillamente me cuesta mucho creerme lo que leo.

  Hay una escena del protagonista con una pistola y la chica que cae rendidamente enamorada. Creo que hasta al autor le da perece en narrar otra vez una escena de sexo, otra enredadera argumental. David Zimmer es un escritor y profesor de literatura. Yuna vez escuché en televisión o en la radio o tal vez lo leí por ahí que la profesión más alejada de la literatura es ser profesor de literatura. Pues bien, éste emprende un estudio sobre un antiguo director de cine seguramente escapado de la Europa en guerra.

  Dice la contraportada (qué exageradas eran antes las reseñas profesionales) “Hector Mann es una auténtica proeza de astucia literaria e inteligencia… Hector Mann es una creación realmente inspirada, más verosímil que muchos actores de carne y hueso”. Pues sí, que se lo pregunten a Cervantes de quien muchos japoneses vienen de visita a España buscando la tumba de Don Quijote.

  “¿Ha intentado suicidarse alguna vez, señor Zimmer? No ¿Lo ha pensado alguna vez? Claro que lo he pensado. Si no, no sería humano”.

  “La cuna tiene algo de tumba; la tumba algo de la cuna”. Traducción del texto que el personaje traduce del libro de Chateaubriand, Memorias de Ultratumba. Para mí de lo más acertado de la novela. También sale el libro de memorias de Buñuel El último suspiro.

  Un párrafo de actualidad: 

  “Siempre hay algún fanático por ahí suelto con suficiente odio en el pecho para matar judíos, desde luego, pero quien hace eso quiere que su crimen se conozca, desde utilizarlo como ejemplo para asustar a otros, y cualquiera que pudiese haber sido el destino de Hector, una cosa era cierta, y es que nunca se había hallado su cadáver”.

  Creo que como de Amis, de Roth, de tantos desaparecidos estos últimos años, me despido para siempre de mi queridísimo Auster para siempre. Descanse en paz y que las próximas generaciones se acerquen a él.   

jueves, 22 de mayo de 2025

M. EL HIJO DEL SIGLO. ANTONIO SCURATI.

 

  La otra noche, en una cena con amigos, se me calentó la boca de más. Es cierto que parte de la culpa la tuvo un vinillo más que aceptable de Madrid y la postura recalcitrante de un contertulio querido que defendía que el gobierno ¡no pudo hacer nada para detener a Puigdemont! en su visita programada a Barcelona, hace unos meses. “Si lo sabía yo, el último de los mindundis de este país, ¿no lo va a saber el CNI, la Guardia Civil, etc?”. El caso es que me descontrolé un poco y llamé abiertamente fascista a este gobierno destructor de instituciones, poderes y Estado en general. “¡Sí, es un gobierno fascista!”. A partir de ahí se hizo un incómodo silencio, yo me arrepentí, pedí perdón por la intensidad, cambié de tema y seguimos con nuestras propias tonterías. No hay nada como sacar tema “culo, caca, pis” para rebajar tensiones y producir risas tontas.

  El caso es que al día siguiente proseguí con mi lectura de M. el hijo del siglo, y me encontré algunos párrafos:

 “Los socialistas han llegado incluso a expulsar del partido a ese Benito Mussolini que antes de la guerra era su estrella en ascenso”.

“El programa de los Fascios de Combate…, salvo por la revolución, es un programa casi idéntico al de los socialistas revolucionarios, más a la izquierda de los reformistas. Un programa concebido por los expulsados del socialismo para atraer a sus antiguos camaradas”.

  Programa de los Fascios:

 “jornada laboral de 8 horas, salarios mínimos, representantes sindicales en los consejos de administración, gestión obrera de las industrias, distribución de tierras no cultivadas entre los campesinos, escuela laica financiada por el estado. Impuestos extraordinarios, expropiación parcial de todas las riquezas, incautación de todos los bienes de la iglesia”.

Estas soflamas podrían suscribirlas hoy mismo este gobierno, sobre todo con sus socios comunistas de Podemos y Sumar. Y, aclaro de nuevo, es un programa fascista.

 

  Este libro lo compré por wallapop a menos de la mitad de su precio, completamente nuevo sin estrenar. Era una chica joven la cual me confesó que lo abandonó a las pocas páginas por ser un tema, dijo, que no le interesaba nada. Lo del peligro de repetir la historia (trágica) si no se conoce bien el pasado.

Tanto me ha interesado, tanto he disfrutado de su forma de contar las cosas que doy por seguro que en la feria del Retiro de este verano me haré con los siguientes dos tomos.

  “La plaga asiática está a las puertas”. Winston Churchill.

  “La política de masas resulta del todo ajena a los intereses de los hombres de poder tradicionales. Para ellos hay que mantener al pueblo a distancia, a raya, acuclillado, en un estado de permanente minoría de edad”. Nitti, liberal demócrata.

 

  “León Trotski que antes de la revolución era un hombre de letras apodado el Plumilla, se levantó de su escritorio y organizó en pocos meses el Ejército Rojo, el mayor ejército popular de la historia, millones de trabajadores y campesinos alzados en armas, un nuevo concepto de la guerra de movimiento a escala planetaria”.

“-Sabéis tan bien como yo hasta quú punto la política es teatro. Todos son comediantes. Ese Mussolini es un buen histrión”. No son pocas las veces que he dicho que Sánchez es el mejor y más competente de los actores del hemiciclo.

  “Mossolini sabe, como pocos, que la realidad estriba únicamente en el poder del hombre para construirla, y que solo se crea con la actividad del espíritu”.

  “El pueblo, por sí mismo, no está en condiciones de ejercer directamente la soberanía, solo puede limitarse a delegarla”. El Duce.

  En fin, estupendo libro que fue motivo de toda una tertulia en La Cultureta y que tantas veces (no todas) aciertan con mis gustos. Ya en el punto de mira su El hombre de la providencia.