El deseo, el objetivo, la función de este libro es desmontar esos agravios que de manera recurrente, durante siglos, ha venido manteniendo el nacionalismo vasco y catalán contra ese ente endemoniado llamado España. Y pone ejemplos y datos para demostrarlo. Y algo impagable: lo hace con retranca y con humor. Sé que estas cosas no son leídas por los protagonistas porque no les gusta mirarse en el espejo cuando se ve reflejada su fea realidad.
He subrayado mucho. En realidad hubiera querido subrayarlo todo pero luego hubiera tenido que re subrayar en rojo lo más destacado y hubiera sido todo un garabato ilegible.
Para empezar me rescata en una reciente discusión con amigos en el que uno de ellos me decía de manera recurrente que el tema catalán, “a la vista está”, está apaciguado. Claro, mientras van cumpliendo sus objetivos la calma está asegurada. “En los pueblos donde reina la mafia hay paz”. Otra cosa será cuando llegue otro gobierno (u otra realidad política y económica) y ponga sentido común (e igualdad entre territorios) comenzando de nuevo en a montar el gran pollo. Y lo dicen “sobre todo quienes no viven en las comunidades históricas”, como si las demás no tuvieran historia.
“Estamos instalados en un delirante guion según el cual las leyes se redactan de acuerdo con los delincuentes y debemos aplaudir su ocasional cumplimiento. Algo muy serio: cuando hacer lo debido y obligado se entiende como un gesto de generosidad, estamos otorgando licencias para el delito. Solo se agradece lo que es potestativa”.
“fabricado el relato por los nacionalistas, la izquierda se ha encargado de otorgarle sello de calidad progresista y, finalmente, sin la menor objeción, la derecha con responsabilidades políticas lo ha adquirido y distribuido”.
Hace un repaso por los momentos de cagadas contemporáneas catalanas:
1.- “el 14 de abril de 1931, unilateralmente y sin otra representación que la que se otorgaba él mismo, Francesç Maciá proclamó la República catalana integrado en la Federación Ibérica”. Luego esos mismos nacionalistas -y burgueses- buscaron acuerdos con Franco sin importarles gran cosa la suerte de la República, no vaya a ser que la CNT y las huelgas salvajes echaran a perder sus negosis.
2.- “Lluis Companys proclamó desde el balcón de la Generalitat el Estado catalán dentro de la República Federal española”. Traicionando así a la República y a gran parte de los ciudadanos de Cataluña, por lo que las autoridades de la República hubieron de enviar soldados y cañones a Barcelona.
3.- La 3 es demasiado reciente como para que la hayamos olvidado. Puigdemont vuelve a declarar la independencia en 2017 y dura ocho segundos huyendo de España hasta la fecha. Todas las instituciones han sido estrujadas para obligar al conjunto de la sociedad española a implantar una píldora en forma de amnesia. Señores, aquí no ha pasado nada y, a lo más, les pedimos humildemente perdón.
Cómo sería la cosa que el socialista Juan Negrín, presidente del gobierno entonces, dijo: “Yo no he sido nunca lo que llaman españolista ni patriotero, Pero ante estas cosas, me indigno. Si esas gentes van a descuartizar España, prefiero a Franco. Con Franco ya nos entenderíamos nosotros, o nuestros hijos, o quien fuere, pero estos hombres (aún no había nacido el lenguaje inclusivo) son inaguantables. Acabarán por dar la razón a Franco”.
Cambó financió a Franco “en lucha contra la barbarie anarquista y comunista”. Apellidos catalanes a favor de Franco: d´Ors, Pla, Dalí, Pere Pruna, Mompou, Ferran Valls i Taberner, Trías de Bes, Pere Rahola, Puig i Cadafalch… como se ve, pocos Pérez o Martínez.
Destaca también que no es raro que desde la izquierda se argumente que el régimen del 78 fuera una continuación del franquismo. Desde luego que entre los proyectos de Franco estaban “el divorcio, el matrimonio homosexual, el aborto o la presencia institucional de un partido entroncado con ETA”. También han puesto a parir la Constitución porque en sus artículos preliminares se defiende la unidad de España. Es decir, como todas las Constituciones del mundo, excepto Etiopía y el archipiélago de San Cristóbal. Imitamos a la misma Revolución francesa cuando dice de manera completa: “Unité, Indivisibilité de la República, Liberté, Égualité y Fraternité”.
Semana Santa. Desde hace décadas escucho La Pasión según San Mateo de Bach. No me gusta ir a las procesiones. No le veo el sentido. No logro contaminarme de ese fervor que en mí solo es teatro y qué dirán.
El resultado del agravio es que “quienes más tienen y castiga a quienes menos. Sencillamente, y sin asomo de demagogia: los ricos explotan a los pobres. Eso sí, con el aval de la singularidad histórica. El agravio”.
Cosas que damos por hechas en la historia y que luego nos dan sorpresas como esta anécdota que cuenta sobre Néstor Luján, el articulista que con tanto placer leía muchos domingos: “El Tribunal Supremo condenó al semanario Destino Néstor Luján, a ocho meses de prisión y una multa por publicar una carta ofensiva contra la lengua catalana. Una condena que obligó a abandonar la dirección de la revista, aunque siguió al frente desde la sombra”. Año 1969.
“No se perseguían las lenguas como tales, sino las ideas”.
“En España la izquierda, con diversa intensidad en distintos momentos, no se ha sentido incómoda por aparecer en compañía de los herederos políticos y personales de ETA y del secesionismo catalán. Dos aliados con un patrón parecido, como ha reivindicado Otegui al anunciar que los suyos y ERC operan con una unidad de acción estratégica”.
Otro párrafo subrayado con ahínco. Hace un recorrido por las fases que ha recorrido el independentismo para conseguir sus metas. Aquellas perfomances infantiles donde los 11 de septiembre se convertían en carnavales secesionistas y festivos. Luego llegó Sánchez, que ya apuntaba las maneras de Zapatero. “Como si nada hubiera sucedido se deslegitimaron las leyes y las instituciones, la justicia en primer lugar. Se pidieron disculpas a los delincuentes y se ajustaron las leyes a sus exigencias. Así de sencillo y así de brutal”. “Se llevaron a plazos el botín que andaban persiguiendo al contado: la lenta erosión del Estado común. Como si en el tratado de Versalles, después de derrotar a Alemania, se le entregaran Alsacia, Lorena, las colonias francesas de África y la India”.
“Con la despenalización del delito desaparece la tensión. Si se despenaliza la violación, desaparecen los violadores. Debilitadas las instituciones (policiales, judiciales), modificadas las leyes al gusto de los delincuentes, ahora que ya no hay delitos, los delincuentes se muestran más tranquilos”.
“Las leyes, como las salchichas, dejan de inspirar respeto a medida que se sabe cómo están hechas”. Bismark.
Terminada la lectura comienzo la de los diarios de Cansinos Assens. 1945-1946.
