domingo, 22 de febrero de 2026

JOB. JOSEPH ROTH.

   Job, Historia de un hombre sencillo, una de las mejores novelas que he leído de él. Siempre, tarde o temprano vuelvo a Roth. Una familia judía y pobre que emigra a Nueva York, padre, madre y dos hijos,  dejando con una familia rusa al pequeño, un pobre lisiado físico y mental. En Nueva York intentan adaptarse, unos mejor que otros:

 “Había allí más judíos que en Kluczýsk”, “Las ventanas daban a un sombrío patio interior, en el que gatos, ratas y niños se peleaban”. Incrustada en la conciencia, en la mala conciencia, el abandono del niño.

  Una de las claves es la frase que sigue: “-El dolor le hará sabio. La deformidad, bondadoso. La amargura, tierno. Y la enfermedad, fuerte”.

  Como en el secreto de la cueva de Lanzarote, que nos pidieron no revelar para que futuros visitantes pudieran asombrarse, así tampoco quiero desvelar el tremendo acto de sorpresa que contiene el final.

  El libro cuenta la historia de Mendel Singer y sus infortunios. Una puesta al día de la historia contada en la Biblia. Publicada en 1930 fue la primera novela que tuvo éxito.

  Tiene una capacidad grande para evocar una propia experiencia: “Todos fumaban tabaco negro, en cuyo humo se mezclaba un vago recuerdo a sudor”. Oh! Mi primer viaje en un tren militar y ese mismo olor.

  “Se le ocurrió pensar que ya hacía años que estaba solo. Estaba solo desde el instante en que entre su mujer y él cesó el deseo”.

 

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