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lunes, 21 de febrero de 2011

Richard Barham Middleton


Richard Barham Middleton nació en octubre de 1882. Fue lo que se llama un escritor maldito, bohemio, romántico. Hace poco leí algunos de sus relatos. Tristes. De días grises y noches lúgubres. En ellos a menudo aparecen niños abrumados y enfrentados a un mundo hostil. Me ha conmovido especialmente uno; “Un drama de la niñez” en el que la llegada de una enfermedad es recibida con gran alivio porque así puede librarse de ir a la escuela y dejar de sufrir tormentos para su temperamento sensible. Cuántos no habremos implorado que la temperatura del termómetro subiera unos grados para depararnos un día de hogar entre mantas calientes... De todas formas, el cuento que suele formar parte de antologías es “El Buque Fantasma”. Un delirio de relato, pero tan bien escrito que se vuelve claro y transparente como una pesadilla febril.

Hay también un par de relatos suculentos que podrían calificarse como meta-literatura. Todo lo que conlleva el proceso de la creación, la publicación y la venta de un escrito.

Malvivía con lo poco que lograba vender a pequeñas revistas. Si se hubiera esperado un poco quizá hubiera conocido las mieles del éxito pues fue ensalzado, entre otros, por Arthur Machen.

Decidió no obstante poner fin a su vida el mes de diciembre de 1911. Tenía 29 años.

jueves, 17 de febrero de 2011

Ana Karenina


Acabo de terminar de leer Ana Karenina. Esta novela de Tolstoi es un novelón de los de antes, es decir, un libro escrito para personas que apenas tenían entretenimientos y vivían pendientes de unos personajes durante semanas. También es una novela que de alguna manera moraliza para marcar un camino, el camino de la perdición en el caso de la señora Karenin y el camino de Kitti, la mujer virtuosa. Una novela quizá escrita para contradecir aquella obra de arte que era “Los infortunios de la virtud” de Sade, donde la hermana amante de los vicios y las depravaciones parece tener infinita más suerte que su hermana, la honesta y recatada Justine.

Antes de decidirme por mi ejemplar de Ana Karenina leí el comienzo de todas las versiones que atiborraba el estante de la librería. Algunas traducciones son sencillamente denunciables. Si alguien no quiere leer el libro –que recomiendo, cómo no- pero quiere meterse en una conversación sobre él, tendría que saberse 2 frasecitas: La primera frase, que es una declaración de intenciones: "Todas las familias felices se parecen unas a otras; pero cada familia infeliz tiene un motivo especial para sentirse desgraciada”. Y la otra, cerca del final del libro: "No hay situación a la que un hombre no se acostumbre, especialmente si todos los que le rodean lo soportan como él. Ana Karenina es una especie de Madam Bovary con un poco más de recorrido.

sábado, 5 de febrero de 2011

Hunter S. Thompson (1937-2005)


Hunter S. Thompson escribió Miedo y asco en las Vegas. Mucho más tarde se convertiría en película. Fue quien creó el periodismo “gonzo”. Es decir, periodismo subjetivo regado con alcohol y aromatizado con el vapor de todo tipo de drogas, donde el narrador es el protagonista. Fue un auténtico delincuente juvenil donde robó y probó todo lo que pudo. Estuvo preso. Por cierto, también deberían detener inmediatamente al director de la película.

Todo esto de su estilo al escribir vino motivado por un reportaje que debía entregar sobre unas carreras de caballos en las Vegas. Se conoce que junto con su fotógrafo se corrieron una juerga que ya quisieran la “Britney Spears y la Hilton”. El caso es que debido a su lamentable estado no pudo entregar su artículo y lo escribió con trocitos de recuerdos. Antes de darse por despedido, su artículo fue todo un bombazo.

En los últimos meses habló de suicidarse.

Fue director de nacional de la revista Rolling Stone.

Esta nota fue escrita dos días antes de su fallecimiento: “No habrá más juegos. No habrá más bombas. Ya no andaré más. Ya no habrá más alegrías. Ya no nadaré. 67. Eso es diecisiete años después de los cincuenta. Diecisiete más de los que necesitaba o quería. Aburrido. Siempre he sido enojón. No hay alegría. Para nadie. 67. Te estás volviendo avaricioso. Actúa tu vejez. Relájate. Esto no va a doler”.

"Él quería irse mientras estuviera en su mejor momento”. Dijo su mujer; mucho más joven que él. Se suicidó de un disparo mientras hablaba con ella por teléfono. Tenía, ya se ha dicho, 67 años. Pero habló también de los 50, la edad fatídica.