viernes, 27 de marzo de 2026

1923. ROBERTO VILLA.

  1923, El golpe de estado que cambió la historia de España. El libro del joven historiador Roberto Villa sobre el golpe de estado que dio el general Miguel Primo de Rivera con la aquiescencia del rey Alfonso XIII (tampoco tenía más opciones) y de gran parte de la oficialidad y la sociedad civil catalana, especialmente la empresarial.

  Llevaba tiempo detrás de este libro porque era un historiador joven que se lo ha currado. Se sumerge en mucha documentación y quería saber si también era capaz de narrar bien. Como digo tantas veces, las formas lo son (casi) todo. También me gustaba el periodo histórico, el año 1923, el del golpe de estado. Se habla infinidad de la dictadura de Franco pero apenas nada de ésta. Y acabó sólo siete años antes del comienzo de la Guerra Civil por excelencia.

  Todo viene por el hundimiento de la Comandancia Militar de Melilla solo tres años antes. Eso había producido tensiones interminables entre los políticos por un lado y los militares por otro y, en medio, la sociedad civil, hartos de los unos y de los otros. La primera parte del libro toca incluso años anteriores, tan importantes como el año 1917. Hay movimientos de izquierdas, anarquistas, comunistas, bolcheviques. “Las juntas de las restantes armas y cuerpos imitaron esta organización que diversos observadores dentro y fuera de la milicia compararon, en el convulso año 1917, con los soviets de soldados que protagonizaron la revolución rusa y que se hicieron también presentes en las réplicas que sacudieron entonces a todo el continente europeo”.

  Hay un hecho muy novelero en todo esto. Ya se ha producido, dos años atrás del verano del 23, el Desastre de Annual, donde en pocos días se producen más de diez mil bajas de soldados entre muertos, heridos, secuestrados y desaparecidos, incluido el general Silvestre, jefe del cotarro en tierras levantiscas africanas. Este episodio trae tensiones grandes y enfrentadas entre los “responsabilistas”, es decir, los que son partidarios de enjuiciar a militares y políticos “responsables” del desastre y los “inmunistas”, los partidarios de abandonar el protectorado y en dejar el tema de las culpas para más adelante. Para ello unos y otros se valían del informe Picasso, la detallada narración oficial realizada por el general Picasso para esclarecer las circunstancias del hundimiento de la Comandancia de Melilla en Abarrán, Monte Arruit y sobre todo en Annual.

  Todas las naciones habían tenido desastres pero a nosotros parece gustarnos recrearnos en ellas.

  “El desastre de Annual no distaba de los trágicos reveses que todas las potencias habían sufrido en su acción colonial: los británicos en Afganistán, Egipto, Sudán y Sudáfrica; los franceses en Argelia, o los italianos en Abisinia. En el caso español, el comandante de Melilla, Silvestre, había pagado las consecuencias con su propia vida”.

  Desde San Sebastián parte en agosto del 23, una unidad, el Garellano, con destino Málaga para embarcar hacia Melilla donde se van a comenzar acciones de represalia y reconquista hacia las cabilas reveldes. En el muelle de Málaga se suceden escenas de insumisión protagonizadas por el cabo Sánchez Barroso, coruñés, con bigotes, y mucha determinación. En las revueltas participan compañeros a favor y, lógicamente, en contra para asegurar la disciplina. En estas hay un muerto y varios heridos graves: el sargento Orgaz muere cuando va a detenerlo. Los revoltosos son detenidos y el cabo sentenciado a muerte. Se producen muchas llamadas de clemencia. La prensa arde a favor o en contra, como todo lo que ocurre en los asuntos humanos. La madre y los hermanos del cabo no quieren que se fusile al asesino de su hijo. El rey accede a firmar el perdón y el cabo se salva. Hay una foto sin embargo, demoledora, que lo precipita todo: en el ABC sale una fotografía del cabo abrazado a su capitán defensor y al coronel juez togado militar. Entre las filas del ejército sale a relucir el profundo malestar. Un par de semanas después el parlamentarismo salta hecho añicos como tantas veces ha sucedido en España y comienza el periodo 1923-1929 de una dictadura militar de la que poco se dice: quizá porque estaba en consonancia con gran parte de los deseos de las fuerzas vivas de las regiones más potentes. Y viendo la foto se me ha ocurrido que estos hechos bien podrían tener una película o una serie. Y observando el careto del susodicho cabo ya sé qué actor sería el más idóneo para hacer de él: Luis Zahera, por gallego y porque se da un cierto parecido.

 

Casi toda la acción comienza en Barcelona. “En 1929, en su ensayo sobre las dictaduras, Cambó escribió que la española había nacido en Barcelona y la creó el ambiente de Barcelona, donde la demagogia sindicalista tenía una intensidad y una cronicidad intolerables”.

  “Los anarquistas estaban convencidos de que un Gobierno constitucional no podría soportar dosis indefinidas de acción directa, ilegal y violenta, que harían disminuir la confianza de la opinión pública en el imperio de la ley”.

  En fin, he subrayado muchos párrafos pero haría de esta reseña algo interminable. El segundo párrafo de la portada podría servir como un buen resumen y epílogo. “Este libro aborda los convulsos meses finales de la monarquía parlamentaria, reconstruye minuciosamente las claves del golpe de 1923 y aclara una de las cuestiones más controvertidas de nuestra Historia reciente: cómo fue posible que un golpe tan rápido, incruento y sorprendentemente popular destruyera el régimen constitucional más longevo de España hasta la fecha”.

  Seguiré mirando libros de este historiador español.


 

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